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Industria automotriz mexicana: la industria que sigue rodando Industria automotriz mexicana: la industria que sigue rodando
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Aunque amenazada por Donald Trump, la industria automotriz mexicana sigue rodando. A pesar de las constantes amagos con los que el presidente de Estados... Industria automotriz mexicana: la industria que sigue rodando

Aunque amenazada por Donald Trump, la industria automotriz mexicana sigue rodando. A pesar de las constantes amagos con los que el presidente de Estados Unidos construyó su campaña por la Casa Blanca, la economía mexicana en general, y la industria automotriz en particular, han mostrado un desempeño más que aceptable desde que comenzó su mandato en la Casa Blanca.

Una vez más, la realidad se ha ido imponiendo impuso. El discurso de Trump, marinado entre la prepotencia y la ignorancia, terminó por estrellarse con la inflexibilidad de las tendencias económicas; en esta ocasión, con las de la industria automotriz mexicana que, en los hechos, no se vio mayormente afectada a pesar del nerviosismo latente del mercado.

De acuerdo con el último informe semestral, elaborado por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) -organización que representa a las empresas fabricantes de automóviles establecidas en México- en los primeros cinco meses del 2018, el saldo en la balanza comercial de la industria automotriz fue superavitario en 31,910 millones de dólares, con un incremento de 17.3% en relación al mismo período de 2017.

Durante el séptimo mes del 2018 se produjeron 291,577 vehículos ligeros, aunque se registró una caída de 3.7%, en comparación con las 302,716 unidades producidas en el mismo mes de 2017. Pero en el acumulado enero – julio 2018- se registraron 2,247,787 vehículos producidos, 0.1% más que las unidades manufacturadas en el mismo período del año pasado.

El comportamiento mostrado, hasta el momento, por la industria automotriz mexicana es una consecuencia lógica de la tendencia visible desde el 2016. En ese año, de acuerdo con datos de la Secretaría de Economía, México logró cifras históricas en cuanto a producción y exportación: 3.5 millones de vehículos fueron producidos, y 2.8 millones exportados.

México mantiene el séptimo lugar mundial en producción de automóviles –a tres lugares de Alemania, y a cinco de Estados Unidos-.

Hacia el 2020, algunas estimaciones prevén que México logre el sexto lugar en producción, con 4.7 millones de vehículos producidos.

En el 2017 produjo 4.068.415 unidades, un 13% más que el año anterior, de acuerdo con el último informe de la Organización Internacional de Fabricantes de Vehículos (OICA, por sus siglas en francés).

Industria automotriz mexicana

El caso Ford

A principios de 2017, la empresa Ford anunció la cancelación de una planta en San Luis Potosí, cuya inversión ascendería a 1,600 millones de dólares. La medida fue saludada entusiastamente por Donald Trump: “Gracias a Ford por desechar una nueva planta en México y crear 700 nuevos empleos en los EE.UU. Esto es sólo el comienzo, mucho más por seguir”, escribió el magnate desde su cuenta de Twitter.

Entonces, el peso mexicano en el mercado de divisas sufrió una de sus más fuertes contracciones, cotizándose, tras el anuncio, en 21.41 pesos por dólar. La estrategia de Trump para socavar la economía mexicana parecía exitosa. Sin embargo, eran tales sus afirmaciones que especialistas y empresarios coincidieron en que la realidad, eventualmente, se impondría. Tal y como ocurrió.

 ¿Por qué no es tan fácil frenar la industria automotriz mexicana?

 La renegociación del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), instigada por la administración estadounidense, puso en tensión a la industria automotriz mexicana. No es para menos. Dicho sector ha sido uno de los más dinámicos desde que el acuerdo económico entró en vigor el 1 de enero de 1994.

 Sin embargo, a pesar de la extendida creencia, los vínculos económicos de esa industria con sus socios regionales en Estados Unidos son más antiguo de lo que se cree; es decir, trascienden al mismo TLCAN.

 Las políticas económicas adoptadas por el vecino del norte hacia la década del 70, implicaron el involucramiento de México como un sólido socio comercial de cara a la expansión económica que pretendían grandes empresas como General Motors, American Motors –ahora extinta-, Chrysler y Ford. Entonces, el modelo económico vigente en Estados Unidos había hecho crisis, lo que significó un abrupto ajuste para las estrategias económicas.

“En el caso específico de México, (la nueva política) implicó un cambio  de perspectiva de las empresas de Estados Unidos; particularmente por su propia crisis, pero también por un ascenso de las empresas japonesas, que irrumpieron con nuevas tecnologías y nuevas formas de producción del trabajo”; así lo explicó Arnulfo Arteaga García, académico de la Universidad Autónoma Metropolitana y especialista en la industria automotriz mexicana.

 Así, desde los años 70 las tres grandes empresas automotrices –General Motors, Ford y Chrysler– comenzaron a desarrollar planes de inversión en México. Tanto que para los primeros años de la década del ochenta “Chrysler, General Motors, Ford, e incluso Renault, crearon una nueva plataforma industrial, en un primer momento para la producción de motores”, comentó el académico.

 “(Fue) a mediados de los ochenta que esas empresas empezaron a promover y desarrollar los proyectos de ensamble de vehículos, también para exportación (…) Todas las empresas que estaban operando en México, desarrollaron una planta industrial orientada a la exportación”, expuso Arteaga García.

 Con tales antecedentes, que se remontan a casi una década y media, el TLCAN fue aplicado como una manera de “formalizar” –así le llama el académico- los intercambios comerciales de la industria automotriz que tenían lugar entre México y Estados Unidos. Tales son los vínculos económicos que se han cristalizado a lo largo del tiempo y, por ende, los argumentos que la realidad impone a la demagogia y la especulación.

Industria automotriz mexicana

 Sobre la probabilidad de que la interacción económica se vea interrumpida tras una hipotética salida de Estados Unidos del TLCAN, Arteaga García responde: “Esas decisiones, sin duda, no dependen solamente de una cuestión política, sino de una racionalidad económica; (…) desarticular esta red económica, logística, tecnológica, de formación de recursos, etc., es una medida profundamente antieconómica (…) Desmontar todo eso, sería tremendísimo”.

 Por lo demás, de acuerdo con las tendencias y datos disponibles de la industria automotriz, “si se mantiene ese dinamismo, las proyecciones para la industria en México pueden ser de estabilidad”, concluyó el académico.

 Países que más vehículos produjeron en el mundo durante 2017

Según el último informe de la OICA, estos son los países que más vehículos producen en el mundo. Al igual que en el 2016, México mantuvo su séptimo lugar, lo que demuestra que esa industria sigue rodando a toda marcha.

  1. China: 29.015.434 unidades (3,2%)
  2. Estados Unidos: 11.189.985 unidades (-8,1%)
  3. Japón: 9.693.746 unidades (5,3%)
  4. Alemania: 5.645.581 unidades (-1,8%)
  5. India: 4.782.896 unidades (5,8%)
  6. Corea del Sur: 4.114.913 unidades (-2,7%)
  7. México: 4.068.415 unidades (13%)
  8. España: 2.848.335 unidades (-1,3%)
  9. Brasil: 2.699.672 unidades (25,2%)
  10. Francia: 2.227.000 unidades (6,5%)

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Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.