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El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE) El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE)
Las series: Las nuevas plataformas de entretenimiento están librando una encarnizada batalla contra las viejas opciones de televisión abierta. El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE)

Las nuevas plataformas de entretenimiento están librando una encarnizada batalla contra las viejas opciones de televisión abierta. Este nuevo ecosistema digital no sólo está evolucionando, sino que, además, está propinándole una auténtica paliza a los corporativos de televisión analógica que, hasta el momento, no han sabido cómo responder ante las flamantes ofertas digitales.

Los especialistas aseguran que hoy, la guerra por las audiencias ya no se libra en la cancha de la TV abierta, sino en este nuevo ecosistema digital. Empresas como Netflix, Amazon, HBO y, más recientemente, Hulu e Iflix, aprovechando al máximo sus aplicaciones interactivas, están creciendo y avanzando a pasos agigantados.

Los sweeps —o “barridos de audiencia”— demuestran que los nuevos espectadores prefieren, por mucho, ver noticieros, documentales, películas y, sobre todo, series (ficciones seriadas), a través de estas nuevas plataformas que posibilitan un mayor diálogo entre la máquina y el usuario.

De acuerdo con Nielsen Consumer —una de las empresas que lidera la información de mercado a nivel global— las series son el producto con mayor aceptación entre el público. Su boom ha coincidido en el tiempo con el cambio en el modelo de consumo por parte de los espectadores.

Hace un par de semanas, Mitch Barns, CEO de Nielsen, aseguró que el crecimiento y “el beneplácito de las series se debe a que hoy las personas quieren elegir lo que ven, cómo lo ven y cuándo lo ven”

En 1999 se estrenó en HBO una ficción seriada que estaría destinada a revolucionar el futuro de este nuevo formato: Los Soprano, una de las series por cable más exitosa económicamente en la historia de la televisión.

Ese mismo año, al ver la excelente recepción que tuvo la historia de esta familia de mafiosos italianos instalados en Nueva Jersey, las cadenas de cable estadounidenses se animaron a estrenar otras 23 series.

El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE)

Quince años después, en 2014, la cifra de ficciones televisivas en los canales de cable de Estados Unidos llegó casi a doscientas. A ese número había que sumar, por un lado, las producciones que se realizaban para ser transmitidas a través de las señales abiertas.

Por otro, a las que eran generadas por nuevos jugadores que comenzaban a competir en un flamante mercado: Netflix, Amazon, Hulu, entre otros que, a la postre, terminarían abandonando el campo de batalla

Hace unos meses, la crítica especializada comenzó a pregonar que la industria de la producción de series estaba viviendo su mejor momento. Dicha bonanza ha sido denominada, por algunos entusiastas, como “la tercera edad dorada de la televisión”.

Por otro lado, semejante explosión seriéfila ha llevado a muchos críticos a cuestionarse si los consumidores no estarán viviendo dentro de una burbuja que, tarde o temprano, terminará por desinflarse.

Algunos sospechan que las empresas tendrán que frenar esas producciones, debido a que los espectadores, tarde o temprano, comenzarán a ser rebasados por tal cantidad de ficción televisiva. Hay quienes, más radicales, han llegado a profetizar la inminente desaparición de las series.

Pero es muy difícil que eso ocurra. La verdad es que la tecnología digital, en el caso específico de las series, le ofrece al público una mayor cantidad de prestaciones: mayor flujo de información, imágenes en alta definición y mejor calidad de sonido.

Adicionalmente, el binge watching —ver consecutivamente varios episodios de una serie— o la posibilidad de contar con un catálogo de shows y películas que pueden verse en la comodidad del hogar, con sólo dar un clic, es una beneficio al que pocos están dispuestos a renunciar.

El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE)

Por ninguna parte se observan indicios que esa transformación vaya a desaparecer o a desacelerarse. Todo lo contrario: ver una serie se ha impuesto como uno de los nuevos hábitos de nuestra época. Los adeptos a las series de televisión crecen —y asoman— por todas partes.

Recientemente, Cindy Holland, vicepresidenta de contenido original de Netflix, aseguró que, después de rastrear su base mundial de suscriptores y analizar cómo veían las primeras temporadas de más de cien series de televisión, la empresa llegó a la conclusión de que, en promedio, las personas terminaban una temporada en cuatro días.

De acuerdo con las cifras de Netflix, el tiempo que invierte un espectador viendo el programa es de, aproximadamente, dos horas y 30 minutos diarios.

EL STREAMING Y LOS ENEMIGOS DE LA TELEVISIÓN ABIERTA

Una buena cantidad de analistas coincide en señalar que la televisión analógica enfrenta a un letal enemigo. Un reporte publicado por Michael Nathason, investigador de contenido de la firma Moffett Nathanson, reveló que los suscriptores de Netflix lograron hacer que disminuyera en un 42 % la audiencia de los shows de CBS, en comparación con los no suscritos al servicio. Lo mismo ocurrió con las cadenas NBC —27 %—, Fox —35 %—, y ABC —32%.

De hecho, al observar que la suscripción a servicios de contenido vía streaming continúa creciendo de forma tan desmesurada, las cadenas televisivas se han visto obligadas, incluso, a cambiar sus métricas para estimar los ratings.

Ahora emplean el llamado sistema live plus 7 —L7—, que se basa en el número de personas que ven determinado show, ya sea por streaming o DVR, luego de siete días de emitido

Pese a todo, hay optimistas que aseguran que la televisión tradicional logrará convivir sin demasiados problemas con todas estas plataformas de streaming a través de contenidos diferenciados.

Itzel García, especialista en tecnologías digitales de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura: “No hay que preocuparse demasiado. El espectador de intereses generales no sólo necesita nuevas tecnologías y programas segmentados a su gusto, sino que, si lo observamos bien, siempre regresa a buscar el apetitoso sabor local que sólo la televisión tradicional puede ofrecerle”.

El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (I PARTE)

EL CINE ESTÁ EN APUROS

No sólo la televisión analógica mira con recelo a la producción masiva de series. La industria del cine también está muy preocupada. Es natural. Hay proyectos que buscan llevar estrenos de películas directo al hogar vía streaming, el mismo fin de semana que llegan a salas comerciales, por una cuota de 50 dólares (cerca de mil pesos mexicanos).

Son propuestas que hacen temblar a los dueños de las salas de cine, quienes buscan defender y proteger, con uñas y dientes, lo que hasta ahora consideraban su ventana prioritaria y exclusiva

Cabe recordar que los acuerdos actuales exigen que durante los primeros 90 días de un estreno en cines, un título no puede aparecer en ninguna otra ventana de exhibición. Pero es previsible que esta resistencia termine por caducar.

Hasta el momento, ninguno de los grandes estudios —pensemos en Sony o Paramount, por hablar de dos empresas productoras emblemáticas— se ha decidido a presionar o abogar por el estreno el mismo día en diferentes ventanas —tal como se le conoce en la industria a las distintas plataformas de exhibición: theatrical o cines, video on demand, home video, PPV, cable TV, etc.—, pero, sin duda, están acercándose cada vez más y están observando atentamente lo que ocurre en el escenario digital. (Continuará)

 

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El mundo de las series: obscenidad, cultura y dinero (Final)

 

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Ricardo Sevilla

Ricardo Sevilla

Ricardo Sevilla (1974) es un tipo contestón y polemista. Maneja un go card y practica el periodismo y la ironía con la pasión de un luchador enmascarado. El retrato literario es uno de sus géneros favoritos. Twitter:  @sevillacritico . facebook: https://www.facebook.com/ricardo.sevilla.524