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El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata
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Escondido entre los grandes cerros y montañas de Guerrero, el pequeño pueblo de Taxco nos traslada a la remota época del auge minero del... El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata

Escondido entre los grandes cerros y montañas de Guerrero, el pequeño pueblo de Taxco nos traslada a la remota época del auge minero del Virreinato, cuando se levantaron imponentes construcciones barrocas entre las que sobrevive, hasta hoy, el comercio y manufactura de la plata.

Taxco fue testigo de la intensa explotación de sus yacimientos, que moldeó la sensibilidad de alfareros, responsables de increíbles joyas  y piezas de arte creadas en pequeños talleres que se esconden entre sus empedradas calles inclinadas

Desde sus terrazas y balcones, usted no sólo podrá disfrutar de la hermosa vista del pueblo, coronado por la catedral de Santa Prisca, sino que podrá sentir, todavía, la vibra y el poderío de sus orfebres, y recordar a los grandes artistas mesoamericanos, que ideaban obras únicas como las de los mixtecos de Oaxaca, quienes relacionaban el oro y la plata con el día y la noche, el Sol y la Luna, la vida y la muerte.

El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata

Aunque han pasado más de 500 años de la conquista, aún México es el principal productor de plata en el mundo con 186.2 millones de onzas anuales como promedio, según el informe anual World Silver Survey.

Para muchos, la riqueza platera del país rebasa a la misma industria, si usted sigue su ruta sabrá que la plata mexicana es historia, tradición y hasta leyenda de las grandes ciudades donde aún se trabaja con el metal blanco

Pero este recorrido también lo llevará al descubrimiento de las riquezas naturales de un México apenas explorado.

En esta ruta conocerá que hacia mediados del siglo XVI, los conquistadores españoles encontraron yacimientos de plata en lugares como Zumpango (Estado de México), Taxco, Nueva Galicia (que comprendía los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Aguascalientes), Zacatecas, San Luis Potosí y Durango.

De camino a esos sitios irá bordeando, igualmente, zonas naturales paradisíacas como las Grutas de Cacahuamilpa, en Taxco, antes habitadas por tribus chontales posteriores a los olmecas. En Nayarit, podrá explorar la Sierra Madre Occidental y saludar al Pacífico, mientras en Zacatecas conocerá el sitio arqueológico La Quemada, y la antigua mina de plata El Edén.

El esplendor del actual San Luis Potosí, región que dio tanta plata al imperio español que desde entonces se acuñó la frase “Vale un Potosí”, contrasta con la arquitectura y otros vestigios de la época de la conquista, celosamente guardados en el Museo del Virreinato

Asimismo, la ciudad sirve de acceso a la antigua villa minera Real de Catorce, que actualmente es un sitio de peregrinación y al este se encuentra parte de la región huasteca, con selvas y hermosas cascadas, como la de Tamul.

El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata

INICIOS DE LA EXPLOTACIÓN MINERA

Cuentan que la explotación minera comenzó en Zacatecas, cuando un indígena de esa zona le regaló al conquistador Juan de Tolosa una piedra rica en plata y plomo, y despertó, muy a su pesar, el apetito voraz de los conquistadores por los metales preciosos que guardaba el país.

Por la zona donde se levantó el actual Guanajuato pasó algo similar. Hacia 1550, unos peones decidieron descansar en un cerro, y al prender una hoguera con piedras les sorprendió ver que éstas se derretían y adquirían un color metálico.

De modo casual fue descubierta la Veta Madre de Guanajuato, rica en plata, oro, cobre, plomo y zinc

Hacia 1556 se descubrieron los minerales de San Martín, en el norte de Nueva Galicia, y aparecieron más yacimientos alrededor de los cuales se crearon ciudades, culturas y rutas comerciales, como la Ruta de la Plata, el camino por el que pasaban las carretas de mulas cargadas del metal y custodiadas por soldados.

Toda esa riqueza extraída, que entonces le correspondía al Rey de España, viajaba en caravanas mensuales que se arriesgaban a enfrentarse a las tribus nómadas del Norte del país, llegaba a la Ciudad de México y seguía hacia el norte hasta Querétaro, donde se dividía el cargamento para tratar de evitar el tránsito por el territorio Otomí.

El ramal sur pasaba por Guanajuato, Aguascalientes y Zacatecas, mientras que el ramal norte, más árido y peligroso, pasaba por la región del Gran Tunal, que comprendía San Luis Potosí y Zacatecas.

El nuevo México en la antigua Ruta de la Plata

La abundancia de la plata en Zacatecas, Guanajuato y San Luis de Potosí era tal, que los conquistadores se envilecieron en la apropiación de esos territorios, donde el metal blanco era tan abundante que casi no había que excavar la tierra para encontrarlo.

En 1549, con la explotación minera en pleno rendimiento, comenzaron a llegar caravanas de aventureros en busca de fortuna, lo que propició un aumento espectacular de la población e inauguró la llamada “fiebre de la plata”

Después de cinco siglos de estos acontecimientos, recorrer esta travesía permite al viajero revivir el pasado de conquista de la corona española en la atmósfera colorida y variable de un México pleno de riquezas naturales y de un pasado que cambió la historia de muchos otros países.

Durante el Virreinato, México emitió cerca de 82 millones de reales en monedas de plata, lo que sirvió para abastecer la reserva monetaria en México, Europa, China y Estados Unidos, país cuyo sistema monetario se formó con las monedas fabricadas aquí en oro, plata, cobre y níquel.

Además de Taxco, existen otros centros donde aún se trabaja este material, entre ellos se encuentra Yucatán, donde hay aproximadamente quince poblaciones dedicadas a la joyería

Asimismo, en Puebla se modela la plata fundida en creaciones talladas a mano, mientras que en Zacatecas se fundó, desde 1988, un centro platero que crea diseños contemporáneos considerados entre los mejores del mundo, gracias a la fértil imaginación de artistas formados en una tradición que fue levantada sobre la devastación de un rico territorio y hoy es símbolo de resistencia.

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Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.