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Siempre he vivido en una dualidad que he defendido: Demián Flores Siempre he vivido en una dualidad que he defendido: Demián Flores
Demián Flores (1971) es uno de los artistas mexicanos con mayor consagración y reconocimiento mundial. En más de 20 años de carrera, su obra... Siempre he vivido en una dualidad que he defendido: Demián Flores

Demián Flores (1971) es uno de los artistas mexicanos con mayor consagración y reconocimiento mundial. En más de 20 años de carrera, su obra ha visitado países como Holanda, Francia y España. Tan sólo la serie Arena México fue expuesta en 11 sitios diferentes, entre ellos la Universidad de Essex, Inglaterra, y el Centro Cultural Banco do Brasil, en Río de Janeiro. Su trabajo parte de un eje central: la dicotomía de pertenecer tanto al mundo rural zapoteco de Juchitán, Oaxaca, como al cosmopolita de la urbe chilanga, “hablo zapoteco, pero veo MTV… he navegado entre dos mundos y ese mestizaje está en mi obra”, ha dicho al respecto.

Pero Demián Flores es, sobre todo, un hombre de gran corazón. Uno de sus principales proyectos, La Curtiduría, no sólo brinda becas completas a jóvenes hambrientos de conocimientos artísticos, sino que desde que el sismo del pasado 7 de septiembre azotó al país, ha dedicado hasta su último esfuerzo para ayudar a su natal Juchitán y a las demás comunidades de la región oaxaqueña.

Nuestro encuentro lo planeamos en su taller de Xochimilco, para cuando volviese a la Ciudad de México (CDMX), pero otros dos sismos, del 19 y  23 de septiembre, lo obligaron a permanecer ayudando en su tierra. No obstante, acordamos darnos un respiro y platicamos virtualmente sobre los proyectos actuales y futuros, su carrera y conceptos sobre el arte.

¿Cómo fueron los inicios de Demián Flores?

Crecí en Juchitán y ahí mi vocación se definió. Cuando estudié en la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM, tuve maestros que eran personajes puntuales en la historia de la gráfica mexicana, como Jesús Martínez, quien participó en la producción de las imágenes generadas en el movimiento del 68, como la famosa imágen de la paloma atravesada por la bayoneta.

El arte es un proceso de conocimiento y pensamiento

Mis maestros redefinieron muchos de los cuestionamientos de las artes, fueron los primeros en tomar la calle como una estructura artística. Sus enseñanzas me hicieron tener la reflexión de porqué hacer gráfica como una práctica actual, de cómo los elementos que determinan al grabado, como un medio específico, ahora son usados como un lenguaje -en sí mismos- para replantear cuestionamientos gráficos; todo lo que ahora es conocido como la “gráfica expandida”.

Esto con el tiempo me llevó a introducir en mi trabajo medios “extragráficos”, como videos y animaciones. Entonces, salí de la carrera en el 95 y me fui a vivir a París, gracias a una beca del gobierno francés.

De la serie Flora. Estuco 150cmx120cm c/u. 2016. Cortesía del entrevistado

De la serie Flora. Estuco 150cmx120cm c/u. 2016. Cortesía del entrevistado

¿Cómo fue tu estadía en Francia?

Ese tiempo me ayudó a colocarme en una escena europea, que a la larga se convirtió en la que mueve mi trabajo. Tras unos años regresé a México, nunca había vivido en la ciudad de Oaxaca. Cuando llegué ahí, ocurrió el conflicto magisterial de 2006. Para ese entonces, había rentado una antigua curtiduría y ahí abrí mi taller y comencé a dar talleres a los jóvenes.

El arte es un espejo de lo que uno es.

Actualmente es el Centro Cultural La Curtiduría, un espacio independiente, cuyo programa principal son las Clínicas de Especialización en Arte Contemporáneo, un programa pedagógico gratuito, el cual en unos meses iniciará la quinta generación.

¿Cómo fue tu producción en ese tiempo?

Hice una colaboración con los chavos que estaban haciendo las expresiones estencileras en las calles de Oaxaca. Terminó como una serie que después expuse en la galería Hilario Galguera de la CDMX, llamada Oaxaca. Después, volví a la capital del país y, desde entonces, radico fragmentadamente entre ambos lugares.

¿Cuáles son tus proyectos de este 2017?

