Vladia, lo mágicamente posible entre tintas y aguadas Vladia, lo mágicamente posible entre tintas y aguadas
Vladia Rubio (La Habana 1963) hizo una larga y contundente carrera periodística en Cuba. Después de muchos años vinculada a medios nacionales Vladia, lo mágicamente posible entre tintas y aguadas

Vladia Rubio (La Habana 1963) hizo una larga y contundente carrera periodística en Cuba. Después de muchos años vinculada a medios nacionales, decidió un buen día apostar por las artes plásticas. Cuando comenzó a dibujar, su firma era conocida por sus destacados reportajes investigativos en la Revista Bohemia. Su filosa pluma le hizo merecedora de los premios más importantes del país.

Vladia Rubio

Vladia Rubio

Aunque su carrera como artista plástica es reciente, ya ha organizado cuatro exposiciones individuales y fue invitada a la muestra colectiva Latin American Art Pavilion. Red Dot Art Fair, Art Basel Miami. Varias de sus creaciones se encuentran en colecciones privadas de EE UU, Francia, España, Canadá. Brasil y Cuba.

Para Vladia toda opinión resulta valiosa, pero las recomendaciones y criterios de un artista como Tomás Sánchez, reconocidísimo pintor cubano,  le resultan valiosas brújulas para corregir rumbos.

Sánchez tuvo la deferencia de escribirle en su red social: “Me gusta mucho lo que está haciendo Vladia. Fue Enrique Pineda Barnet (cineasta) el primero que me habló de ella. En el caos de repetición de esquemas de los que solo intentan ser aceptados por los especialistas e incluidos en el mal etiquetado “arte contemporáneo”, la obra de Vladia es brisa fresca y bien oxigenada. Allá los que se buscan a sí mismos en las empobrecidas revistas de arte o a través de una pantalla en internet y no miran profundo en sí mismos antes de mirar hacia afuera. Vladia contempla desde ella.
Hermosas las obras, apropiada la canción de Silvio, bueno y refrescante el video. ¡Gracias!”

-Del periodismo a las artes plásticas. ¿Por qué ese salto?

Migración II. Tinta y aguada sobre cartulina. 75x54. Vladia Rubio. 2014

Migración II. Tinta y aguada sobre cartulina. 75×54. Vladia Rubio. 2014

-Más que un salto, es una complementación. Al periodismo no lo he abandonado, sólo que muchas de las cosas que necesitaba y necesito decir no van con el lenguaje reporteril. Hay sentimientos, emociones, ideas que no son posibles de traducir al lenguaje escrito con sus limitaciones. Sin embargo, el lenguaje de las tintas y su riqueza prácticamente infinita, sí puede ponerles voz, la voz de las tintas.

-¿Cuánto hay de la periodista en la obra que hoy creas?

-Mucho y nada. Decir que soy una periodista que pinta no creo que se ajuste mucho a la verdad. Cuando me enfrento a la cartulina, al lienzo o a cualquier otro soporte, me siento como una recién nacida, virgen de prejuicios, rutinas profesionales y otras ataduras. Es un diálogo muy íntimo, casi un romance, en donde el periodismo sería un entrometido.

“Pero, de todas formas, mis dibujos y pinturas son también una manera de testimoniar la realidad, la externa y la interna. En las obras dejo constancia del tiempo y el espacio que me ha tocado vivir y eso es una forma otra de hacer periodismo”.

-¿Cómo definirías tu trabajo?

La Partida. Tinta y aguada sobre cartulina. 75x54. Vladia Rubio. 2014

La Partida. Tinta y aguada sobre cartulina. 75×54. Vladia Rubio. 2014

-Figuración simbólica, figuración poética son algunas de las etiquetas que algunos entendidos le han colgado. Pero prefiero decir que mi trabajo soy yo, ¿y cuántas etiquetas no lleva un humano estampadas entre sus alas?

-¿Ha sido un proceso de descubrimiento, de que llevas a una pintora por dentro, o ha sido un proceso de crecimiento?

