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El sueño que enriquece a otros (I Parte) El sueño que enriquece a otros (I Parte)
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En 2006 que “los mexicanos constituían 5% del mercado laboral estadounidense y 35% de la fuerza laboral migrante. El sueño que enriquece a otros (I Parte)

Hugo llegó a la tiendita donde otras siete personas lo esperaban. Siguió el protocolo indicado: pidió una Coca Cola, la abrió como si nada fuese a suceder y esperó la señal de su coyote.

En lo adelante lo recordaría por su aliento a marihuana con alcohol y la advertencia: “Cuando crucen, corran detrás de mí hacia el cerro. Del otro lado nadie espera a nadie”. De inmediato todos cruzaron la avenida corriendo. Frente al muro, se dejaron caer en un hoyo y salieron al otro lado. Luego comenzaron una intensa carrera detrás del pollero.

Ahora Hugo recuerda que hizo ese recorrido tres veces en su vida. Siempre lo ayudaron coyotes adictos a la cocaína, la marihuana y otras drogas. Decían que las usaban para disminuir el estrés.

En ese tiempo era maestro normalista y, cuando iniciaba el período vacacional, emprendía el viaje a Tijuana, cruzaba la frontera, y llegaba a San Diego, California. Allí su hermano y dos tíos lo esperaban para ir a trabajar en una fábrica de ductos para aires acondicionados.

El dueño le pagaba 3.50 dólares por hora y además le ofrecía varios empleos secundarios: cortar árboles por 800 dólares, que era la mitad del valor real de cada tronco cortado; azulejar un baño, o colocar en una escuela los mismos ductos que ayudaba a elaborar. Ganar 3.50 dólares por hora era muchísimo dinero, y cruzar, en aquel entonces, era relativamente fácil.

Inmigrante mexicano. El sueño que enriquece a otros

México es el principal país emisor de migrantes a Estados Unidos (EE UU)

La doctora Mónica Verea, especialista en políticas migratorias en América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señala que en ese país viven cerca de treinta millones de mexicanos y/o descendientes. Ellos representan 65% de la diáspora de origen latino y conforman la minoría étnica más cuantiosa y de más rápido crecimiento.

Las memorias de Hugo tienen muchas coincidencias con la de miles de personas que cruzaron la frontera, entre los años 80 y 90, a un precio de mil 500 dólares.

Sus vivencias son parte de la historia de la migración indocumentada, y expresa las características de un fenómeno con causas de índole económicas, asociadas, básicamente, con las diferencias salariales entre ambos países.

Verea afirma que la masa de trabajadores que llega cruzando la frontera contribuye a la producción de bienes y servicios en un número significativo de estados en esa nación.

El Wall Street Journal reseñaba en 2006 que “los mexicanos constituían 5% del mercado laboral estadounidense y 35% de la fuerza laboral migrante

En el sector agrícola, su contribución ha sido determinante desde el siglo XX: 75% de los trabajadores contratados nació en México y más de la mitad son indocumentados”.

Las cosas han cambiado poco desde entonces.

Inmigrante mexicano. El sueño que enriquece a otros

Tanto factores económicos y comerciales como aspectos culturales y migratorios, han configurado un mercado laboral en el que actualmente trabajan 15 millones 342 mil mexicanos, de los cuales el 24% no tiene visado, según datos del U.S. Bureau of Labor Statistics.

Esta entidad sostiene, además, que las intenciones del presidente Donald Trump de deportar a tres millones de indocumentados impactaría a varias industrias de allí. Igualmente alerta que el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) de ese país es generado por manos migrantes.

MIGRANTES E INDUSTRIA ESTADOUNIDENSE

Apli, una startup de trabajo bajo-demanda que analizó el impacto en la economía estadounidense ante una masiva expulsión de indocumentados, asegura que el sector más afectado sería el de la construcción. En el mismo hay un millón 780 mil migrantes, de los cuales un 18% son de origen mexicano.

Esa industria presenta un índice de desempleo de 4.5%, el menor de la última década, abunda el estudio de Apli, en el cual se señala que empresas como King of Texas Roofing Co. han tenido que rechazar contratos de hasta 20 millones de dólares por falta de mano de obra.

En un artículo del Wall Street Journal, Nelson Braddy Jr., propietario de la referida constructora, explicó: “Sin obreros mexicanos, nuestro sector se bloquearía”.

Al menos 364 mil trabajadores de la agricultura y la pesca estadounidenses también son del lado sur de la frontera. De ellos, el 20% son cultivadores de frutas y verduras, y el 22% empleados en la industria de matanza y procesado de animales.

