“Y ahora, ¿quién podrá defendernos? “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?
Tan inesperado, como desagradable, el ascenso de Donald Trump en las preferencias electorales en Estados Unidos, ha replanteado la actitud y eventual tratamiento que... “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?

El factor Trump en la política mexicana

Tan inesperado, como desagradable, el ascenso de Donald Trump en las preferencias electorales en Estados Unidos, ha replanteado la actitud y eventual tratamiento que hemos dado, hasta ahora, al candidato republicano. De ser un extravagante rumor, el magnate neoyorquino es ya una peligrosa y muy real tolvanera; tanto es así que, al menos hasta el día de las elecciones estadounidenses -8 de noviembre-, o en el funesto escenario de que Trump se hiciera con la Casa Blanca, esa variable influye ya dentro de la política mexicana y los grupos de poder que tejen sus alianzas rumbo a las elecciones presidenciales del 2018.

Desde la segunda mitad del siglo XX, nunca como ahora la política norteamericana había influido tanto en la mexicana, y viceversa. Por un lado, el discurso racista y xenófobo que ha desplegado Trump, coloca en el centro de su estructura programática –de alguna manera hay que llamarle-, y consecuentemente de la agenda política en los Estados Unidos, la relación entre ambas naciones, destacando las supuestas “agresiones” que México infringe a ese país; en tanto, el presidente Enrique Peña Nieto, al momento de reunirse con el neoyorquino en su domicilio, la residencia oficial de “Los Pinos”, agravó aún más un delicado problema político externo, y logró crear, faltaba más, un nuevo conflicto interno.

“Y ahora, ¿quién podrá defendernos? El factor Trump en la política mexicana

En términos de política interior, más allá de las secuelas de la lamentable visita –entre las que se cuenta la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público-, comienza a posicionarse como un tópico a considerar entre el electorado, qué aspirante presidencial mexicano podría hacer frente, con efectividad y entereza, a una eventual, que nunca deseable, llegada de Trump a la Casa Blanca. El planteamiento es, en sí mismo, una novedad dentro del habitual debate público que antecede a las elecciones presidenciales de este lado del Río Bravo. No es para menos. El riesgoso panorama que se perfila, de alcanzar el candidato republicano la presidencia estadounidense, comienza a inquietar, sensiblemente, a círculos políticos, intelectuales, sociales y económicos, y podría, en un momento determinado, condicionar la elección presidencial en México.

El pasado 12 de septiembre, el diario El Universal publicó una encuesta que auscultaba la opinión de la sociedad mexicana respecto a la presencia de Trump en el país: 7 de cada 10 ciudadanos afirmaron sentirse ofendidos por la invitación; de igual forma, el ejercicio exploraba la percepción que de los aspirantes presidenciales mexicanos tenían los potenciales electores, en relación con su efectividad para tratar con Trump como hipotético presidente de los Estados Unidos: 19% de los encuestados cree que, quien podría hacerlo mejor, es Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena y puntero hacia la elección del 2018; le siguen los panistas Margarita Zavala, con 14%, y  Ricardo Anaya, con el 7%; mientras que Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y abanderado viable del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia, cuenta con apenas el 8%.

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De la experiencia internacional de los punteros, poco habría que decir. López Obrador no es un líder político que mire más allá de las fronteras; sus horizontes, al menos de lo que trasluce su discurso habitual, son fundamentalmente internos, se trata, pues, de un político propiamente provincial, con ambiciones e intereses bien delimitados dentro de la geografía nacional. Margarita Zavala podría anteponer alguna experiencia internacional al contar sus años como “primera dama” de México, aunque tal característica entraría en contradicción con la imagen que busca construirse y proyectar: la de una política con historia propia, que cuenta con los méritos necesarios para aspirar a la Presidencia de la República por sí misma, y sin ayuda de ningún ex presidente; sin embargo, pocos méritos hizo en el rubro para asignársele alguna experiencia relevante. El caso de Osorio Chong es muy similar al de López Obrador, con una condicionante mayor: el encargado de la política interna del país, debe orientar sus atenciones y tensiones al complejo mapa político mexicano, poco espacio de maniobra le resta para desarrollar reflejos en el plano internacional.

Apenas este lunes, el peso mexicano sufrió un duro descalabro: el dólar arribó con fuerza a la palestra de los 20 pesos, de la que, señalan especialistas, será difícil hacerlo descender. Entre los muchos datos que condicionan el comportamiento de la moneda mexicana, uno resultó lo suficientemente demoledor para debitarla aún más: en Florida –estado clave en la elección presidencial norteamericana-, al menos dos encuestas daban por ganador a Trump, y otras tantas marcaban un empate con Hillary Clinton.

Andrés Manuel López Obrador

Andrés Manuel López Obrador

Irresponsablemente, el gobierno mexicano configuró el escenario preciso de nuestra propia debacle económica –como demostró el escenario de apreciación del dólar-, y empoderó a una verdadera “amenaza” del otro lado de la frontera. Curiosa y alarmantemente, la hasta hace poco declinante campaña republicana encontró un inesperado empuje tras la invitación que el presidente Peña Nieto hizo al multimillonario.

Como sea, Donald Trump irrumpió ya en la política y economía mexicana, y lo hizo, incomprensiblemente, alentado por el gobierno que debió mantenerlo alejado.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.