Un nuevo mundo para el mercado del petróleo Un nuevo mundo para el mercado del petróleo
La visita del presidente Enrique Peña Nieto a Arabia Saudita en enero y la celebración de la reunión en Doha, Un nuevo mundo para el mercado del petróleo

La visita del presidente Enrique Peña Nieto a Arabia Saudita en enero y la celebración de la reunión en Doha, Catar, entre algunos de los más importantes productores de petróleo crudo a nivel mundial en abril, representan dos muestras contundentes de que, quizá para siempre, el mundo ha cambiado en lo energético. En México, analistas aseguraron que sería una oportunidad única para empujar la agenda energética nacional y la recuperación de los ingresos por petróleo. Existían por lo menos dos razones default que justificaban dicha expectativa. Primero, la reforma energética mexicana es una prioridad de promoción de inversiones y de apertura de mercados. De ahí la integración y el perfil de la delegación mexicana, con actores directa o indirectamente vinculados al sector. Segundo, la historia reciente demuestra que México puede participar activamente en políticas de ajuste de precio, vía la contracción de su producción petrolera y minar el impacto sobre los ingresos públicos de precios bajos, tomando en cuenta al menos dos ejemplos: las coyunturas de 1998 y 2001,[1].

Un nuevo mundo para el mercado del petróleoSin embargo, los tiempos han cambiado y radicalmente. Si bien México había sido un actor relevante en el mercado internacional de hidrocarburos, sobre todo a partir de 1977, también es cierto que la diversificación de su economía y la creciente integración con una economía potente en demanda de bienes y servicios como la estadounidense, le ha dado oportunidades para desarrollar otros sectores de manera muy relevante. Además, nuestro país produce cada vez menos crudo. En sólo cuatro años, habrá perdido alrededor de medio millón de barriles diarios (2013:2,522; 2017: 2,028), lo que resulta en una escasa o nula capacidad para alterar la oferta mundial.

Poco después de la visita presidencial, los principales productores de crudo que controlan alrededor del 30% del total de la oferta mundial de hidrocarburo, o alrededor de 33 mdbd se reunieron en Doha por auspicio inicial de Venezuela, Argelia y Catar, como país anfitrión (en los años 80 controlaban aproximadamente el doble 60%). Más tarde se uniría Rusia. Además, asistieron Arabia Saudita, Algeria, Angola, Azerbaiján, Colombia, Ecuador, Indonesia, Irán, Irak, Kazajastán, Kuwait, México, Nigeria, Oman y los Emiratos Árabes Unidos. De las 12 naciones miembros de la OPEP, sólo Libia no asistió por los problemas de representación que tendría, ya que varias partes de su territorio están en disputa. La expectativa era ponerse de acuerdo para congelar producción y así empujar los precios al alza. Las razones del fracaso de un acuerdo permiten comprender cómo evolucionará el mercado global de hidrocarburos de ahora en adelante.

A partir de junio del 2014, el precio del barril de crudo se desplomó de poco más de 100 dpb, a menos de la mitad en este mes de mayo del 2016.[2] Esta sería la cuarta caída en los últimos 50 años, después de un período de precios altos[3] y la segunda después de un período prolongado de precios altos.[4] En ambos casos, éstos fueron resultados de la incorporación de alrededor de 5 y 7 mdbd, respectivamente de nueva producción.

¿Cuáles son las razones del desplome del precio? En México se ha insistido que el crecimiento de China hizo que los precios aumentaran y que de igual manera su desaceleramiento económico provocó que los precios se desplomaran. Sin embargo, China ya venía desacelerando su crecimiento desde el 2011. De hecho India desplazó a China como la que ha importado más petróleo en el periodo 2008-13.

En cuanto a la oferta, los inventarios en los países miembros de la OCDE han registrado niveles históricos al alza. Varios países miembros de la OPEP han logrado una producción creciente, y tanto Canadá como Estados Unidos (EUA) han incrementado la producción de oil sands y shale oil significativamente. En el primero, la producción de biocombustibles pasó de apenas 400 mil mdbd a casi 1.6 mdbd y la de petróleo de alrededor de 3 mdbd a casi 4.5 mdbd.

En el caso de EUA, de alrededor de 5 mdbd a poco más de 9 mdbd.[5] Finalmente, en meses recientes, si bien países emergentes demandaron más crudo por tener economías más complejas éstas, como las avanzadas, han demandado menor energía, como resultado de un clima relativamente caluroso (fenómeno conocido como “El niño”).

Finalmente, precios altos de energías convencionales permitieron que fuentes no convencionales tuviesen auge (aceite de esquisto o shale, arenas petrolíferas/bituminosas u oil sands, biocombustibles, etc), variables de tipo geopolítico como los conflictos en Libia y Siria, por mencionar los más visibles, afectaron marginalmente la oferta de crudo a la baja y,[6] contrario de lo que podría esperarse, no sólo la producción se reestableció rápido, sino que coincidió con la reincorporación de productores como Irán, que apenas goza del levantamiento de sanciones, por parte del bloque occidental y que cuenta con el 4º lugar mundial en reservas probadas de crudo.

