Twin Peaks: la pesadilla vuelta realidad en la era digital Twin Peaks: la pesadilla vuelta realidad en la era digital
It is happening again! Mayo le dio la bienvenida a la tercera temporada de la serie trunca en 1991 en un mundo dominado por... Twin Peaks: la pesadilla vuelta realidad en la era digital

“Lo veré dentro de 25 años”. La sentencia de Laura Palmer al agente Dale Cooper se ha cumplido (aunque en realidad fueron 26), y este 2017 ha regresado con una historia renovada con mayores dosis de oscuridad, misterio, violencia y frescura mediante una plataforma visual que intenta cautivar a audiencias más jóvenes. Spoilers a la vista en este texto.

It is happening again! Mayo le dio la bienvenida a la tercera temporada de la serie trunca en 1991 en un mundo dominado por la tecnología, la era Trump y la posverdad. Los seis episodios lanzados hasta el momento a través de Showcase, asociado a la fuente visual de ocio de moda: Netflix, tejen una nueva trama con otros entresijos sobre la original de 1990. David Lynch ha dejado un hueco entre su filmografía tras la tediosa e incomprensible Inland Empire (2007) para darle seguimiento a la investigación feminicida que cayó sobre el atormentado Cooper. La nostalgia vende.

Sí, hemos visto una vez más la visita a ese pequeño y elegante infierno llamado “la logia negra” donde terminaron tanto los superdotados como los malditos que tenían la capacidad de ver al siniestro personaje Bob. Aquí, su presencia es todavía más determinante para la nueva dualidad de Cooper y su alter ego Dougie Jones (que al menos para quien escribe estas líneas le empieza a resultar tan lastimero como desesperante) que revela su vieja devoción hacia el café, su máxima droga después del trabajo.

Horizontum. Twin Peaks: la pesadilla vuelta realidad en la era digital

Kyle Mc Lachlan, el actor fetiche de David Lynch, aplica su habilidad en recrear a un doble personaje. Durante todos estos años nunca lo vimos brillar con la misma magistralidad en ningún filme pese a interpretar a Ray Manzarek en The Doors, o la intensa Showgirls y la serie Sex and the city y otro personaje tan disímbolo como el villano de Los Picapiedra (que muchos seguramente ya han olvidado) y hasta ejerciendo como modelo de Donna Karan. Su largo romance con Linda Evangelista también es leyenda. Como reveló a una entrevista concedida a El País en 2015: “Los teléfonos móviles han llegado a Twin Peaks”…y mucho más que la simple tecnología, también.

Olvídense de la prescindible película, entre más cerca se mantenga de la trama original y más lejos de la primera, mucho mejor. Años más tarde, hemos descubierto que hay vida más allá de los bosques y el ambiente provinciano de los “Picos Gemelos”. Ahora se han descubierto otros nexos más sombríos y extensos tanto en Nueva York como en Las Vegas con este pueblo condenado. Una vez más, Lynch plasma algunos de sus iconos predilectos como beldades femeninas, sangre, redes mafiosas, laberintos mentales, “chicos bien” que gustan de portarse mal. Y para el deleite de la óptica, más escenas con sexo explícito con actrices que alguna vez vimos como niñitas; la tierna Madeline Zima ha dejado ser la protegida de La Niñera y La mano que mece la cuna para ser una de las víctimas de la oscuridad.

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Resulta desconcertante como sus personajes han envejecido drásticamente, algunos con más dignidad de otros, y aunque esto a la vez les otorga una fuerte dosis de realismo y credibilidad según el tiempo transcurrido-al estilo El despertar de la fuerza de Star Wars-también es de analizar cómo se han quedado estancados en los mismos trabajos durante un cuarto de siglo. Lucy y Andy continúan en la comandancia de policía como pareja formal con su retoño ya adulto: Wally Brando, (Michael Cera, el ex Scott Pligrim) cuya paternidad quedó en disputa durante la segunda temporada; a diferencia del leal Hawk y su ascenso policiaco. Norma y su cafetería R & R no fue milagrosamente arrasada por la gentrificación por algún Starbucks intruso, y Shelly sigue a su mando, repitiendo su viacrucis femenino con una hija relacionada a un novio explotador. La fisonomía de la actriz Sheryl Lee (Laura Palmer) luce dramáticamente deteriorada tras sufrir una enfermedad que la dejó también en la ruina económica, aunque su presencia ha sido como reencontrar a una vieja amiga lúgubre.

Por otro lado, otros actores gozaron de mayor prosperidad posterior como David Duchovny transformado en Agente Mulder y recurriendo de nuevo al Nair para depilarse las piernas y enfundarse de nuevo en los vestidos de Dennis-Denise Bryson quien lleva ahora las riendas del FBI, en un mundo paralelo en que la transexualidad regirá esta institución…si es que la hostilidad de Donald Trump no se atraviesa una vez más en su camino. Como nuevo elemento, resulta un bálsamo auditivo escuchar cerrando cada capítulo a grupos pop como Chromatics y Au Revoir Simone en pequeños cameos- que habla del buen gusto musical y actualizado de Lynch-aunque se extraña la voz de caramelo de Julee Cruise.

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En una época plagada de internet es difícil evitar hoy la tentación de no indagar sobre los capítulos no vistos. Google y las redes sociales se han encargado de quitarle el sabor a  la paciencia de disfrutar de la televisión, como a casi todo lo demás: cine, libros, discos. Aun así, el hecho de que su mente maestra y la del escritor Mark Frost hayan sabido guardar su joya de la corona bajo siete llaves-salvo algunas pequeñas filtraciones y polémicas publicitarias-revela formidablemente su habilidad y discreción de equipo. El célebre buscador es un atentado a la espontaneidad.

En una entrevista promocional, Lynch otorgó la ventaja de “no tener que ver los episodios en orden cronológico”, pero sí advirtió que “hay que apagar las luces, ponerse unos buenos auriculares y acercarse mucho a la computadora” (sic). Y vaya que sí. Hay que seguir sus reglas al pie de la letra.


Miriam Canales