La danza de las fieras con Alaíde Castro La danza de las fieras con Alaíde Castro
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El cine, como todo arte, es una ocupación celosa. De sus cultores demanda dedicación exclusiva y cierta sumisión para acatar sin reservas sus caprichosos... La danza de las fieras con Alaíde Castro

El cine, como todo arte, es una ocupación celosa. De sus cultores demanda dedicación exclusiva y cierta sumisión para acatar sin reservas sus caprichosos designios. Profesión bamboleante, un día la dicha del acierto reconocido homenajea los sacrificios, otras veces el azar dispone sus peores cartas a los apostadores más experimentados.

No se distancia, como se ve, de otras pasiones artísticas. Aunque la fortuna, en el cine, sea quizá más arisca y veleidosa.

Es tan inescrutable el éxito de una obra que rotundos fracasos pueden alcanzar, andando el tiempo, el esquivo título de “clásicos”

En 1980, la United Artist (UA), la legendaria casa productora que fundó Charlie Chaplin y D.W. Griffith –entre otros-, produjo y comercializó Heaven´s Gate, de Michael Cimino. En total, la obra significó un pérdida para la UA de 76.2 millones de euros.

La danza de las fieras con Alaíde Castro

Sin embargo, la recepción de Heaven’s Gate fue tan ambivalente que, por un lado, fue nominada a la Palma de Oro del Festival de Cannes en 1981 y, por el otro, Cimino se hizo con el premio al Peor Director durante la ceremonia de los Premios Razzie en 1982.

Como fuera, Heaven´s Gate es considerada una película de culto, aunque su realización terminó por sepultar la viabilidad económica de la UA.

Quizá las pistas del escarpado camino que deben seguir quienes al cine se dedican estén contenidas en el clásico El cine según Hitchcock (Alianza, 2016), de Francois Truffaut, director, crítico y actor.

El libro, un clásico de la literatura cinematográfica, es una larga conversación entre Alfred Hitchcock y Truffaut, plagada de enseñanzas y veladas recomendaciones. La primera de ellas tiene una temprana aparición – en el capítulo que abre el libro-, y da cuenta del precoz rigor que caracterizó  al inglés, condición que determinaría su trabajo.

Rigor y disciplina que, por extensión, resultan indispensables para el oscilante mundo del cine

La danza de las fieras con Alaíde Castro

“Señor Hitchcock –preguntó Truffaut-, usted nació en Londres el 13 de agosto de 1899. De su infancia, sólo conozco una anécdota, la de la comisaría. ¿Es una anécdota real?”; el entrevistado, sin ambages, contestó: “Sí, yo tenía quizá cuatro o cinco años… Mi padre me mandó a la comisaría de policía con una carta. El comisario la leyó y me encerró en una celda durante cinco o diez minutos diciéndome: ‘Esto es lo que se hace con los niños malos’ (…) De verdad no puedo imaginar lo que había podido hacer”.

¿QUIÉN ES ALAÍDE CASTRO?

Alaíde Castro, cineasta de 26 años, se considera una “joven con muchas ganas de emprender y mover cultura”

Aunque mexicana de nacimiento, desde los siete años partió a Madrid, España, y hace tres que regresó a México. Dieciséis años que no sólo legaron un marcado acento español, inconfundiblemente madrileño, sino una indeleble carga identitaria.

“Para mí este cambio cultural ha sido muy importante. La gente me pregunta ‘¿de dónde eres?’, y yo en México suelo responder que de España, y en España suelo responder que de México. Así me siento. Cuando estoy entre españoles, siento que tengo algo más mexicano; cuando estoy entre mexicanos, me siento como española”.

La danza de las fieras con Alaíde Castro

Pero más allá del acento, Castro adquirió de España su formación profesional, dedicada al cine desde la primera adolescencia.

“Cuando decidí dedicarme al cine tenía como 12 años. Entré a una escuela de cine para niños (…) Era muy buena. Nosotros hacíamos todo, desde el guión hasta la dirección. Hicimos un par de largometrajes que salieron en cartelera. Creo que es donde más he aprendido cine en mi vida. Estuve en esa escuela desde los 12 a los 18 años”.

