Un día tan oscuro como la noche Un día tan oscuro como la noche
De la caída del Imperio romano, en el siglo V, hasta el descubrimiento de América, en 1492, hay un perÍodo de casi mil años,... Un día tan oscuro como la noche

De la caída del Imperio romano, en el siglo V, hasta el descubrimiento de América, en 1492, hay un período de casi mil años, el que se asimila -sin más- como una etapa de oscurantismo por la falta de libertad de expresión, de credo y básicamente de derechos humanos.

Dejando de lado el período cronológico establecido para la Edad Media Occidental, el divulgador medievalista Max Adams asegura –en un artículo publicado en noviembre pasado- que es a partir de los denominados Annales Cambriae (también conocidos como Los Anales de Gales, un compilado de textos británico-latino del siglo IX), fechados en el año 447 d.C. (Anno Domini), cuando se da inicio a una narrativa que define a esta etapa de “oscurantismo”, a partir de la sentencia dies tenebrosa sicut nox. “Un día tan oscuro como la noche”. Una noche que para la Europa cristiana duró mil años, dividiendo así la Antigüedad del Renacimiento.

Hay quienes como Max Adams proponen un redimensionamiento histórico de la Edad Media para dejarla de ver como una época oscura y asumir los matices. De tal modo, podríamos hablar del medioevo y sus claroscuros. Qué mejor medio que el cine para acercarnos de nueva cuenta a este tiempo.

Horizontum. Un día tan oscuro como la noche

Para el escritor y crítico de cine Pedro Paunero, se puede encontrar una versión muy diferente al imaginario de Disney y de Hollywood –que dicho sea de paso han transformado de manera radical nuestra percepción de la Historia– en las cinematografías europeas que retratan con mayor fidelidad esa era, que en realidad no fue tan oscura, pues hubo filosofía y artes”. Entre la filmografía con una perspectiva menos lúgubre comparte Leyendas de la historia húngara, (Song of the Miraculous Hind Hungria, 2002), del director Marcell Jankovics; Visión. La historia de Hildegarda von Bingen (2009), de Margarethe von Trotta;  Andrei Rublev (1964) de Andrei Tarkovski; Marketa Lazarová (1967), de Frantisek Vlácilo; o el cortometraje documental Landsbykirken (1947), del legendario cineasta danés Carl Theodor Dreyer. Estas películas muestran de manera excepcional, “un paisaje de fines de la edad media en Rusia, la epopeya medieval sobre los bosques de Bohemia o un pasaje histórico sobre las primeras iglesias en Dinamarca”.

Otro largometraje que vale tener en cuenta es Qué difícil es ser un Dios (Trydno byt bogom, 2013), película póstuma de Aleksey German en la que, siguiendo la crítica de Carlos Bonfil, en un tono paródico el cineasta ruso retrata un tipo de autoritarismo político que es intrínseco a la dinámica social, por lo que la corrupción se enaltece a la vez que se tolera por todos –como suele hacerse hoy–, de manera que esta visión de la humanidad se asemeja a lo que, en el último lustro del siglo XX, Umberto Eco definió como “la nueva Edad Media” por su sobresaturación de noticias apocalípticas:

  • Nuestro paralelo medieval debe articularse sin temor a las imágenes simétricamente opuestas. Porque, mientras la otra Edad Media estaba estrechamente ligada a la disminución de población, abandono de la ciudad y penuria del campo, dificultad de comunicación, deterioro de las vías y correos romanos y crisis del control central, hoy parece que ocurra (respecto a la crisis de los poderes centrales) el fenómeno opuesto: el exceso de población interactúa con el exceso de comunicaciones y transportes y hace inhabitable la ciudad, no por destrucción y abandono, sino por un paroxismo de actividad.
  • (…) Actualmente el paralelo se invierte para coincidir de nuevo: el gran desarrollo tecnológico provoca obstáculos y disfunciones, y la expansión de la industria alimentaria se convierte en producción de alimentos tóxicos y cancerígenos.
  • (…) En lo que respecta a nuestros días, los temas recurrentes de la catástrofe atómica y de la catástrofe ecológica bastan para indicar fuertes corrientes apocalípticas.
  • (…) Como en la Edad Media, el límite entre el místico y el ladrón es mínimo. Excitación mística y rito diabólico están muy próximos.

Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.