El 7 de enero inauguré una exposición en Lisboa, Portugal, en la galería del Monumento a los Descubrimientos, la serie en cuestión es El final del paraíso, con la misma se abrieron las actividades de esa ciudad como Capital Iberoamericana de la Cultura. Para esta serie trabajé a partir del códice borbónico y lo que se ve es prácticamente un mural que está pavimentado por las cajas del espacio, que te lleva a través de una narrativa que tiene que ver con una visión sobre México, pasando por varias etapas de la historia.

Siempre he vivido en una dualidad que he defendido.

Hace unos meses inauguré en la Universidad Politécnica de Valencia, España, una muestra llamada Machete: visiones nuevas del viejo mundo. Trabajé unos pequeños machetes en los que cada uno de los estudiantes de la universidad grabaron lo que para ellos significaba América, con todos sus conflictos históricos y relación con la propia España. Se hizo una instalación en la que estos se clavaron en una cama de arena, un mural y obra mía en torno al grabador Theodor de Bry, el cual es muy interesante porque, sin haber pisado el nuevo continente, hizo una serie de grabados sobre éste.

Santa Sangre Cerámica policromada, 2012 / Cortesía del entrevistado

Santa Sangre Cerámica policromada, 2012 / Cortesía del entrevistado

¿En qué proyecto trabajas ahora?

Para el Museo Fowler de Los Ángeles, EE UU, estoy haciendo una intervención en su Sala Mexicana, a partir de una de sus piezas prehispánicas, que dialogará con todo su acervo prehispánico. Es una serie donde agarro a los viejos dioses y les cargo otros significados. Una de las piezas de esta serie la compró el British Museum para volverla parte de su colección. Esto viene de una serie que presenté en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en 2012, llamada En construcción de una nación, y su origen es una intervención que hice en una de sus salas, donde están estas piezas que narran hechos históricos.

¿Cómo ha sido la evolución de tu concepto artístico?

Para mí, el arte es un espejo de lo que uno es y vive. Siempre me he considerado como alguien con cruces culturales, por ser de Juchitán y vivir en la CDMX. Pertenezco a un grupo rural, pero crecí en una urbe cosmopolita. Comparto en mi casa la lengua que habla mi madre, el zapoteco, y también con el idioma español.

El arte tiene la capacidad de transformar al individuo.

Siempre he vivido en una dualidad que he defendido con los conceptos de territorio, memoria e identidad. Por ello, en algún momento inventé el mote de “juchilango”: una persona que acaba siendo de ninguno de los dos lados, pero al final eso lo define. Y mi trabajo habla de eso.

Imágenes de la muestra Machete Galería Josep Renau Universidad Politécnica de Valencia Cortesía del entrevistado

Imágenes de la muestra Machete
Galería Josep Renau
Universidad Politécnica de Valencia
Cortesía del entrevistado

¿Para ti cuál es la importancia del arte?

No sé si tenga alguna función, pero para mí tiene la capacidad de transformar al individuo. Te lo digo en primera persona, porque yo -viniendo de una familia de comerciantes-, pues el arte me hizo lo que soy ahora. Y en caso de que no pudiera transformar a la sociedad, sí puede ser parte de ésta y del momento justo en que se realiza.Puede ser una estructura a través de la cual el individuo, el espectador y quien la consuma puede ver la realidad de otra forma.

¿Consideras al arte como una herramienta de formación de identidad nacional?

Siempre lo ha sido.Ejemplo de ello es el muralismo: cómo a partir de una imagen nacional, pude surgir a partir del arte. Pero creo que el arte, más bien, parte de la vida cotidiana. Desafortunadamente, cada vez más, se está alejando de los procesos sociales y cada vez lo vemos más lejano. Para estar en contacto con el mismo tienes que acceder a espacios como galerías y museos, cuando debería de ser parte de nuestra canasta básica.

¿Por qué no perteneces a ninguna galería?

Porque vengo de una generación en la que no existía la figura del curador y nunca me crié con el mercado del arte. Esto ha hecho que no me pueda acomodar con las galerías, pues tienen un sentido totalmente comercial y a mí no me gusta que mi trabajo se centre en eso, sino que sea parte de lo mundial y social.

El arte debería ser parte de la canasta básica.


Web personal: http://www.demianflores.com/main.php


 

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Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl A. Campos (Ciudad de México, 1992) es fotógrafo documental y periodista cultural especializado en Artes Visuales y Literatura; interesado en temas sociales, científico-tecnológicos, la cultura popular-kitsch nacional. Su trabajo se ha publicado en Milenio Diario, Milenio Dominical, Revista Yaconic, Horizontum y en publicaciones de Editorial Notmusa como Quo, Récord y Pásala. Pionero del "Periodismo Kitsch".