“La intención que tengo cuando escribo es captar un momento, una idea, un paisaje o un dolor”: Margaret Randall “La intención que tengo cuando escribo es captar un momento, una idea, un paisaje o un dolor”: Margaret Randall
La poeta Margaret Randall, integrante de la Generación beat, ha sido activista social y política, feminista, fotógrafa y ensayista. Del 24 al 27 de... “La intención que tengo cuando escribo es captar un momento, una idea, un paisaje o un dolor”: Margaret Randall

La poeta Margaret Randall, integrante de la Generación beat, ha sido activista social y política, feminista, fotógrafa y ensayista. Del 24 al 27 de abril estuvo en México dentro de una serie de actividades, tales como lectura de poesía, conversatorios y charlas, inclusive presentando dos libros de poemas, uno de su autoría, El rizoma como un campo de huesos rotos (la herrta feliz/MarEs DeCierto/Secretaría de Cultura, 2017), en traducción al español a cargo de la poeta María Vázquez Valdez, y una antología de poetas estadounidenses, 12 poetas. Antología de nuevos poetas estadounidenses (la herrta feliz/MarEs DeCierto/Secretaría de Cultura, 2017), en traducción de María Vázquez Valdez y Andrés Millán Calhoun. Como parte de dichas acciones surge esta breve entrevista y una muestra de su poesía.

Desde la distancia y la memoria, ¿cómo recuerdas tu estancia en México cuando participabas de las tertulias y actividades literarias?

Aunque por la distancia tengo que hacer memoria, recuerdo muy bien mis primeras actividades literarias en México. Era al principio de la década de los sesenta, y los jóvenes desperábamos a la creatividad y la rebelión. Yo tenía 24 años, era madre soltera (mi hijo, Gregory, tenía apenas 10 meses) y llegué en un bus Greyhound con unos pocos nombres de poetas y otros que vivían acá. Uno de esos nombres era el de Philip Lamantía, poeta Beat que vivía en la Colonia Cuauhtémoc con su esposa Lucille. En el apartamento de ellos se congregaban un grupo de poetas, casi todas las noches, poetas mexicanos, norteamericanos, y de otros países del Continente. En esas tertulias surgió la idea de una revista literaria bilingüe, un lugar donde podríamos publicar y leer lo que se hacía en varios países. Sergio Mondragón y yo tomamos esa idea y la hicimos realidad. Después, claro, leíamos en otros lugares también. Recuerdo lecturas en el Parque de Chapultepec, y en cafés y algunos espacios culturales.

La literatura es memoria y, en este sentido, prevalece como documento, ¿tu obra, es decir, tu poética tiene esta intención estética o cómo es tu procedimiento de escritura?

Yo creo que tienes razón: la literatura es memoria. A veces es memoria del futuro. La intención que tengo cuando escribo es captar un momento, una idea, un paisaje o un dolor. Yo escribo todos los días, aunque no siempre poesía, pues también escribo ensayo, historia oral, traduzco, etc. Me levanto a las tres o cuatro de la mañana, cuando el mundo está tranquilo, límpido. Trabajo hasta las siete, más o menos, que es cuando se levanta mi compañera. Desayunamos juntas, y vuelvo a trabajar. Normalmente termino a las 4 o 5 de la tarde… pero si estoy metida de lleno en un libro u otro proyecto grande, puedo seguir trabajando hasta la noche. Para mí, escribir es una parte inspiración y cuatro partes disciplina.

En tu estancia en México, se editó, junto con el poeta Sergio Mondragón, la revista bilingüe El Corno Emplumado, ¿podrías platicarme cómo surge el proyecto y qué experiencias te ha dejado ese valioso documento?

Ya hablé un poco de cómo surgió el proyecto. Te puedo decir que me dejó experiencias valiosísimas y que ahora, a casi medio siglo de su desaparencia sigue sorprendiéndome, dejando como si fuera nuevas experiencias. Por medio de la revista llegué a conocer mucho de la mejor poesía de la época, pues cuando el mundo se dio cuenta que El Corno era una realidad muchos poetas nos mandaba su obra. En los casi ocho años de su existencia llegamos a publicar más de 700 autores. También me dejó una prueba de que cuando hay compromiso y energía, todo se puede. Otra experiencia importante era el valor de la comunicación entre poetas de muchas latitudes; en un tiempo antes de las computadoras y el Internet, nos comunicamos con todo el mundo. Creamos una gran red de voces.

