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Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce
La fuerza y el poderío de los imperios maya y azteca retornan al presente en la obra del escultor Salvador Jaramillo, un artista de... Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

La fuerza y el poderío de los imperios maya y azteca retornan al presente en la obra del escultor Salvador Jaramillo, un artista de voz firme y ajena: por él hablan el arte y las formas de la mujer indígena mexicana.

En un barrio elevado de la delegación Milpa Alta, sus esculturas -de gran formato y muchas valoradas en unos 400 mil dólares- empoderan a la figura femenina con glifos, códices y tradiciones prehispánicas, llevados al mármol o fundidos en bronce.

Decenas de figuras de mujeres indígenas son custodiadas por el artista, que les da forma hasta la perfección, bajo la mirada del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl.

Algunas piezas, imantadas por la fuerza de Don Goyo, han escapado hacia la montaña rugiente, y hoy pueden verse en diferentes puntos de esa zona, de gran tradición en el cultivo del nopal

Una escultura en bronce de Emiliano Zapata, con un fusil en la mano, vigila el suelo milpaltense, y abre un diálogo histórico entre el pasado y el presente de esa zona.

Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

Allí se pueden apreciar las figuras de La nopalera, El tlachiquero, un vendedor de pulque, una mujer que lleva a su hijo en brazos a la entrada del hospital pediátrico, y La doncella del amaranto.

Esas creaciones son testigos de la cotidianidad en la comunidad, mientras lo pobladores consuelan El llanto de Josefa, abatida por la pérdida de su general.

El paseo escultórico en Milpa Alta, erigido por Jaramillo, cuenta con 13 figuras de gran tamaño en bronce, con un costo aproximado de siete millones de pesos

En entrevista con Horizontum, el artista, nacido en la Ciudad de México en 1964, nos habla de su trayectoria, de sus proyectos y del estado actual del mercado artístico en el país.

-¿Cuándo surge el interés por la escultura?

-Yo era aficionado a hacer dibujos en mi escuela y, por mediación de mi tío Enrique Castañeda, a los 12 años, comencé a trabajar en su taller y a colaborar con varios artistas de fama internacional.

“En ese momento nunca pensé hacerme escultor. Yo trabajaba la piedra y ya no paré. Estudiaba y trabajaba. Luego de la preparatoria entré a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda”.

Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

-¿Cómo descubrió el mármol?

-Lo que me fascinaba del mármol era pensar que había una escultura dentro de la piedra. Yo pensaba que estaba ahí encerrada, que solamente había que liberarla.

 “Luego descubrí que la piedra está ahí, pero el modelado, la figura, está dentro de uno”

-¿Cuándo comenzó a tallar sus propias obras?

-Cuando terminé la escuela me fui a trabajar con el artista costarricense, nacionalizado mexicano, Francisco Zúñiga, quien me mostró la belleza de la mujer indígena mexicana y la escuela mexicana de escultura a nivel internacional.

“Entonces comencé a tallar algunos mármoles, al tiempo que trabajaba con Armando Amaya, Felipe Castañeda y Fernando Castillo, los grandes maestros.

“Mis primeras obras, en principio, no fueron bien aceptadas en las galerías. Les faltaba esa alma que llevan por dentro las piezas de calidad. Les faltaba la dimensión artística.

“Pero trabajé mucho, me propuse la armonía de las formas y creo que lo he conseguido”

“Tuve mi primera exposición en Coyoacán, en 1985, con unas 12 ó 15 piezas. Las vendí todas y eso me motivó. Luego incursioné en el trabajo con el onix, una piedra traslúcida de Valle de Bravo, que era lo que entonces podía comprar. Más tarde pude acceder a mármoles, como el negro de Monterrey o el de Orizaba, el más duro de México.

Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

“Con el mármol aprendí también la técnica de la fundición. Aunque lo que me apasiona es la piedra, es necesario hacer fundición, porque las copias salen más rápido.

“Hay una fundición de cada obra en piedra, en mi caso de 10 a 12 piezas de bronce, no más. Son piezas de autor. En cambio, me tardo un año en una de mármol, hasta que esté bien tallada”

-¿Cuál es el principio de una obra de gran formato?

-El proceso de una pieza comienza cuando el artista la imagina. La dibujas en tu mente, después en el papel, y luego la pasas a la plastilina o al barro. Ese paso es fundamental para lograr la composición armónica de mis piezas.

“Las obras siempre están expuestas a diferentes valoraciones.Puede que una no te guste, pero la composición es innegociable.

