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Degradar plástico de mil años a 15 días Degradar plástico de mil años a 15 días
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“Era una ciudad de plástico, de esas que no quiero ver. De edificios cancerosos, y corazón de oropel”. Rubén Blades, en  “Chica plástica”. El... Degradar plástico de mil años a 15 días

“Era una ciudad de plástico, de esas que no quiero ver. De edificios cancerosos, y corazón de oropel”. Rubén Blades, en  “Chica plástica”.

El mundo está lleno de plástico. Desde 1950, cuando comenzó a producirse el material, la producción de plástico se incrementó constantemente. Hasta 1976, el crecimiento  fue del 13.6% cada año. No obstante, a partir de entonces la producción mantuvo un crecimiento moderado. Pero no sería hasta el 2012 que la fabricación de plástico alcanzaría un nuevo máximo histórico: 288 millones de toneladas. Así lo señala Juan Pablo Góngora Pérez, en su artículo “La industria del plástico en México y el mundo”, publicado en el 2014 por la revista Comercio Exterior.

De acuerdo con PlasticEurope –organización dedicada a la investigación del impacto socioeconómico de la fabricación de plástico a nivel global-, al 2012 la producción de plástico era liderada por China, con el 24%; le seguía la región comprendida por el TLCAN -México, Estados Unidos y Canadá-, con el 20%; y, con el mismo porcentaje, Europa.

En México la industria del plástico ha mantenido un crecimiento discreto. Del 2003 al 2013, señala Góngora Pérez, aumentó su valor un 20.4%; es decir, de 44, 935 millones de pesos, aumentó su valía hasta alcanzar los 54, 117 millones de pesos.

El aumento gradual en la producción de este material, con máximos y mínimos a lo largo de su historia, ha comprometido el delicado balance ecológico del mundo entero. Las repercusiones son evidentes.

Las consecuencias

Según la organización internacional Greenpeace, desde 1950 se han producido ocho mil millones de toneladas de plástico en todo el mundo. De todo ese material, apenas el 9% se recicló; el 79%  restante, se reparte entre basureros y el medio ambiente, el otro 12% fue incinerado.

De mantenerse la producción de plástico, como hasta ahora, Greenpeace prevé que hacia el 2050 habrá  12 mil millones de toneladas de plástico.

La ausencia de políticas públicas correctivas para enfrentar con eficacia el problema que representan estos desechos, es señaladamente crítico en el ecosistema marino.  De acuerdo con un estudio publicado en el 2015 por la prestigiosa revista Science, en el 2010 se vertieron en el mar cerca de ocho millones de toneladas de plástico. Sin embargo, la cifra sólo contempla los desechos vertidos en ese año; investigaciones anteriores estiman que en el mar se encuentran entre seis mil 350 toneladas y 245 mil toneladas de plástico flotante.

Degradar plástico de mil años a 15 días

El estudio de la revista Science, “Plastic waste inputs from land into the ocean”, realizado por los científicos Jenna Jambeck, Roland Geyer y Chris Wilcox, entre otros, señala que para el 2025 se arrojarán al mar 16 millones de toneladas de plástico.

Una solución mexicana frente al manejo del plástico

Por todo ello, el trabajo de un par de investigadoras de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM es relevante. Tras años de trabajo, las científicas desarrollaron un método, a partir de enzimas producidas artificialmente, para degradar plástico en 15 días, material cuya desintegración puede tardar hasta mil años.

La investigación realizada por Amelia Farrés y Carolina Peña, es importante toda vez que en México se generan cerca de 722 mil toneladas anuales de plástico; esto por el extendido consumo de bebidas embotelladas -agua o refrescos-. No obstante a que en el país se reutiliza el 50.4% de los envases, los esfuerzos aún son insuficientes.

Ya las académicas presentaron los resultados de su estudio: Cutinasas recombinantes de Aspergillus nidulans para degradación de poliésteres”cuya patente está en trámite desde mayo del 2016.

Farrés González destacó que “el plástico ha sido  benéfico en muchos sectores, como el de alimentos, que se empacan de manera segura, pero debemos darle un tratamiento para que no sean un problema ambiental”.

Durante el proceso de investigación, las científicas aislaron los genes del hongo Aspergillus nidulans –localizado en suelos y frutas- para luego introducirlo en la levadura Pichia pastoris. Así explicaron el proceso: “la enzima rompe los enlaces del PET, como si fuera una tijera”.

Asimismo, observaron que las enzimas usadas hacen reacciones químicas a temperatura ambiente, en condiciones más suaves que otros métodos de tratamiento de plásticos, como el térmico y el químico, lo que implica que su uso  no sea contaminante, además de ser más económico y que sea considerado dentro de la “química verde”.

Degradar plástico de mil años a 15 días

También se encontró que las enzimas -cuya eficacia ha aumentado- son capaces de desintegrar cuatro tipos de poliésteres, entre ellos el PET, con porcentajes de degradación mayores al 90%

Actualmente, las investigadoras se encuentran en la etapa de planeación para realizar experimentos a gran escala y luego aplicarlos a  una planta que permita degradar poliésteres y recuperar los subproductos.

La investigación se hizo acreedora del tercer lugar de los premios del “Programa al Patentamiento y la Innovación” 2017, organizados por  la Coordinación de Innovación y Desarrollo.

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Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.