Una mezcla explosiva: Trump y Kim Jong-un en el mismo mundo Una mezcla explosiva: Trump y Kim Jong-un en el mismo mundo
Hasta hace poco la comunidad internacional había refrendado su poca disposición para tolerar a un líder tan agresivo y fanfarrón como Kim Jong-un, primer... Una mezcla explosiva: Trump y Kim Jong-un en el mismo mundo

Hasta hace poco la comunidad internacional había refrendado su poca disposición para tolerar a un líder tan agresivo y fanfarrón como Kim Jong-un, primer secretario del Partido del Trabajo de Corea y comandante supremo del Ejército Popular de su país. Un anticuado dictador, resabio anacrónico de la Guerra Fría, con una absoluta falta de prudencia y una hiperactividad declarativa rampante. Las pendencias del “brillante camarada”, como es llamado entre el medio oficial norcoreano, pusieron a prueba la tolerancia mundial a las provocaciones recurrentes.

Hastiado de sí mismo, Jong-un llevó a cabo una premeditada estrategia de confrontación exclusivamente mediática con los Estados Unidos, sobre todo con la administración de Barack Obama. El líder norcoreano insistía, una y otra vez, en la capacidad de su milicia para lanzar sobre el país más poderoso de Occidente un “letal” –por concesión a la grandilocuencia- ataque de componente nuclear. Sin embargo, como buen autócrata, más que a la realidad, sus declaraciones apelaban a la alta consideración que tiene de su propia persona.

Horizontum. Una mezcla explosiva: Trump y Kim Jong-un en el mismo mundo

Luego llegó Donald Trump, y el mundo lamentó la llegada de un nuevo camorrista a la comarca internacional.

Trump y Jong-un, desde sus trincheras, figuran en los lugares más destacados en el almanaque de la megalomanía mundial. Analistas  políticos ya se encargan de develar sus claves. Pedro Arturo Aguirre, en Historia de la Megalomanía (Debate, 2014), dedica un capítulo al padre del norcoreano, Kim Jong- Il, y en un libro de próxima aparición – Bad hombres. Megalomanía y política en el siglo XXI, (Innisfree, 2017) hace lo propio con el magnate neoyorquino.

Así pues, era imposible que en el estrecho mundo de las relaciones internacionales cupieran los sendos egos de los dos perfectos megalómanos. A propósito de la prospectiva, tarde o temprano, el presidente de los Estados Unidos y el líder de Corea del Norte enfrentarían sus propias “grandezas”. Trump, desde el parapeto de “hacer grande” a Estados Unidos a golpe de misiles, y Jong-un desde su verborrea belicista.

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Buques a Corea

Poco después de que Estados Unidos rociara la base aérea de Shayrat, Siria, con 59 misiles Tomahawks, aprovechó la favorable coyuntura política para el envío de un elocuente mensaje a Corea del Norte: una flotilla marítima liderada por el portaviones Carl Vinson.

Trump acompañó el despliegue de su marina con una batería de mensajes en Twitter, entre los que destaca el siguiente: “Corea del Norte está buscando problemas. Si China quiere ayudarnos, sería gradioso. Si no, ¡resolveremos los problemas sin ellos! EE UU”. En tanto, desde el diario oficial del régimen norcoreano han respondido así: “nuestro poderoso Ejército revolucionario está vigilando cada movimiento de elementos enemigos con nuestras miras nucleares puestas en las bases invasoras de Estados Unidos”, es decir Corea del Sur, y no sólo eso, también en posiciones “continentales”.

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La guerra declarativa ha sido particularmente altisonante desde la trinchera norcoreana. El Ministerio de Relaciones Exteriores postuló, por medio de un comunicado, que “los movimientos insensatos de EE UU para invadir la República Popular Democrática de Corea  han llegado a una fase grave”, aun así, la nación asiática se encuentra “preparada para reaccionar a cualquier forma de guerra deseada por Estados Unidos”.

No obstante la expectación que ha generado la creciente tensión en este nuevo capítulo de la conflictividad internacional, las certezas de su evolución podrían verificarse en breve. El próximo 15 de abril, en Corea, se celebrará el 105 nacimiento del abuelo de Kim Jong-un, Kim Il-sung, fundador del régimen coreano. Una festividad en cuyo pretexto se realiza un tradicional desfile militar que bien podría ser prologado por el lanzamiento de misiles, práctica usual para la milicia coreana, pero que en la coyuntura actual desataría una escalada imprevista de acciones militares dada la cercanía de elementos bélicos estadounidenses.

El mundo entero, pues, asiste a la constatación de que la irresponsabilidad e improvisación siempre pueden complicar, aún más, el ya de por sí complejo horizonte político.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.