Vida y Muerte, marcas de otro mundo sobre César Vallejo Vida y Muerte, marcas de otro mundo sobre César Vallejo
Este autor es más conocido por su obra poética que por su narrativa, incluso, afirmo que sus trabajos teóricos sobre literatura son muy poco... Vida y Muerte, marcas de otro mundo sobre César Vallejo

Este autor es más conocido por su obra poética que por su narrativa, incluso, afirmo que sus trabajos teóricos sobre literatura son muy poco mencionados, por no decir desconocidos por muchos. Entre estos, su estudio sobre el Romanticismo, a saber, El Romanticismo en la época castellana. Trilce (1922) es uno de sus poemarios más valorados de las vanguardias y César Vallejo es, sin duda alguna, de los cuatro o cinco poetas más experimentales del siglo XX en cuanto al riesgo lingüístico y el manejo magistral de las figuras retóricas. Mediante el lenguaje alcanza la experimentación de pensamiento, la polisemia del discurso y la extrañeza del significado. Existen indagaciones muy completas sobre la poesía de este autor peruano, tesis dedicadas a la disertación del significado y sentido de la palabra “Trilce”, de poemas y versos, no obstante, poco se revisa su narrativa.

En el cuento, Más allá de la vida y de la muerte, está presente un tema inquietante: la incertidumbre de la muerte. Varias de las características poéticas se hayan igualmente en su prosa: el múltiple significado o la significación alterada. La historia central radica en el desarrollo del deceso de la madre del protagonista (autor), sin embargo, existe el cambio en el discurso y, al mismo tiempo, la defunción se transpone en el hijo. Bajo esta paradoja el lector plantea la siguiente pregunta: ¿Quién muere? Y muy probablemente no importa identificar quien sea el muerto. El problema no consiste en suponer o afirmar, con certeza, si la madre o el hijo son quienes mueren, si no en reconocer, en el planteamiento literario, cierto elemento propio del cuento fantástico: la ambigüedad. Esto radica en el autor debe provocar en el lector la incertidumbre entre la realidad y el punto de quiebre de ésta, o sea, lo irreal como aquello inalcanzable a las justificaciones racionales.

El protagonista regresa a Santiago, aldea natal, después de once años. Reencuentro con la familia, en particular con su hermano, Ángel. También es, evidentemente, el retorno al pasado, a la infancia. Esto implica, me parece, una abertura metafísica y psíquica a través del tiempo y del espacio. Pasa varios días en el pueblo y a más tarde ocurre un accidente: atropellan a la madre. En este momento de la narración todo se da como el principio de realidad, un tópico común de la novela realista; conforme a la descripción y la acción, el evento no deja de ser coloquial. Sin embargo, la acción que registra movimiento o alteración en el ambiente narrativo ocurre cuando el protagonista visita a Ángel, lo abraza, le besa las mejillas; al día siguiente sale hacia la hacienda, allí una anciana le pregunta qué le ha pasado en su cara, pues tiene sangre. Este es, me parece, la clave del cuento para comprender el giro que crea un climax numinoso, el sentido de extrañeza. La sangre traspasa a la vida y a la muerte, intercambia sus convencionales atributos metafísicos. La vida de la madre es la muerte del hijo.

Vida y Muerte, marcas de otro mundo sobre César Vallejo

Ahora bien, el sentido del título Más allá de la vida y de la muerte implica algo superior, metafísico, inexplicable en varios sentidos. En todo caso, ambas categorías, vida-muerte, principio de dualidad y referentes de existencia, son marcas indeterminadas para la razón humana. Al final del cuento, la segunda clave del desarrollo de la historia pertenece al encuentro del hijo (protagonista) con su madre, quien le cuestiona la presencia en un lugar que le corresponde, un muerto no puede estar con los vivos, asimismo ocurre respecto del hijo que cuestiona a la madre.

El protagonista tiene tres encuentros significativos: Ángel, la anciana y la madre. Los primeros dos serían paseos dentro de la vida misma, el último sería un vestigio en la muerte. Finalmente, mi interpretación es la siguiente: el suceso sí ocurre, pero no de una forma real, tampoco irreal, sino memorable, acaso temporal; es decir, hay un recuerdo que no se explica dentro de la narración, pero que está presente en la locución del autor, la memoria se hace viva, la evocación de algún pasado, que implica un periodo medianamente extenso, provoca un viaje que supera las categorías del tiempo y el espacio. Más allá de la vida de la muerte es la memoria, el juego elíptico que mediante lo innombrado o no dicho se expresa algo real y coloquial. La muerte de la madre es real, la muerte del hijo ocurre pero en el recuerdo, lugar este en donde la madre cobra vida.

Fernando Salazar Torres

Fernando Salazar Torres: (Ciudad de México, 1983). Poeta, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa (UAM-I), también obtuvo el grado de Maestría en Humanidades (UAM-I). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver (el golem editores, 2010) y Visiones de otro reino (el golem editores, 2015). Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Coordina las mesas críticas sobre literatura mexicana, “Crítica y Pensamiento sobre poesía y narrativa en México”. Dirige un Taller Literario. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la sección “Voces actuales de México”.