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Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S
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Martes 19 de septiembre de 2017 13:14:40 Apenas estaba desayunando con mi madre, debiera ser almuerzo. Estamos en la cocina cuando sentí un vaivén... Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

Martes 19 de septiembre de 2017

13:14:40

Apenas estaba desayunando con mi madre, debiera ser almuerzo. Estamos en la cocina cuando sentí un vaivén en el suelo. Un movimiento ciertamente anómalo, nos damos cuenta de que las lámparas se mueven.

Está temblando. Salimos presurosos, no tenemos oportunidad de llevar algo más con nosotros

Solo subo rápidamente al piso de arriba por las llaves de la casa y mi celular mientras mi mamá se adelanta a la calle. Subo y bajo lo más pronto posible, y al salir todos nuestros vecinos están sobre las banquetas, en las calles, muchos con crisis nerviosas, niños lloran, autos a media avenida detenidos, al instante suenan las alarmas, las patrullas, ambulancias. La tierra, igual que el 19 de septiembre de 1985, ha tenido un dolor más que darnos.

Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

13:18:03

Marco a mis hermanas, a mi hermano y las señales celulares y servicio de internet se han saturado. Es imposible comunicarse. La calle es un caos y, aunque el temblor ya ha pasado, nadie regresa a sus casas. La confusión cabe en todos lados.

 

13:25:17

Veinte llamadas y nunca entra. Finalmente, puedo comunicarme con mi hermano. Está bien, en la calle, frente al edificio de su trabajo.

A través de la llamada telefónica se percibe claramente gente gritando, el sonido de las sirenas

Hablamos de la situación, me pregunta por todos en casa y le respondo que solo mi madre y yo en perfectas condiciones. Se corta la llamada y ya no puedo comunicarme con él.

 

13:28:20

Poco a poco todos regresan a sus casas. Mi madre y yo entramos a la casa. Encendemos la televisión y ya la noticia se sabe en todo el país, está encadenada y en todos los canales se habla del reciente temblor. El epicentro fue en Puebla. Este día justo tenía clases en la BUAP, pero mi tutor aviso que no iría así que nuestras clases se suspendieron.

En estos detalles de la vida es cuando se encuentra un designio o se supone algún propósito en la vida

En el caso que hubiera ido a mis clases, mi madre al saber que el epicentro estuvo en Puebla, se hubiera puesto muy nerviosa. Y me hubiera sido imposible salir del estado y mi regreso a la ciudad de México hubiera sido hasta el día siguiente, el miércoles, situación que hubiera sido alarmante.

Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

13:45:54

Al transcurrir los minutos, todos saben del percance y de la pérdida. A esta hora marcada seguro es que, muchas personas que intentaban localizar a su gente, querían hablar con muertos y los muertos no usan nuestro lenguaje, su idioma es otro, lejano, inaccesible para los vivos. Vivos y muertos jamás se han entendido.

 

14:00

Todos nos empezamos a enterar que eran pocos, en comparación a 1985, de los edificios caídos, pero demasiada la gente que caminó, esta tarde, en la calle.

Las redes sociales, Facebook en esencia, ya es un mecanismo de localización, de trabajo, de actividad para resolver problemas

La era massmedia ya forma parte del rol de vida, mucha gente ha grabado, desde el sitio en que vivió el sismo, las caídas de bardas, edificios, puertas, techos; en evidencia están los infinitos movimientos de los grandes edificios de la ciudad de México. La radiografía del problema está en los dispositivos de la población.

 

15:13:45

Las noticias son reiterativas, como una suerte de sopor; mecánicamente se reproducen los mismos videos de los mismos lugares de los mismos percances del mismo fenómeno en los mismos noticieros de los mismos locutores de las mismas empresas de las mismas televisoras de la misma hora de la misma gente de la misma manera como recreo este dolor de cabeza que me provoca la serie repetida.

Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

19:54:53

La primera noche de la ausencia, qué sentimiento puede sustituir el dolor y la incertidumbre de las personas; esta noche, muchos, no verán llegar a sus familiares a casa y cuando lo hagan será para enterrar a sus muertos.

Algunos hijos sepultarán a sus padres y muchos de éstos no verán más a sus hijos. La ciudad se ha vuelto una vez más un cementerio

Aunque el terremoto del 19 de septiembre de 1985 había sido, en dimensiones y proporciones, más devastador, hoy se generó una paranoia ciudadana. Mi madre me platica que, días después del temblor de ese año, las calles de la ciudad olían a cadáver. Hoy, después de tantos años, muertos sobre muertos. Cuántos sobrevivientes del 85 hoy son, de nuevo, sobrevivientes.

 

Miércoles 20 de septiembre de 2017

 

08:20:00

La nota del día sigue siendo, con todas sus réplicas, el temblor de ayer. Por órdenes del Gobierno de la ciudad de México se suspendieron actividades escolares, los ciudadanos temen lo peor y guardan precauciones.

La sociedad civil se ha organizado y las redes sociales, cual trincheras, son el medio a través del cual se resuelven problemas, se establecen dinámicas de organización y se trasmite, incluso más veloz que en la radio o televisión, información

La incertidumbre y la realidad cuando se tornan ficción, conservan su principio de realidad.

Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

11:11

La tentativa de 40 edificios caídos. Comienzan las actividades para salvar a la  gente. Ayer se rescataron a los primeros ciudadanos. Las atenciones médicas y el lugar en Hospitales comienzan a colmarse. Máquinas, ambulancias, gente supervisando, en las redes se solicitan materiales de primeros auxilios e insumos básicos.

La gente lo hace por sí mismo, sin mediación del Estado. La solidaridad entre los mexicanos comienza a ser notable

 

17:20:34

Ya hay varios rescates. Amigos muy cercanos me piden ayuda para estar en los albergues con ropa y comida, pero también para dar talleres literarios que sirvan para sobrellevar la tragedia. Mis amigos del Taller Literario Ígitur hemos dispuesto un comité para leer cuentos a niños en los albergues y en los lugares que servirán de estancia. Muchas de estas acciones se realizan bajo la lluvia, con la angustia de saber que en el camino los cuerpos bajo los escombros estarán cenizos y sin aliento.

Crónica de una tarde en la Ciudad de México: 19S

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Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres

(Ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (El golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (El golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Coordina las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre poesía y narrativa en México”. Dirige un Taller Literario. Colabora en la revista literaria Letralia. Tierra de Letras con la sección “Voces actuales de México”.