Un balance de la “Huella del crimen” Un balance de la “Huella del crimen”
En Horizontum invitamos al narrador potosino Joserra Ortiz, especialista del género, a realizar un balance del primer encuentro Huellas del crimen que concluyó este... Un balance de la “Huella del crimen”

Entrevista al escritor Joserra Ortiz sobre el Festival de Novela Negra de San Luis Potosí

En Horizontum invitamos al narrador potosino Joserra Ortiz, especialista del género, a realizar un balance del primer encuentro Huellas del crimen que concluyó este domingo con una asistencia promedio de más de mil asistentes por día, quienes vinieron de diferentes partes del país para ser los testigos privilegiados del FINN.

Cofundador de las Jornadas de Detectives Astronautas que comenzaron en 2002 en Monterrey, Nuevo León, y que tras una pausa se retomaron en 2012 en la ciudad de San Luis Potosí,  Joserra Ortiz (1981) fue invitado a la última mesa de debate del Festival Internacional de Novela Negra (FINN) en la que al lado de Élmer Mendoza, Francisco Hagenbeck y Francisco Vicente Torres, habló sobre el actual panorama de este género en México.

Un par de horas antes, el narrador potosino en charla con Horizontum destacó el nivel de participantes del primer FINN: “El festival me encantó sobre todo por la gente que invitaron. Nunca había imaginado un encuentro donde al mismo tiempo convivieran Bernardo Esquinca, Joaquín Guerrero-Casasola e Iris García, por citar solo a tres. Además hubo una mesa muy interesante con Élmer Mendoza y Paco Ignacio Taibo II, que son como los dos autores representativos de los bandos de la novela policiaca”, resume.

Joserra Ortiz

Joserra Ortiz

El también compilador de un libro de ensayos sobre Rafael Bernal sostiene la tesis de que en el último lustro del siglo XX, cuando Paco Ignacio Taibo II cierra el ciclo del detective Belascoarán (en Adiós Madrid, 1995) y deja a su personaje volando sobre el (Océano) Atlántico, en el norte del país emerge Élmer, quien toma la estafeta para dar paso a un segundo momento de la novela negra con Un asesino solitario (publicada en la colección Andanzas de Tusquets en enero de 1999), la cual significa (parafraseando al propio Élmer) el inicio de un cuerpo imaginario de una región literaria que hoy no solo es referente sino protagonista: el norte mexicano.

La aparición literaria del sicario Jorge Macías en el mapa del género negro, refiere Ortiz, representa un momento inaugural de la novela criminal (criminal noir) que actualmente se practica en México.

“Hemos superado el modelo de la novela policiaca, nuestra exploración se vincula más con un estilo alemán donde se publican novelas negras que no son de detectives ni pesquisas, sino de la criminalidad; y desde muchos registros los escritores mexicanos describen el ambiente de porquería en el que vivimos, en novelas muy duras, sin esperanza, ello es lo que supera el neopoliciaco de Taibo II, quien todavía tenía una esperanza de justicia”, afirma.

Respecto al influjo del narcotráfico en la narrativa mexicana, tema que brilló por su ausencia en las mesas de debate, Ortiz considera que el rechazo a este tipo de temáticas proviene “un poco por hartazgo, aunque los escritores de varias partes del país viven diariamente con la impronta cultural del narcotráfico: sus formas de vestir, los bailes, los bares… y los novelistas que escriben sobre la inmediatez lo capturan. La novela criminal desde la Ciudad de México tiene otra realidad inmediata”, explica.

Si bien Ortiz celebra el talento de los escritores invitados, desde su perspectiva hubo dos grandes ausencias que los organizadores podrían contemplar para próximas ediciones: el argentino Ernesto Mayo y el cubano Leonardo Padura, “los dos escritores más importantes del policiaco trabajando en activo ahora mismo”, asegura.

Para Ortiz, otro aspecto a resaltar es que el FINN estuvo muy centrado en la parte creativa sin que los talleres estuvieran relacionados con dicho acto: “fueron talleres de revisión, no de escritura. ¡Imagínate, con el nivel de esos autores dando talleres de creación!”, dice. “Y también faltó una memoria del encuentro”, señala.

Sin embargo, Ortiz considera que esta primera edición fue una excelente iniciativa, a la que deben sumarse las editoriales, porque, “en México hay una tradición de novela negra muy importante; es el género que más se lee”, entonces “hay que sumar al doble de escritores nacionales a que sean parte de este encuentro” que cuenta además con una excelente locación: el ex centro penitenciario potosino. “Si algo funciona en un festival es que la gente reconoce la sede y ésta jala gente de muchas partes”.


Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.