Un nuevo mundo para el mercado del petróleo

Sin embargo, los shocks de oferta y demanda, así conflictos inesperados, no son suficientes para comprender el papel de las motivaciones internas y de economía-política de los países exportadores de petróleo. Las razones internas, por ejemplo, el grado en que una economía, especialmente el sector externo, es dependiente de los hidrocarburos y si la empresa o empresas que producen la materia prima son parcial o totalmente propiedad del gobierno, son variables frecuentemente pasadas por alto, pero que determinan los incentivos y permiten modelar el comportamiento de los que juegan en el mercado global de hidrocarburos. Los gobiernos que exportan crudo sufren de precios bajos en el balance de sus finanzas públicas, al depender intensivamente de los ingresos generados por el sector.

Muchos de éstos no habían logrado, ni antes ni después de la llegada de abundantes recursos, construir capacidades institucionales para administrar la abundancia. Esto explica la diferencia entre los que han resistido el impacto de precios bajos y los que lo sufren hasta de una manera dramática, como Venezuela.

Como podemos observar (ver Tabla 1), tanto jugadores nuevos (Kazajastán) como viejos (Rusia y Noruega), incrementaron significativamente los ingresos petroleros como proporción del tamaño de su economía o PIB.

 

Tabla 1. Fuente: FMI, OECD Revenue database, BID – CIAT y SHCP.

Tabla 1. Fuente: FMI, OECD Revenue database, BID – CIAT y SHCP.

Curiosamente, los que más incrementaron la presencia de ingresos petroleros en sus economías fueron los que más redujeron la recaudación de ingresos no petroleros o fuentes de financiamiento, cuyo origen es la actividad económica y no la extracción de un recurso natural. Aunque Arabia Saudita y Kuwait incrementaron los ingresos petroleros mantuvieron la recaudación tributaria o la aumentaron aunque marginalmente. Mientras que el caso de México y Ecuador puede considerarse una estrategia de “blindaje”, contra un efecto negativo de una baja significativa en el precio, el caso de Indonesia tiene que ver con inversiones en el sector de hidrocarburos decrecientes y baja eficiencia y productividad en el sector.

Tabla 2. Fuente: FMI, OECD Revenue database, BID – CIAT y SHCP.

Tabla 2. Fuente: FMI, OECD Revenue database, BID – CIAT y SHCP.

 

 

Lo anterior quiere decir, que aquellos países que siguieron recaudando o construyendo fuentes alternas de ingresos para el sector público han podido sortear el nuevo escenario o bien apoyar y sostener una política de precios bajos y una escasa o aún nula coordinación con otros mecanismos (OPEP) o grupos de países productores para inducir un cambio en el nivel de precio.

Por ello, el principal líder de la OPEP y de la producción barata de crudo a nivel mundial, Arabia Saudita, se encuentra cambiando su proyecto de país (http://vision2030.gov.sa/en), manteniendo su porción del mercado global de hidrocarburos, sin bajar o congelar producción e incluso incrementarla. Puede hacerlo porque tiene niveles de endeudamiento históricamente bajos, el 2º lugar mundial de reservas de hidrocarburos y unos de los fondos soberanos de ahorro con recursos que permitirían, sin ningún ingreso, financiar su gasto por poco más de 3 años.[7]

Un nuevo mundo para el mercado del petróleo

El precio promedio del WTI y Brent se ha estabilizado desde hace poco más de un mes en 50 dpb, ya existe un consenso de que funcionó la estrategia saudí, de no congelar ni reducir producción. Su política tiene reverberaciones en EUA y Canadá, donde pozos han dejado de operar y  se acumulan las deudas que la industria de shale y oil sands contrató para poder financiar su impresionante crecimiento en pocos años. No detendrán la producción, al igual que México, porque los barriles significan dinero abundante y divisas. Estamos ante un escenario sin precedentes de inelasticidad de la oferta, donde además de que las fuentes de energía fósil se han diversificado, las fuentes renovables van en aumento. Estamos ante un nuevo mundo.

[1] Rusia, Omán, Angola, México y Noruega acordaron un recorte de medio millón de barriles. Sólo los últimos dos mantuvieron su promesa.

[2] En los tres casos considerados, West Texas Intermediate, Brent y Mezcla Mexicana de Exportación.

[3] Se experimenta una caída en el precio de 66% en 82 días (1986), 48% en 71 (1991), 77% en 113 (2008) y 51% en 83 días (2014), respectivamente.

[4] Diciembre 1978 – Enero 1986: 82 dpb; Agosto 2004 – diciembre 2014: 92 dpb.

[5] Es importante recordar que EUA levantó, por primera vez, la restricción de exportar hidrocarburos.

[6] La pérdida por presencia de conflictos en los países de Oriente Medio fue de alrededor de 1.6 mdbd.

[7] Es importante destacar que el gasto total del gobierno Saudí es muy parecido en monto al de México quien no cuenta con un fondo soberano de ahorro y cuyas reservas probadas y posibles y endeudamiento es muy inferior y muy superior, respectivamente, al de Arabia Saudita.

Gabriel Gabriel Farfán Mares

Gabriel Gabriel Farfán Mares