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Vikings es una de las mejores producciones de esta época de oro de las ficciones seriadas. Cuenta la historia (y leyenda) de Ragnar Logbrock,... Vikings fever

De la furia de los hombres del norte, líbranos, Señor

Acaba de terminar la temporada 4 de “Vikings”, la serie producida entre Irlanda y Canadá para History Channel y está comenzando “The last kingdom”, hecha por la BBC. Salvando muchas diferencias, ambas están situadas en épocas muy próximas y sus protagonistas son los enigmáticos vikingos, el pueblo del que todos hablaron, aunque ellos lo hicieron muy poco de sí mismos.

Vikings es una de las mejores producciones de esta época de oro de las ficciones seriadas. Cuenta la historia (y leyenda) de Ragnar Logbrock, que llegó a invadir París y tuvo una descendencia también prolífica en aventuras. En la serie atribuyen a Ragnar la primera expedición de saqueo hacia el oeste (Inglaterra), porque hasta entonces sólo incursionaban en territorio eslavo. Fue esta expedición y saqueo del monasterio de Lindisfarne (749) la que dio origen a la llamada época vikinga. En la cuarta temporada ya andan por París (el primer saqueo fue en 845) con el mismo Ragnar que no parece haber envejecido los 96 años que hay entre uno y otro evento. Ignorando estos pequeños desajustes, Vikings está hecha con gran rigor histórico y reproduce a la perfección los hábitos, mitología y valores de los pueblos nórdicos.

The Last Kingdom arranca a fines del siglo VIII, con algunos de los personajes de la otra serie ya adultos, como Alfredo el Grande, rey sajón que unificó Inglaterra, dividida hasta entonces en distintos reinos dominados en su mayoría por vikingos daneses. Narra el conflicto de lealtades de Uhtred de Bebbanburg, un sajón adoptado por los daneses, que al crecer debe decidirse entre uno u otro lado de la batalla. No tiene la brillantez ni el cuidado por el detalle de Vikings (por ejemplo en el vestuario y la actuación de su protagonista), pero se puede ver. Otra diferencia es que Vikings tiene guión original basado en la saga de Ragnar y The Last Kingdom sale de una serie de novelas de Bernard Cornwell (The Saxon Stories).

El punto a destacar aquí es que en ambos casos, así como en otros fenómenos de la cultura popular (tales como el metal nórdico), hay una revisión de la mentalidad vikinga que comenzó con el romanticismo del S.XVIII.

Lo que sabemos de los vikingos está basado en fuentes de los primeros reinos  cristianos (antes bárbaros paganos) que fueron víctimas de sus incursiones, desde Norteamérica hasta Sicilia. “De la furia de los hombres del norte, líbranos Señor”, oración habitual en el norte de Inglaterra durante principios del S.IX. Eran vistos como sanguinarios depredadores de gran estatura y costumbres bárbaras. Pero por lo visto no eran ni tan altos (se han encontrado restos que iban desde 1,68 m hasta 1,76 m, lo cual era una gran estatura en aquellos años) ni tan salvajes. Politeístas con una rica mitología, adoraban a la naturaleza como expresión de los dioses y eran partidarios del amor libre. También glorificaban el combate (eran agricultores donde nada crecía, por eso se vieron obligados a buscar su sustento fuera) y tenían un complejo sistema de protocolo entre los jefes. Las fuentes vikingas acerca de sus historias y leyendas (no se puede distinguir demasiado donde terminan unas y comienzan las otras) son las llamadas “sagas”, generalmente dedicadas a un líder y sus campañas, tales como Ragnar, Harald Hardrada o Erik el Rojo.

Ambas series se ocupan con mucha sutileza de relativizar la barbarie de unos y la santidad de los otros. Aquellos primeros reinos cristianos en Inglaterra y Francia eran tan sanguinarios y cínicos como los peores. Pero predicaban –a la fuerza- una doctrina extraña de un Dios único y pacífico. Mientras tanto generaban conflictos que enriquecieron las tragedias de Shakespeare por dinastías. Los vikingos resultan más simpáticos a nuestros ojos, o por lo menos podemos apreciar la diferencia de mentalidades. No sé qué hubiera resultado de nosotros si Odín y Thor hubieran devenido en nuestros referentes,

pero las masacres del futuro se harían en nombre de la Cruz.

Los vikingos se convirtieron al cristianismo entre los siglos XI y XII y dominaron gran parte del mundo hasta desaparecer, ya asimilados a lo que serían las nuevas naciones de la Edad Media.

Hoy regresan en sus drakkar (barcos) a recordarnos otra versión posible e histórica de la Humanidad.

 

 

 

Mario Pinto

Mario Pinto

Argentino por nacimiento (nadie es perfecto) y ya ruco, chilango por opción.Hombre de medios por falta de imaginación en su momento, historiador del arte por curiosidad y escritor a pesar de que mi madre soñaba con un ingeniero.