“La armonía, el ritmo del claroscuro y la luz, son mis compromisos como artista con la pieza y con el público”

“Cuando está lograda la plastilina, sacamos un molde en silicón para hacer las copias en bronce. Yo hago un boceto en yeso o resina para el pantógrafo de puntos, una máquina que traslada cada punto al tamaño de la pieza que estoy haciendo en piedra. Luego la voy descubriendo.

“Es muy tardado y ése es el proceso de talla de una escultura. Luego viene el lijado, pulimento y el acabado con ácido oxálico”.

Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

-¿Donde están expuestas sus obras?

-Tengo esculturas monumentales en Israel, España, Holanda, Alemania, Uruguay, Chile y otros museos. Hemos hecho más de cien exposiciones en el mundo, tanto colectivas como individuales.

“En México, algunas figuras están en el museo Rufino Tamayo, de Oaxaca. En el museo de la ciudad de Cuernavaca, en la Universidad de Nuevo León.

“Tengo varias obras sobre la mujer mexicana recorriendo varias partes del país gracias al apoyo de los coleccionistas nacionales”

-Háblenos de la mujer en sus piezas.

-Trabajo la mujer porque me parece la más fascinante creación del universo. La mujer mexicana me sensibiliza, porque en su expresión y belleza traen la carga de una cultura ancestral.

“Me fascinan sus vestidos, grabados, telas, manualidades, peinados…” “Actualmente, estoy incursionando también en los glifos mayas y aztecas, los cuales aparecen tallados en los vestidos. Sobre todo, en las piezas de bronce”.

-¿Qué es lo que más le gusta del proceso creativo?

-Disfruto todo el proceso, desde que imagino la pieza hasta que está abrillantada con la firma y la fecha.

“Me inspiro en la cultura mexicana, en esas mujeres que encuentro en la calle, en mis paseos por Coyoacán, por los pueblos mágicos.

“Soy un apasionado de la cultura maya, de sus costumbres, de su legado. También me gustan los aztecas y todo lo prehispánico”

“Siento que nos dejaron un enigma. Es un misterio que sigan apareciendo cosas. Es como si todavía estuvieran aquí”.

-¿Cómo valora la salud de la escultura mexicana?

Salvador Jaramillo: el arte en piedra y bronce

Salvador Jaramillo

-Actualmente hay una preocupante mercantilización de la escultura y del arte en general. En ese contexto, la parte artística se ha subordinado a la cuestión económica.

“Por esa razón vemos obras de moda, sin una pretensión de trascender, pero que tienen una gran popularidad en el mercado artístico.

“También están en crisis las escuelas de arte, y nos toca rescatarlas, como lo hicieron antes maestros como Monasterio, Tiburcio Ortiz, Fidencio Castillo, Rosa Castillo, entre otros, quienes se ocuparon de que las escuelas, como San Carlos y La Esmeralda, alcanzaran un nivel elevado de enseñanza artística.

“Los grandes galeristas también han contribuido en este proceso de reducir el arte a mercancía”

“Para revertir este proceso, hay que volver a escuchar a los grandes críticos, como Avelina Lesper, que ataca, pero conoce muchísimo y se replantea un mercado abierto a grandes artistas.

“Hay que regresar a los grandes: Rafael Coronel, Eduardo Leisman, José Luis Cuevas. Ellos nos han dejado un legado que no se puede perder por las presiones comerciales de muchas galerías”.

-¿Qué proyectos tiene entre manos Salvador Jaramillo?

-Gané una convocatoria en Nueva York para el próximo año, donde presentaré una exposición colectiva y otra individual, que es muy costosa por el traslado de obras de gran formato.

“Ahora estoy tallando una pieza de mármol de dos toneladas, para la portada de un libro sobre mi obra que será presentado en el Centro de Cultura Casa Lamm, de la Ciudad de México. Es un estudio fotográfico de toda mi obra.

“Es una pieza muy bonita y ahora es difícil encontrar tallas de ese tamaño”.

Salvador Jaramillo nació en la Ciudad de México. Es el tercero de diez hermanos y su infancia transcurrió en Michoacán, donde aprendió de agricultura y pesca, mientras vendía alcancías que elaboraba su papá para sobrevivir

Por eso, su obra favorita es La vendedora de pescados, una pieza en mármol de una tonelada que vendió a un coleccionista de Monterrey.

“Todas mis obras me gustan. Pero en especial esa vendimia de pescados, esa mujer pescadora, me regresa a mi niñez”.

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Redacción Horizontum

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