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“Soy un escritor feliz”: Orhan Pamuk “Soy un escritor feliz”: Orhan Pamuk
"Al estar sentado en mi mesa por días, meses, años, y llenar las hojas con palabras, siento que creo otro mundo". “Soy un escritor feliz”: Orhan Pamuk

El premio Nobel Orhan Pamuk recibió la medalla conmemorativa Carlos Fuentes en la edición 32 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en la que realizó una charla sobre el oficio de escritor y las influencias literarias que ha tenido en su carrera.

Esta es la segunda ocasión que Pamuk visita la FIL. Hace nueve años estuvo por primera vez. Regresa para festejar también sus 40 años como novelista, “uno de los pocos con su precisión y destreza”, según el escritor mexicano Jorge Volpi.

Para el Nobel turco regresar a la FIL ha sido muy satisfactorio después de casi una década, ya que en ese tiempo han pasado muchas cosas. Ha escrito otros libros, como el de La mujer de rojo, que se presentó en esta fiesta literaria.

A propósito de sus 40 años como novelista Pamuk reflexionó sobre el ejercicio de la escritura: “Pienso en una persona que se encierra en un cuarto y se sienta frente a una mesa durante largos periodos. Esa persona construye un nuevo mundo con palabras”.

“Al estar sentado en mi mesa por días, meses, años, y llenar las hojas con palabras, siento que creo otro mundo, y a una persona dentro de mí, del mismo modo que una persona construiría un muro o un puente piedra a piedra”, apuntó.

“Soy un escritor feliz”: Orhan Pamuk

Considerado como uno de los recreadores del Estambul de los años 60, 70, a través de su novelas, Pamuk aseveró que su intención nunca ha sido imponer su visión, pero hablar sobre la ciudad de entonces es porque es la que recuerda, la que le gusta y fue suya, no porque pretenda que deba volver a ser como entonces.

Entre sus grandes influencias, resalta a Jorge Luis Borges, quien “le enseñó a ver la literatura como una suerte de metafísica”, a Vadimir Nabokov e Italo Calvino, de quienes absorbió la forma de hacer acrobacias con la literatura, aunque también hizo evidente su aprendizaje de Lev Tolstói y Fiódor Dostoievski, autores referentes a los que vuelve constantemente

El éxito del boom latinoamericano, con figuras como Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, le inspiró a seguir escribiendo en su juventud porque le demostró que era posible crear una especie de movimiento literario.

Confesó que nunca olvidará el día que comenzó a leer La muerte de Artemio Cruz, novela del mexicano Carlos Fuentes, a quien admira a la par de Juan Rulfo, un autor de novelas “sobre la vida rural, pero que, a diferencia de otros autores, tenía mucha imaginación”.

Ante la pregunta que le hacen constantemente acerca de por qué escribe, Pamuk no duda en asegurar que está en su “naturaleza innata, porque quiero leer libros como los que escribo, porque amo estar todo el día encerrado en una habitación escribiendo, porque amo el olor del papel y la tinta, porque creo en la inmortalidad de las bibliotecas y, en suma, porque mi religión es la literatura”.

Sobre su oficio como escritor, relató que fue criado para ser pintor, lo cual lo preparó para estar muchas horas en soledad, lo que para él simboliza la felicidad, no la vida social.

También confesó que para algunas novelas realiza mucha investigación, pero no trata de dar lecciones de historia a sus lectores. También dijo: “No soy esclavo de mis personajes, ellos son mis esclavos”.

En sintonía con el tema y ánimo que permeó durante toda la charla, Pamuk afirmó que “cuando estamos felices con algo, queremos continuar haciendo eso, seguir jugando como un niño lo hace con sus juguetes”. Esa voluntad feliz es lo que lo impulsa a seguir escribiendo.

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Redacción Horizontum

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