Inmigrante mexicano. El sueño que enriquece a otros

En esta última, las condiciones resultan muy difíciles. Una vez, el gobernador de Georgia envió a reclusos para sustituir manos indocumentadas y la mayoría renunció en la primera media hora de trabajo.

Nuestros connacionales cubren el 16% de los puestos laborales en el sector restaurantero de EE UU. Asimismo, el 10% de los empleados en nueve de los 15 sectores de la economía son mexicanos o de origen mexicano

En las ramas de ocio, hospitalidad, transporte, minería, extracción de hidrocarburos, comercio, servicios profesionales y comercio, representan más del 20% de los empleados, abunda Apli. En labores de jardinería, mantenimiento de viviendas, textil y almacenaje industrial  son  el 28%, 26%, 24% y 20%, respectivamente, del total de sus recursos humanos.

Respecto a la salud, finanzas, administración pública, información, servicios públicos y educación la participación es de casi 7%, subraya Apli.

El impacto de expulsar de los EE UU a los mexicanos sería de más de mil 500 millones de dólares anuales. Si esto sucediera, la economía estadounidense retrocedería a niveles de 2008, cuando el país fue golpeado por la crisis financiera, concluye el análisis de la startup.

LA INDUSTRIA DE LA LECHE EN EL NORESTE DE EE UU

Aaron Lackowski, maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, analizó el impacto de los migrantes mexicanos y guatemaltecos en la industria lechera del noreste estadounidense, su región natal. La investigación conformó su tesis de posgrado, con la cual ganó el premio Arturo Warman.

En entrevista con Horizontum, explicó que en esas zonas rurales, la industria lechera es una de las más importantes y la de mayor impacto económico en el sector agrícola del estado de Vermont.

Tras una grave crisis por la caída de los precios de la leche, quedan hoy unas seis mil lecherías en Nueva York y Vermont, que se aprovechan de la economía de escala. En 1959 había más de 47 mil.No obstante, la producción total lechera ha aumentado.

Ello obedece a la creciente industrialización del sector y a los migrantes, quienes son la mayoría de sus asalariados, porque no hay suficientes personas locales dispuestas a trabajar en las pésimas condiciones laborales de esas lecherías. Largas jornadas, bajas temperaturas o poco acceso a los servicios, son algunas de éstas

Lackowski refiere que casi todos los que allí laboran son del sur de México y de Guatemala. Pertenecen a zona rurales y comunidades donde las remesas son una fuente importante de ingresos. “Más del 90% son hombres, en su mayoría jóvenes, pero también hay mujeres y familias. Para ahorrar dinero, suelen quedarse allí de dos a cinco años, aunque a veces más”.

Inmigrante mexicano. El sueño que enriquece a otros

El investigador constató que estos migrantes hacen unas 70 horas semanales, en promedio, con horarios muy irregulares que empiezan en la madrugada. Viven en regiones aisladas y, como muchos no tienen coches ni licencias de manejo, dependen de los patrones para comprar su comida o resolver cualquier emergencia.

“En teoría tienen los mismos derechos laborales que otros trabajadores agrícolas; sin embargo, como la industria lechera no se considera trabajo temporal, no existen visas laborales. Por lo tanto, los migrantes en ese sector son en su mayoría ilegales que se encuentran en un estado de criminalización permanente y muchos patrones se aprovechan de esa vulnerabilidad. La patrulla fronteriza tiene gran presencia en la región y representa una amenaza constante para ellos”, detalla el entrevistado.

“Más del 60% de la leche producida en EE UU proviene de ranchos con trabajadores migrantes, que benefician a dos empresas compradoras de leche: Hood y Dean Foods, las cuales controlan alrededor del 90% del mercado en el noreste. La marca más icónica de Vermont es Ben & Jerry’s, subsidiaria de Unilever, que produce helados, y en México es matriz de la marca Holanda”, explica

En ese contexto se han originado movimientos como el de la organización Justicia Migrante, dirigida por trabajadores de Vermont. Comenta Lackowski que ese grupo tiene una campaña llamada “Leche con dignidad”, que “exige que empresas como Ben & Jerry’s.

Buscan también que paguen bonos económicos a trabajadores y subsidios para productores, cuando no les alcanza para mejorar las condiciones laborales”. Ya existe un acuerdo con Ben & Jerry’s, y buscan firmar nuevos contratos con otras empresas, mediante presión pública y organización laboral.

“En otras campañas, los mismos trabajadores han logrado cambiar leyes a nivel estatal que desvinculan las licencias de manejo del estatus migratorio, y que prohíben la colaboración entre patrulla fronteriza, policía estatal y local. Sin embargo, falta mucho por hacer para que esas leyes se respeten y haya justicia para los trabajadores migrantes”, concluye el investigador. (CONTINUARÁ)

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Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.