La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada
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Guadalupe Posada (1852-1913) puede considerarse el ilustrador de una época, el grabador del periodo mexicano de transición política y social, no sólo por el... La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada

Guadalupe Posada (1852-1913) puede considerarse el ilustrador de una época, el grabador del periodo mexicano de transición política y social, no sólo por el significativo cambio del siglo XIX al XX, sino por el proceso revulsivo de la Revolución Mexicana.

Este artista plástico da testimonio, en su amplia obra, de una contrastante lucha ideológica entre las clases sociales de aquel tiempo, pues lo mismo hacia ilustraciones de Emiliano Zapata, Francisco I. Madero y Don Porfirio Díaz, que sátira social, exhibiendo costumbres, hábitos y actos de la vida cotidiana

En verdad fue muy productivo, en parte gracias a la ya consolidada labor de los talleres de litografía y grabado, que durante la primera mitad del siglo XIX se vio en dificultades para desarrollarse.

Claudio Latini introdujo, en México, la técnica de la litografía en el año 1826, después, en 1895, Posada constituyó un cambio en el grabado al incorporarle el zinc como elemento estético.

Diego Rivera, en la Introducción a la publicación de Monografía. De 406 grabados de José Guadalupe Posada, publicada en 1991, afirma que el artista realizó más de 15, 000 grabados aunque varios de estos equivocadamente atribuidos, pues en realidad pertenecen a otros dibujantes y artistas anónimos.

Si bien la labor de la litografía y el grabado ya tenían por lo menos 25 años al momento de su nacimiento, Guadalupe Posada lo popularizó, además de la significativa impronta que, especialmente, con él adquirió el grabado

Sostengo, en este caso particular, que la obra supera al autor casi hasta desaparecerlo. Este giro obedece más a la promoción de los trabajos en medios impresos a través de la sátira política y a los folletines distribuidos por la casa Vanegas Arroyo, hasta el grado de caer en la publicidad y la marca.

El pueblo se apropió de la obra de este artista el cual permaneció más o menos oculta, anónimo durante un tiempo considerable.

La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada

Fue el pintor Jean Charlot quien, de alguna manera, lo rescató al mencionarlo en su artículo, “Un precursor del movimiento de arte mexicano: el grabador Guadalupe Posada”, aparecido en Revista de Revistas, del 30 de agosto de 1925.

Charlot lo califica como precursor del arte moderno y, por tanto, la novedad consistió en otorgar identidad al grabado, es decir, le dio un sello mexicano. Lamentablemente, la sociedad hizo más fama a las calaveras, en particular a la famosa Catrina, originalmente llamada Calavera Catrina, no obstante me parecen mucho mejor, dentro de esta semántica, Calavera Don Quijote y Sancho Panza, así como Calavera Guerra Mundial.

Es necesario dar a conocer sus demás trabajos, pues hizo algo más que las Catrinas. Por ello, es valioso el volumen Monografía al divulgar el resto de su oficio, por demás superior a aquello comúnmente difundido.

Lo popular no siempre es bueno, antes puede ser lo menos rescatable. Así sucede con los tópicos de las Calaveras o Catrinas. Lo más conocido por la sociedad no es, me parece, lo más logrado.

La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada

Existen varias series de grabados a los cuales denomino metafísicos, porque indagan sobre el destino, el origen y la naturaleza humanas; son verdaderamente deslumbrantes y enigmáticos, tales como los dedicados a los espíritus, Separación del cuerpo y el alma;  a lo grotesco, Los Fenómenos; o aquellos cuyo tema responden a las calamidades humanas, Las plagas que amenazan a México; los pecados capitales, Los siete vicios; la escatología como síndrome de fin de milenio, El fin del mundo; lo demoníaco, El enamorado; inclusive, los dedicados a un contenido mariano y religioso, como por ejemplo el tríptico La aparición de la Virgen de Guadalupe en los Remedios.

Existen, sin embargo, otras obras con una carga simbólica, de carácter intelectual y filosófico, cuyas influencias inevitables hablan de un artista que iba más allá de lo normal y notorio. Me refiero a Las tentaciones de San Antonio.

Ésta recuerda a otra obra, La Melancolía, de Alberto Durero, la cual fue elaborada con la técnica del grabado al buril cuyo proceso en hueco radica en cortar o tallar sobre una superficie dura para llenar y conservar permanentemente la incisión.

La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada

El contenido de Las tentaciones de San Antonio refleja la confrontación entre el mal, en específico los siete pecados capitales, y el Doctor de la Iglesia católica, San Antonio de Padua; además de estar presente toda una carga histórica y bíblica. San Antonio simboliza el acta del Testamento y los Proverbios.

Para un país tan fervientemente católico como México, me sorprende cuán inadvertido ha pasado Guadalupe Posada, pues en un contexto histórico y social bajo el cual fue elaborado debió de haber funcionado para legitimar la fe y su vínculo con el sentimiento católico de la población.

En el grabado, San Antonio se encuentra sentado a manera de Santidad, y es acosado por todo aquello representado por la maldad. Esta imagen bella y conmovedora expresa la eterna hostilidad entre el Bien y el Mal, así como la incertidumbre ocasionada en el ser humano ante dicho conflicto.

Las epidemias, los siete pecados, la enfermedad y la irracionalidad invaden un espacio santificado. El aspecto metafísico irrumpe en su totalidad todo el escenario.

Otro grabado es Antonio Sánchez, que se comió a sus hijos. El título y la representación recuerdan a Francisco de Goya y su óleo Saturno devorando a su hijo. Igualmente, al observarlo, es indiscutible, no la similitud entre ambas obras, sino la influencia del pintor español y el giro dado por el grabador mexicano a la técnica y al contenido pictórico de la corriente romántica.

Goya elaboró su cuadro como parte de su serie las pinturas negras. Ahora bien, Saturno es la latinización del principal de los mitos griegos correspondiente a la primera generación, Cronos. Entonces, el dios latino, Saturno, en términos del género humano, sí sería el padre.

La varia estética del grabado de José Guadalupe Posada

Esta derivación es la que Guadalupe Posada desarrolla vulgarizando el acto divino en un hecho meramente mortal. Esto contrasta demasiado con el machismo de la sociedad, es una crítica social terrible a una conducta muchas veces validada por los roles y las tradiciones de la moral mexicana.

En síntesis, Posada no es la Catrina aunque pareciera que ésta supera a su creador. Todavía hoy, a 105 años de su muerte, se ignora mucho de su trabajo, se analiza poco su obra verdaderamente valiosa, y se le da difusión y espacio, en exposiciones de museos y salas de arte, a sus grabados menores, acríticos y vulgarizados

Sólo he mostrado dos de sus creaciones, una de contenido religioso y otra en donde deconstruye el mito para efectuar una crítica social; no obstante, existen otros trabajos igual de excelentes, pues Posada abarca varias estéticas: la simulada identidad mexicana, la burla social, la ironía política, lo grotesco, la vida social y lo que he nombrado estética metafísica.

Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres

(Ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (El golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (El golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Coordina las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre poesía y narrativa en México”. Dirige un Taller Literario. Colabora en la revista literaria Letralia. Tierra de Letras con la sección “Voces actuales de México”.