Las casas embrujadas de la colonia Roma Las casas embrujadas de la colonia Roma
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Héctor de Mauleón, en una de sus crónicas acerca de la Ciudad de México, refiere el asesinato acontecido hace varias décadas en el número... Las casas embrujadas de la colonia Roma

Héctor de Mauleón, en una de sus crónicas acerca de la Ciudad de México, refiere el asesinato acontecido hace varias décadas en el número 80 de la avenida Álvaro Obregón.

El crimen, cuenta de Mauleón, tuvo como móvil el robo. La anciana propietaria guardaba una suma importante de dinero en el ático, como era costumbre en aquel entonces (los bancos no gozaban de la confianza popular).

El empleado de la mujer, un día como cualquier otro, descubrió la fortuna. Para hacerse de ella, decidió matar a la “patrona” a martillazos

El crimen causó sensación en una capital que apenas despertaba a una violencia epidémica. Esa es la parte histórica del evento.

Las casas embrujadas de la colonia Roma

Como dato fantástico, propio de un escritor que tiende a la ficción, me gusta agregar que es posible pasar frente a la antigua casona para percatarse de que el ático está deshabitado, pues la casa “está embrujada”.

Hace años que, durante la noche, el piso permanece a oscuras; la planta baja, donde por cierto hay una tlapalería, está en uso; el primer nivel muestra iluminación, vida, movimiento; en cambio, el último nivel…

¿Es posible que acontezcan fenómenos paranormales? ¿Se trata de una casualidad?

Las casas embrujadas de la colonia RomaLo cierto es que la Roma, tal vez por sus características arquitectónicas, su antigüedad y el ambiente místico que despierta, ha sido una de las colonias favoritas para atribuirle invenciones de fantasmas o fenómenos poltersgeit.

La famosa “Casa de las brujas”, por ejemplo, enclavada en plena Plaza Río de Janeiro (esquina con Durango), llamada así por sus características arquitectónicas de corte inglés, por sus techos a cuatro aguas diseñados por el ingeniero R.A. Pigeon, goza de numerosos rumores de este tipo.

Algunos ven, en un arranque infantil, el rostro de una bruja con sombrero en la fachada ochavada que campea en la esquina; los más entendidos tienen noticia de que en el último piso habitó “Pachita”, una famosa bruja que atendió durante años a políticos mexicanos de altos, para leerles la fortuna o para ejecutar “trabajitos”.

Se murmura que “Pachita” hacía invocaciones, y que las almas de algunos muertos quedaron atrapadas entre los muros del departamento, por lo que el piso cambia de inquilinos constantemente. Por supuesto, se trata de una leyenda. O no.

Un par de casas a las que se les ha atribuido características paranormales también, son las ubicadas en la esquina de Álvaro Obregón y Avenida Insurgentes

En tales casonas ocurre un efecto similar, frente a ellas hay taquerías y gran movimiento urbano; la planta baja y el primer nivel son ocupados por restaurantes o negocios; pero el ático se muestra abandonado, a oscuras.

Ambos inmuebles permanecieron en abandono durante años tras el terremoto de 1985. Eran frecuentados por vagabundos, hombres en situación de calle que buscaban pernoctar. Sin embargo, lo que se contaba de ella de boca en boca, hacía desistir a muchos valientes de atreverse a entrar.

Se decía que, por las noches, se escuchaban conversaciones misteriosas, gritos, y el péndulo de un gran reloj antiguo (¡cuando la habitación estaba totalmente desamueblada!). Un ambiente propio de alguna película de Guillermo del Toro.

Si las suposiciones son falsas o no, puede comprobarlo cualquier amante del peligro que desee velar en la oscuridad de dichos aposentos, si los encargados de seguridad se lo permiten, desde luego.

¿Cuántas historias guarda la colonia Roma? ¿Cuántos fenómenos extraños si tomamos en cuenta que en la sociedad porfirista era práctica frecuente, entre políticos, empresarios e intelectuales, acudir a sesiones espiritistas?

Manuel Acuña, Ramón López Velarde y otros poetas en México persiguieron la moda que  experimentaban en Europa algunos escritores célebres al acudir a sesiones espiritistas (entre ellos podemos contar a Arthur Conan Doyle, autor del detective más famoso de todos los tiempos: Sherlock Holmes).

Las casas embrujadas de la colonia Roma

Dichas sesiones, y creencias, sin embargo, no dejaban de poseer cierta dosis de humor e incredulidad. Amado Nervo refiere, entre sus memorias, el siguiente diálogo:

“Va usted a retratarse; le coloca a usted frente a la cámara, y le dice:

-Evoque usted a algún espíritu.

Y usted evoca a su madre (conste que esta frase no es un insulto).

-Reconcentre usted su imaginación -añade el fotógrafo- para que la imagen no se borre un punto. ¡A la una! ¡A las dos! ¡A las tres!

Ya está usted retratado, con todo y madre.

A los tres o cuatro días va usted por sus retratos; los observa: la fisonomía de usted destaca perfectamente; y aquí entra lo maravilloso: sobre la cabeza de usted, en el lienzo que sirve de fondo, hay unos trazos vagos, esfumados casi; se advierte un rostro; lo considera usted bien y acaba por distinguir sus facciones.

-¿Son las de su madre?

-No -responde usted-, serán las de la suya.

Las de la mía tampoco. Se trata de otro espíritu que andaba por ahí. Apenas tuvo tiempo de alisarse el pelo para no salir con la cabeza desgreñada. Si hubiera tenido tiempo, de seguro se pone una flor en la cabeza y sonríe.

La Roma es mágica, la Roma es mística; la Roma también es un espacio underground y criminal en el imaginario de los habitantes del antiguo Distrito Federal

Las casas embrujadas de la colonia RomaSus casas “afrancesadas, europeizadas”, de estilo art noveau, junto con sus imitaciones de castillos medievales transportan la fantasía del habitante hacia intensas historias de espectros o de magia negra.

Otros crímenes famosos del lugar son los atribuidos a la famosa “ogresa”, que solía arrojar fetos por las tuberías; o el célebre asesinato de Joan Vollmer Adams, a manos de su esposo, el escritor beat William S. Burroughs (asesinato ocurrido en el número 8 del multifamiliar de avenida Monterrey 122).

De tales hechos sangrientos hemos hablado con anterioridad. Es nuestro interés, por el momento, no abundar al respecto para que usted, querido lector de esta crónica al estilo de Jaime Maussan, decida internarse por propia cuenta en los abundantes misterios de la colonia Roma. Adelante.

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua

Ulises Paniagua (México, 1976). Narrador, poeta, videasta y dramaturgo. Tiene un posgrado en la especialidad de imaginarios literarios. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); así como de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel, (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015). Su obra incluye cuatro poemarios: Del amor y otras miserias (2009), Guardián de las horas (2012), Nocturno imperio de los proscritos (2013), y Lo tan negro que respira el Universo (2015).