 ¿Cómo asumías la poesía en la década del 50 del siglo XX y cómo la asumes ahora? Es decir, cómo se ha desarrollado y en qué dirección tu poética.

Yo creo que asumo la poesía con la misma pasión ahora que a mediados del siglo pasado. Lo que pasa es que soy más madura y creo que mi poesía también la es. Yo creo que uno puede escribir sobre cualquier tema, es la calidad del poema que importa.

¿Cómo se hizo presente el feminismo en tu vida y obra?

Todo lo que uno es está presente en la obra de uno, si es auténtica. En ese sentido el feminismo está siempre presente, explícita o implícitamente, como lo es el amor a la justicia o mi condición de humanista, de amante, de madre, de ciudadana del mundo.

¿Consideras necesaria una reescritura de la crítica o teoría literaria a partir del Feminismo y la Teoría de género?

Si, absolutamente. Y creo que esa reescritura está haciéndose.

¿Qué características estéticas e ideológicas sobre salen en la poesía contemporánea estadounidense?

La poesía norteamericana de hoy es tan amplia y tan diversa que no podría señalar una característica estética o ideológica en particular. Hay de todo.

¿Quiénes son los poetas vivos más representativos de Estados Unidos?

Otra vez, sería difícil enumerarlos, pues indudablemente dejaría muchos afuera. Pero podría nombrar a Joy Harjo, Sonia Sánchez, Anne Waldman, Burzutzky, Hakim Belamy, por nombrar algunos.

 ¿Quién ha sido el poeta mexicano que más disfrutas? ¿Por qué?

Sor Juana Inés de la Cruz. Porque sigue vigente y poderosa a través de los siglos.

 

 

Preface

Nineteen-thirty-six. I hurried as always

but was late. Eight centuries

or ten thousand years,

my small story fixed to my back.

Food came weighed and wrapped,

shelter engorged as surplus.

 

My own, my own, my own

was a mantra I could sing

in any season.

I could be who I was

and also anyone else.

I was late and also much too early,

came to justice

before its time.

Unprepared to receive me,

its rough grasp hurt my hand,

embedded its promises in my flesh.

Juggling gender

I was early and also late.

Juggling children, service,

my explosion of words

on stone, parchment,

or floating cyber cloud.

Only poetry and love met me

where we laughed.

After so many false starts

they came in whole and sure

before the finish line.

My hand fit the ancient print,

a radius of living settled

on my shoulders.

I am lunar standstill now,

calendar of hope.

It is 2018, and I discover

I am perfectly on time.

Soon I will disappear

together with all my kind,

and the earth

with its synchronized clock

will wake some blue-green morning

its rhythms safe for a while.

 

 

Prólogo

Mil-novecientos-treinta y seis. Siempre iba apurada

pero llegaba tarde. Ocho siglos

o diez mil años,

mi pequeña historia sujeta a mi espalda.

La comida llegaba bien envuelta y con su peso exacto,

la protección y el refugio quedaban de excedentes.

Lo mío, lo mío, lo mío

era un mantra que podía cantar

en cualquier estación.

Podía ser quien era

y también otra persona.

Llegaba tarde y también demasiado temprano,

Llegaba a la justicia

antes de su hora,

quien no estaba preparada para recibirme,

su áspero modo de agarrar lastimaba mi mano,

clavaba sus promesas en mi carne.

Haciendo malabarismos con el género

Llegaba temprano y también tarde.

Los niños, el servicio a los demás,

la explosión de mis palabras

sobre roca, sobre pergamino

o flotando en un ciber-nube.

Solo la poesía y el amor se encontraban conmigo

allí donde nos podíamos reír.

Después de tantos comienzos falsos

ellos llegaban enteros y seguros

antes de la meta.

Mi mano coincidía con la huella antigua,

un radio de la existencia

que descansa sobre mis hombros.

Ahora soy la convergencia lunar,

un calendario de esperanzas.

Es el 2018, y descubro

que estoy perfectamente a tiempo.

Pronto desapareceré

junto a toda mi especie

y la tierra

con su reloj sincronizado

despertará en una mañana verde azul

sus ritmos

por un tiempo a salvo.

(Traducción de María Vázquez Valdez)

 

Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres: (Ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (el golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (el golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Coordina las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre poesía y narrativa en México”. Dirige un Taller Literario. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la sección “Voces actuales de México”.