Salario mínimo, la puja por el alza Salario mínimo, la puja por el alza
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El salario mínimo se vuelve insuficiente ante el aumento de los precios y la devaluación. Cuando la creciente inflación erosiona el poder de compra... Salario mínimo, la puja por el alza

El salario mínimo se vuelve insuficiente ante el aumento de los precios y la devaluación. Cuando la creciente inflación erosiona el poder de compra de los mexicanos, se hace más visible el escaso poder adquisitivo que tiene el 75% de la población del país, cuyo salario no alcanza para satisfacer las necesidades más elementales de una familia.

Y aunque en los últimos meses los trabajadores que ganaban hasta un salario mínimo vieron un aumento de 14.05 pesos, un ingreso de 94.09 pesos diarios, esta cifra sigue siendo una de las más bajas del mundo y continúa creciendo en términos muy marginales.

Con unos 2600 pesos mensuales, aproximadamente 130 dólares, un trabajador mexicano debe pagar habitación, alimentación, vestido, transporte, utensilios escolares, diversión.

Pero esa cifra no alcanza ni para cubrir el tercer rubro y todavía no contamos con que el asalariado se quedaría sin un remanente para solventar gastos imprevistos como medicinas y asistencias médicas, donde las consultas más baratas están en cada barrio con un costo que oscila entre 30 y 35 pesos, explica el Doctor en Ciencias Económicas, Saúl Robles.

La situación entonces se agrava y se reproduce en un círculo de continua zozobra, pues como el ingreso mensual del trabajador no es suficiente para gastar lo que por necesidad se le presenta a la familia, debe acudir a los famosos y tradicionales préstamos con intereses, reflexiona el especialista.

Ante estas presiones que padecen tres cuartas partes de la población del país, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), así como la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, funcionarios y especialistas en el tema, han analizado el aumento del salario mínimo para alcanzar la canasta básica o la línea de bienestar mínimo de 2,823 pesos mensuales, calculada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, hasta abril de 2017.

Salario mínimo, la puja por el alza

Pero esa cifra parece aún insuficiente frente a algunas investigaciones que señalan que el mínimo salarial para la clase trabajadora debe ser de 200 pesos al día, para lograr un remanente que permita hacer frente a las necesidades económicas de la población.

Sin embargo, persiste aquí la idea de que el salario mínimo no debe sobrepasar los 85 pesos diarios, una medida macroeconómica que debe ser revisada a la brevedad, sugiere Robles, aunque en el 2018 se llegó a los 88,36 pesos diarios y a 2686, 14 pesos mensuales.

En ese salto influyó la puja de las autoridades en la Ciudad de México, aunque la propuesta inicial era de 92 pesos diarios -impulsada por el entonces jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y respaldada por la Coparmex, más cercanos a esta línea de pensamiento-, lo cual representa un avance importante, frente al tímido aumento que durante doce años ha percibido la población.

Argumentos a favor del alza salarial

El jefe de la patronal mexicana Coparmex, Gustavo de Hoyos, explicó que la organización empresarial que representa a 36 mil empresas de todos los gremios de México, aboga por un aumento que pase de los 80 pesos actuales a 92, y busca que el suelo salarial pase a ser de entre 162 y 194 pesos constantes en 2030, más del doble del nivel actual.

La subida, dice Hoyos, es un imperativo moral en México, donde tres millones de trabajadores perciben el salario mínimo: 500 mil en el sector formal y otros 2,5 millones en el informal.

“Nuestro principio fundacional como organización empresarial es impulsar un sistema de economía de mercado con responsabilidad social”, afirmó el presidente de la Coparmex, que suma la tercera parte del PIB y posee casi cinco millones de empleados.

Según Hoyos, México necesita una nueva cultura salarial. En las tres últimas décadas, dijo, la nación se ha ubicado en la parte más baja de la tabla de salarios mínimos, no sólo en comparación con sociedades más igualitarias como las europeas, sino con respecto al resto de Latinoamérica.

