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REMESAS Y FAMILIAS. El miedo cuesta (FINAL) REMESAS Y FAMILIAS. El miedo cuesta (FINAL)
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Normalmente, aquellos migrantes que tienen un ingreso más bajo, son los que envían remesas por un porcentaje mayor de lo que ganan REMESAS Y FAMILIAS. El miedo cuesta (FINAL)

Durante el año pasado se registraron 93.4 millones de envíos de dinero de Estados Unidos a México. En promedio,cada remesa tuvo un valor de 308 dólares. Ese dinero representa, para el 60.5% de las familias que lo reciben, su principal ingreso, o al menos uno de los más importantes.

Quienes reciben remesas son principalmente, de acuerdo con  René Maldonado, coordinador del Programa de Remesas e Inclusión Financiera del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA):

“Los cónyuges y los hijos, aunque también se menciona, con bastante frecuencia, a los padres. En general, si se sintetizan tanto a los hijos como a los padres o a los cónyuges, vemos que son dependientes que no tienen otra fuente de ingreso; digamos, se dedican a cuidar a los hijos o están retirados. Por eso las remesas constituyen la fuente más importante de ingresos para todos ellos”.

La historia de los migrantes mexicanos en Estados Unidos está llena de paradojas. Como esta: “Normalmente, aquellos migrantes que tienen un ingreso más bajo, son los que envían remesas por un porcentaje mayor de lo que ganan. Es decir, los migrantes que reciben menos de  mil 500 dólares al mes, las remesas que envían constituyen el 26.7% de su ingreso (…) Por el contrario, los que ganan más de seis mil dólares, envían el 4.2% de su ingreso”.

De todo ello, Maldonado adelanta algunas conclusiones: “Las remesas no son un porcentaje fijo de lo que ganan los migrantes allá, sino que responde más a las necesidades de la familia que van dejando aquí atrás”

REMESAS Y FAMILIAS. El miedo cuesta

En Zacatelco las ausencias no son extrañas. Las pocas familias que conocí tenían, por lo menos, un familiar lejos del pueblo. Más allá de las fronteras. La mayoría a quienes traté no trabajan ahí, sino en la capital de Puebla, a unos 30 minutos. De alguna u otra manera, nunca dejan de ser migrantes.

La región sur de Tlaxcala, a la que pertenece Zacatelco, es tristemente célebre.  A unos nueve kilómetros se encuentra Tenancingo, la “capital mundial de la trata de personas”. Las historias de los tratantes también comenzaron con la ideación de partir algún día, de dejar el pueblo atrás. Pero los caminos casi siempre se bifurcan.

El futuro inmediato no será sencillo. A pesar de que a nivel nacional las remesas alcanzaron un número histórico, en Tlaxcala disminuyeron. Los tlaxcaltecas en Estados Unidos enviaron menos dinero a sus familias de este lado del mundo. Según el Banco de México, si en el primer trimestre del 2017, las remesas alcanzaron los 52.2 millones de dólares, en el mismo período la cifra disminuyó 1.4 millones. En total, durante el 2018 se recibieron 50.8 millones. Zacatelco fue, precisamente, uno de los municipios que más dinero recibió: 5 millones 116 mil  500 dólares.

No será sencillo.

REMESAS Y FAMILIAS. El miedo cuesta

¿QUIÉN GANA, QUIÉN PIERDE?

“Las remesas impactan al consumo. También tienen un impacto indirecto, sobre todo, porque, al generar un mayor consumo, se generan mayores ventas y mayor empleo.

Obviamente esto genera un círculo virtuoso de mayor crecimiento económico. Además también generan entradas de dólares al país”; así me explica Gabriela Siller, directora de Análisis Económica de BASE Casa de Bolsa, los beneficios de las remesas.

“Siempre que se incrementan las remesas, son buenas noticias”, remata.

Pero si bien se trata de una buena noticia, el aumento de las remesas dice algo más: “Finalmente, el que recibamos remesas es porque en México no hay suficiente empleo o bien pagado. Entonces, aún y cuando las remesas representan algo positivo para el consumo interno, esto también refleja que no existe un buen nivel de empleo en nuestro país”.

Si las mañanas en Zacatelco son tumultuosas, sus tardes son sutiles. Mientras la noche le gana la partida al sol, en la plaza, como en otras miles, la gente se arremolina en torno a la fuente. Aquí se encuentran las generaciones que habitan el pueblo. Jóvenes, adultos y ancianos. Hermanos, hijos o abuelos que, en algún momento, también partirán para dejar una silla vacía en la mesa o una fotografía desgastada en el altar.

 

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Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.