Horizontum | FINANZAS Y CULTURA
Sobreviviendo en la “América” de Trump (I PARTE) Sobreviviendo en la “América” de Trump (I PARTE)
4.5
Trump legitimó el odio en torno a la siempre sospechosa figura del extranjero. su discurso aprueba y estimula la humillación de millones de personas. Sobreviviendo en la “América” de Trump (I PARTE)

Donald Trump legitimó el odio en torno a la siempre sospechosa figura del extranjero. Ya como insulto ya como denuncia, su discurso aprueba y estimula la humillación de millones de personas que, sin ser originarios de Estados Unidos, día a día laboran, viven, aman y hacen grande a esta América.

Antes de la campaña presidencial, las normas de lo “políticamente correcto” servían, si no como un remedio integral a la discriminación, sí como un dique frente a los conflictos, siempre al acecho, en la dinámica multicultural de Estados Unidos.

Los actores sociales reconocían como imprescindible establecer una barrera de contención en un país fundado desde la violencia y la migración, con una historia de despojo en agravio de los nativos americanos y con una guerra civil, cuyo disenso primordial fue la esclavitud

Hoy ese dique ha sido vulnerado desde la Casa Blanca y el racismo nubla la que, hasta hace muy poco, se percibía como la tierra de la libertad.

Sobreviviendo en la “América” de Trump (I PARTE)Durante la lucha electoral el republicano expuso propuestas tan simplistas como estridentes. Buscaba llegar a los votantes que se sintieran excluidos de las políticas públicas, pero también a quienes despreciaban la idea de haber tenido un presidente “negro”. En el odio halló su venero ideológico.

Desde el odio, azuzado por el miedo al “otro”, tejió un enemigo común y reconocible en la nación: los mexicanos. La designación no fue casual. El paradigma del mexicano en Estados Unidos se encuentra ligado a una bajeza histórica y cultural. Luego de una relación binacional bélica en el siglo XIX, con enfrentamientos, invasiones y despojos territoriales incluidos, el mexicano encarna lo violento, lo raro, lo criticable.

En el clásico western El Bueno, el Malo y el Feo, con Clint Eastwood como estrella principal, el personaje del “Malo” es el más perverso de los tres protagonistas. ¿Adivinen de dónde es? Comparte nacionalidad con Francisco Villa, el famoso revolucionario que, entre sus múltiples hazañas, luce haber comandado la única invasión que ha sufrido el pueblo norteamericano en su historia.

A la nómina de sospechas estadounidenses, se suma el temor que se padeció en Washington sobre una alianza de México con Alemania, en los momentos más álgidos de las dos guerras mundiales.

En las últimas décadas, en gran parte de Estados Unidos, “mexicano” es sinónimo de migrante indocumentado. No importa el origen real de las personas.

Guatemaltecos, salvadoreños, nicaragüenses, colombianos e incluso hindúes son reconocidos, en ocasiones, como mexicanos por su color de piel. “Brown”, el rasgo físico que homogeneiza un sinfín de realidades y representa “el mal”. Rasgo que supo capitalizar el republicano.

En foros públicos, comerciales, entrevistas televisivas, Donald Trump no se cansó de repetir que los mexicanos eran “asesinos”, “violadores” y “narcotraficantes”. Ahí no terminaba la purga racista.

Los mexicanos se roban los empleos de los legítimos estadounidenses, su gobierno abusa de “América” por medio del TLCAN e infectan de droga a miles de jóvenes norteamericanos. Solamente expulsándolos del país, solamente construyendo un muro en la frontera sur, solamente manteniéndolos a raya, las familias estadounidenses podrían estar a salvo.

Por su sentido maniqueo, la perorata del candidato hizo emerger un sentimiento xenofóbico generalizado. Se unieron a él miles de anglosajones, arios y migrantes europeos, pero también cientos de hispanos.

Entre estos se encontraba Marco Gutiérrez, el mexicano fundador de “Latinos por Trump”, quien en plena campaña electoral y, en apoyo a la exclusión de sus connacionales, aseguró: “Mi cultura es una cultura muy dominante e impositiva y está causando problemas”.Ante la irracionalidad de las palabras, cualquier argumentación parecía flaquear.

No importaba que la crisis económica de 2008, cuyos efectos se resienten hasta la fecha, no hubiera sido generada por migrantes ilegales, sino por banqueros y empresarios, como Trump, que alimentaron una burbuja hipotecaria.

No importaba que en las ciudades, donde se incrementó la migración, disminuyera la tasa delictiva. No importaba que, según la U.S. Bureau of Labor Statistics, el trabajo de los mexicanos representara el 10% del PIB de Estados Unidos.

Sobreviviendo en la “América” de Trump (I PARTE)

Para muchos liberales estadounidenses, académicos, políticos y periodistas que seguían la carrera presidencial de 2017, las propuestas raciales del candidato eran simples bravuconadas de campaña, la manera más fácil y rápida de acercarse a los votos de los llamados “redneck”, blancos conservadores de zonas rurales del país, con bajo nivel educativo.

El mismo gobierno de Enrique Peña Nieto recibió a Trump en Los Pinos como jefe de Estado, buscando un acercamiento amigable con el empresario. La decisión resultó contraproducente.

Para los mexicanos en Estados Unidos, el acto diplomático se percibió como una traición de su propio gobierno y, para el magnate y sus seguidores, la prueba del sometimiento de las autoridades mexicanas a sus exigencias

Una vez en la Casa Blanca, Trump no se ha cansado de señalar, una y otra vez, que México pagará por el utópico muro de 3 mil 169 kilómetros que dividiría a los dos países. Lo dijo incluso frente a Peña Nieto en la cumbre del G-20, realizada en Hamburgo, Alemania, en julio del año pasado. (Continuará)

 

Te puede interesar:

Sobreviviendo en la “América” de Trump (Final)

Te puede Interesar:

Xalbador García

Xalbador García

Xalbador García (Cuernavaca, 1982) es Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis. Autor de los libros Leopoldo María Panero o las máscaras del Tarot (Suburbano Ediciones, 2017), Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor del libro colectivo El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015). Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en el Instituto Cervantes de España en Manila. Se ha desempeñado como profesor invitado en las Universidades del Ateneo, en Filipinas, y en la Universidad de Miami, Estados Unidos. Poesía, narrativa y ensayos suyos han aparecido en revistas de México, Cuba, España, Estados Unidos, Ecuador y Filipinas.