¿Vender o leer?, dilemas de la literatura latinoamericana ¿Vender o leer?, dilemas de la literatura latinoamericana
¿Cómo es que las voces de los más prestigiados autores latinoamericanos han llegado a manos de sus lectores? ¿Cómo lograr que escritores de nuevas... ¿Vender o leer?, dilemas de la literatura latinoamericana

¿Cómo es que las voces de los más prestigiados autores latinoamericanos han llegado a manos de sus lectores? ¿Cómo lograr que escritores de nuevas generaciones conocidos y no tanto puedan aspirar, al menos, a un puñado de seguidores de sus historias? Las editoriales, ¿son mero proyecto mercadológico o un espacio que exhibe calidad de las obras?

Éstas y muchas otras preguntas fueron analizadas en la mesa de diálogo: ¿Qué hay detrás del panorama editorial y literario?, con motivo del 5º aniversario de la plataforma digital Suplemento de Libros (http://sdl.librosampleados.mx/), y respondiendo al tema central Literatura latinoamericana desde México: lectura y mercado.

La sesión fue un encuentro cálido entre académicos, escritores, editores, críticos y público, quienes intercambiaron opiniones respecto a la difusión y distribución de los libros de las trasnacionales, así como de la función de las librerías.

Mientras unos creen que se ha “demonizado” el término de mercado – respecto a la forma de crear un catálogo propio por parte de las editoriales, así como de las formas de hacer transacciones en los puntos de venta-, otros puntualizaron que vender libros no tendría porqué escapar a los lineamientos del sistema económico imperante.

¿Vender o leer?, dilemas de la literatura latinoamericana

También se abordó hacer literatura mediante proyectos locales pequeños, con la responsabilidad de tener conciencia de la situación editorial de su país y ejecutar actos importantes, como crear empresas cuyos fines sean el acercamiento de los autores a los lectores.

De manera generalizada se sostuvo la existencia de una “colonización” del gusto, debido a las campañas de marketing que apuntan a leer ciertos literatos, cuando hay una amplia gama para leer.

En el diálogo se destacó la importancia de abrir nuevos canales de promoción, cuyo fin sea generar curiosidad en los lectores por los nuevos autores.

Julia Wong, Gabriela Damián, Federico Guzmán y Jezreel Salazar, moderados por Miguel Ángel Acosta, acordaban y disentían sobre si las estéticas literarias son homogeneizadas de país en país, donde los mayores productores acaparan la atención de todos, incluyendo aquellos países de menor producción; si el impacto de los premios nacionales e internacionales marcaban el rumbo de la gestión de la escritura; sobre la preocupación de homologar al idioma español, respecto a los distintos giros que hay en Latinoamérica para hacer una lengua uniforme; o si hay falta de diálogo entre países para saber sus propuestas y la manera en que puede promocionarse en otras latitudes, porque las ferias de libros no son suficientes.

Las nuevas tecnologías no quedaron fuera del debate. Aquí se reflexionó sobre las formas en que han impactado a las editoriales, las cuales han respondido incorporándolas a sus lineamientos tanto desde la parte institucional como del lado de los lectores, quienes son los que las han sabido aprovechar para volverse parte  de la difusión pública.

Todo esto nos llevó a la pregunta ¿se puede hablar de características regionales de la literatura latinoamericana hoy en día? Por supuesto que sí, se habla de violencia, se habla de feminismo, se habla de censura, se habla de cotidianidad y esos elementos, aunque sean temas generales en el mundo, la forma de narrarse, de describirse, los personajes, los vocablos usados, todo ellos nos lleva a un regionalismo literario que marca la diferencia con el resto del mundo.

Aunque se aclaró que algunos países viven a la sombra de lo que los “hermanos mayores” (México y Argentina), como un panelista los catalogó, hacen de forma masiva.

¿Vender o leer?, dilemas de la literatura latinoamericana

Cabe destacar que han existido generaciones importantes que han trabajado por ser escuchadas, leídas, tomadas en cuenta, incluso se vincularon con el aparato estatal y todavía con movimientos de izquierda que, de un lado o del otro, buscaron o crearon los canales para publicarse y criticarse entre ellos mismos, con el objetivo de hacer ruido sobre sus propuestas.

Quizás lo que haga falta en la actualidad sea eso, sentar un precedente de lo que está produciéndose para hacer frente común con otros autores que aunque haya distancia geográfica, contengan una línea muy delgada de identidad.

El Modernismo, el Boom, La Vanguardia formaron tendencias en su época que caracterizó a varios de los actores culturales donde sus opiniones eran vertidas en revistas, programas de televisión y medios impresos de renombre.

¿Y los países centroamericanos? De ellos se tienen pocas referencias bibliográficas. Por un lado se propuso que el tema de las dictaduras y los movimientos políticos son un estigma fuerte en ellos, lo que los hace quedar al margen de la marea cultural. Quizás Cuba sea el país que más contacto tenga con México, pero no se tiene mucha más atención del resto. La sociología de la literatura muestra cómo la manufactura cultural pesa en los países con mayor propuesta de difusión de sus cánones.

La pregunta que queda por responder es ¿cómo estamos leyendo a los escritores latinoamericanos?, en lugar de seguirnos cuestionando ¿qué estamos leyendo?

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.