-Lo segundo. En realidad, siempre he pintado y dibujado, pero sólo lo compartía con mi círculo más íntimo. Lo que sí he descubierto es que me estaba perdiendo la oportunidad de dialogar con miles de personas a través de mis obras. Y eso ha sido para mí una conquista importantísima gracias a las exposiciones, a las redes sociales. Es magnífico comprobar, ciberespacio mediante, cómo, aunque las personas posean idiomas y culturas muy diferentes, es mágicamente posible lograr con ellos un entendimiento gracias al arte. Los mensajes son decodificados y enriquecidos sin necesidad de traducciones u otros riesgosos intermediarios.

 

-¿Cómo mirar la obra de Vladia Rubio? Abordas temas polémicos, como el político (migración), el de la mujer, entre otros. ¿Crees que el arte es también una expresión del medio social?

Soledad de la mujer con gato. Tinta y aguada sobre cartulina. 75x54. Vladia Rubio. 2016

Soledad de la mujer con gato. Tinta y aguada sobre cartulina. 75×54. Vladia Rubio. 2016

-La respuesta a tu segunda pregunta vale también para esta. En ella te hablaba del arte como testimonio, y es también crónica o reseña, pero claro que no en el sentido tradicional de esos términos para el ámbito periodístico. Realmente, pienso que el arte rebasa las posibilidades que en ese sentido tienen el periodismo y otras profesiones afines. La ambivalencia y polisemia que llevan intrínsecos los mensajes que pueden transmitir dibujos y pinturas, los dota de una riqueza que nunca podrá atrapar la cuartilla del reportero.

-No sólo dibujas, también empleas otras técnicas. Cerámica, decoración…

-Aunque lo que prefiero es el dibujo: tinta (negra) y aguada sobre cartulina,  incursiono también en la pintura (acrílico sobre lienzo o cartulina). Pero también la madera, la cerámica, la loza son mis soportes. A veces,  una superficie es la que me sugiere, casi me tira de la mano para que dibuje sobre ella; es como si me dijera: aquí estoy, esperándote desde siempre, tú lo sabes, complétame. Y allá voy yo con mis tintas, mis acrílicos. A veces he ido por la calle y me he detenido a recoger algo,  un tablón, un fragmento de ventana…, supuestamente desechados en una esquina o junto a un basurero, porque al  tropezarme con ellos, ya los imaginaba luego de su encuentro con mis pinceles.

-Es cierto que el pintor Tomás Sánchez, uno de los artistas plásticos cubano vivo más célebre internacionalmente, elogió tu trabajo.

Las Hijas de Penélope I. Tinta y aguada sobre cartulina. 75x54. Vladia Rubio. 2014

Las Hijas de Penélope I. Tinta y aguada sobre cartulina. 75×54. Vladia Rubio. 2014

-Me siento muy agradecida por todos los que cada día dejan sus opiniones en mi sitio De buena tinta (https://www.facebook.com/tintayaguadas/  ) o me las hacen llegar a mi correo, o me buscan y me las trasmiten frente a frente. Cada comentario, sea elogioso o crítico, me hace sentir cuán acompañada estoy en este mundo. Es igual de importante para mí el criterio de alguien que no sepa nada de arte, pero que se haya sentido conmovido o convidado a meditar por una obra, que las consideraciones de un importante galerista o de un reconocido pintor como Tomás Sánchez, cuya obra admiro muchísimo. En el caso de quienes están más cerca del mundo artístico, como Tomás, sus recomendaciones y criterios también me resultan valiosas brújulas para corregir rumbos. Aunque el rumbo que te dicta el alma, por ser el más auténtico, será siempre muy difícil de variar.

-¿Qué haces ahora? ¿Cómo te visualizas dentro de diez años en el panorama creativo cubano?

-Simultaneo mi trabajo como periodista con la pintura. Las dos ocupaciones se llevan de lo más bien, porque cada una respeta el espacio de la otra y conoce sus fronteras. Estoy preparando una nueva exposición personal, que probablemente esté lista al final de este verano. También incursiono en el tema del dibujo y la pintura sobre loza, murales incluidos.

Mujer con sombrero. Tinta sobre lienzo. 75x54. Vladia Rubio. 2014

Mujer con sombrero. Tinta sobre lienzo. 75×54. Vladia Rubio. 2014

-¿Cómo te enfrentas a varias generaciones de pintores, formados en academias y con amplios curriculum para promover tu obra, darte a conocer?

-Nada de enfrentamientos. Simplemente, trato de insertarme con mucha humildad y modestia, sin ánimo de competencia  porque los sentimientos no pueden ponerse a competir.

Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.