De su paso por la Universidad Europea de Madrid, Castro no menciona salvo lo elemental: “súper equis”; no obstante, a  “La Factoría del Guión” –un centro de estudios dedicado a la formación de guionistas profesionales- la reconoce como el segundo lugar en donde mejor aprendió de cine.

No podría ser distinto, su maestro, Pedro Loeb, fue reconocido por el premio Gaudí 2015, además de haber recibido la Biznaga de Oro del Festival de Málaga por Mejor Película; dos de sus cintas –el largometraje Felicidades, de Lucho Bender, y el cortometraje El amor a las cuatro de la tarde, de Sebastián Alfie- aspiraron al Oscar.

La danza de las fieras con Alaíde Castro

EL CINE Y SUS EVOLUCIONES

“Cuando yo me decidí a entrar al cine –explica Castro-, a los 12 años, me nació un alma muy guerrera. Yo quería hacer cine como un servicio social, y pensaba desde chiquita ‘¿qué puedo hacer?’, pero un individuo no puede hacer nada”

“…Cuando entré a ese mundo me enamoré tanto de él que se me olvidó porqué había entrado”

En España, Castro se dedicó a maquilar cortometrajes y explorar su vena crítica en los guiones que sus colegas le hacían llegar. No obstante, el ambiente de trabajo y las expectativas para conseguirlo no eran las mejores.

“Mis compañeros y yo, todos sentíamos como la sensación de que todo podía ir mal, de que podía no salir”. Por eso decidió su vuelta. Mas su regreso a México le devolvió los fervores extraviados.

La difícil circunstancia de su otra casa, el reflejo de sus contradicciones y las realidades lacerantes,  la hicieron volver sobre sus primeras conclusiones en torno al cine y su función

LA DANZA DE LAS FIERAS

Una de esas realidades, la trata de personas, la impresionó, y a ella dedicó su más reciente trabajo: La danza de las fieras, filme del que Castro es directora creativa.

El tema no es menor, aunque la pesada capa de la indiferencia se haya posado sobre sus orígenes y consecuencias.

Más allá de las figuraciones sobre la esclavitud moderna, los números que la dimensionan son contundentes y exceden, por mucho, el contexto mexicano

De acuerdo con el gobierno estadounidense, cerca de 27 millones de personas en todo el mundo viven en condiciones semejantes a la esclavitud. El 2017 fue el año en el que más seres humanos vivieron esclavizados; nunca en la historia de la humanidad una cantidad similar de humanos fueron esclavos.

En México, la trata de personas es el segundo delito que más beneficios económicos reporta; al menos 20 mil niñas son explotadas sexualmente cada año

La danza de las fieras echa luz sobre el internet como un medio para capturar personas en las redes de esclavitud sexual, sicariato infantil o esclavitud laboral, sin ignorar las problemáticas adyacentes: víctimas “colaterales” y familias destruidas.

La danza de las fieras con Alaíde Castro

Producida por Educadores sin fronteras y Bala films, entre otros, la cinta de dos horas se compone de seis cortometrajes, todos ellos inspirados en historias reales e investigaciones documentadas que dan cuenta de ciertas realidades soslayadas por incómodas.

Si el arte sólo es arte cuando nos refleja del otro lado del espejo, La danza de las fieras cumple su cometido al develarnos un rostro embarazoso, perturbador, de nuestra propia sociedad

“Creo que hay dos cosas valiosas en La danza de las fieras –insiste Castro. Una es hablar de un tema que muchos cineastas han hablado antes, pero no tenían una perspectiva social al respecto (…); y la otra cosa es el talento emergente.

“ (Hay) mucha calidad técnica, hay mucha calidad en la película. Esto es un gran ejemplo de que se puede confiar en el talento joven, porque sí la armamos, sí sacamos cosas adelante”, concluye la cineasta.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.