“La acción inicial que debemos tomar es alinear el salario mínimo general con la línea del bienestar, el ingreso mínimo para no estar en condición de pobreza”, destacó.

Por su parte, Jesús Padilla, también de esa organización empresarial, considera que el aumento del salario no se trata sólo de dignificar el trabajo del mexicano, sino de iniciar una nueva política salarial de largo plazo que ayude a recuperar el poder adquisitivo del trabajador, y permita “estimular las variables de empleo, la productividad, la inversión y el crecimiento de la economía”.

Salario mínimo, la puja por el alza

Entre las medidas para conseguirlo, Coparmex plantea una mayor capacitación para que los trabajadores compitan con mejores herramientas en el ámbito laboral.

A pesar de que una de las abstenciones de los economistas va por la línea de que un mayor salario aumentaría la inflación, para Gerardo Esquivel, profesor e investigador del Tec de Monterrey, “no hay riesgos en términos de empleo o de impacto inflacionario”.

“Hay que considerar que el mínimo está muy por debajo del salario medio (19%). Quizá lo único es definir la trayectoria de cómo se llegaría allí, que podría ser en dos años. Lo importante, creo, es iniciar una etapa de recuperación sostenida de la capacidad de compra de ese grupo de trabajadores”, argumentó.

El salario mínimo del país es el tercero menor de América Latina, sólo por detrás de Nicaragua y El Salvador e incluso ha sido calificado de “mezquino” por la revista internacional The Economist.

Impacto en la Productividad

Desde el punto de vista de la productividad, el salario bajo se traduce de inmediato en una baja productividad del trabajador, que impacta de inmediato en la empresa donde labora.

El obrero realiza sus actividades con desánimo continuo, bajando con ello los índices de eficiencia en la empresa, lo cual no sucedería con un salario alto que cumpliera sus expectativas, apunta Robles.

Una de las industrias que se presume en México por tener altos niveles de productividad y resultados macroeconómicos hacia arriba lo constituye la automotriz; sin embargo, los salarios que se pagan en México son de apenas tres dólares la hora, mientras que en EE UU el salario es de 20 dólares la hora, una diferencia de 17 dólares.

Éste es uno de los grandes motivos por los cuales las principales armadoras del mundo no dejan de operar en México.

Los salarios de los obreros en la industria son el principal aliciente para que estas industrias sigan funcionando en el país mexicano, a pesar de los intentos continuos del presidente Donald Trump porque se reubiquen en su lugar de origen.

Más pobreza

En este escenario, donde los precios al consumidor se aceleraron 4.9% anual, a partir de febrero de 2017, un máximo en siete años, mientras que la inflación de la canasta básica se disparó en 7.85, un máximo desde abril del 2009, se presiona mucho el ingreso del trabajador mexicano.

“Dado que el ingreso no crece a la par de lo que crece la inflación, vamos a ver un deterioro y la pobreza va a aumentar. Es muy sencillo de entender, va a aumentar la pobreza, porque los ingresos van a disminuir”, destacó la directora general de la organización México ¿Cómo Vamos?, Valeria Moy.

Ya puede verse, explica Moy, que el 40% de la población –unos 49 millones de trabajadores- no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral.

Salario mínimo, la puja por el alza

Al respecto, el coordinador de incidencia de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, Héctor Rubio explicó:

“Más allá de la última cifra, si vemos una perspectiva histórica, lo que nos vamos a encontrar es que no ha cambiado en los últimos 25 años, si vemos 1992 y 2017, más de la mitad de la población está en pobreza por ingresos”.

Y es que en México, a los bajos salarios se suman los altos niveles de desigualdad y movilidad social, fuerzas que generan esta perpetuación de la pobreza, comentó por último Enrique Cárdenas, director del Centro de Estudios Económicos Espinosa Yglesias.

Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.