#TrumpEnMéxico: El peor error de Peña Nieto #TrumpEnMéxico: El peor error de Peña Nieto
No podría ser peor. O quizá sí. Las consecuencias que trajo la visita de Donald Trump a México parecen no tener fin; de hecho,... #TrumpEnMéxico: El peor error de Peña Nieto

No podría ser peor. O quizá sí. Las consecuencias que trajo la visita de Donald Trump a México parecen no tener fin; de hecho, a la luz de los últimos acontecimientos incluso podrían agravarse, dejando en franca vulnerabilidad la imagen de Enrique Peña Nieto ante el mundo entero, que le acusa, según se ve, de dotar al magnate neoyorquino de aquello que con ansias necesitaba: una imagen “presidenciable”, lejos de las estridencias que lo han señalado como incapaz de la prudencia y sosiego que deberían normar la actuación de un Jefe de Estado.

Por lo pronto, Hilary Clinton, la candidata demócrata por la Presidencia de los Estados Unidos, desairó rotundamente la invitación al país que el presidente Peña Nieto le formulara previamente. En entrevista para el programa Good Morning America, de la cadena ABC, Clinton planteó lo siguiente: “Me voy a continuar enfocando en lo que estamos haciendo para crear empleos en casa y lo que estamos haciendo para asegurar que los estadounidenses tengan mejores oportunidades posibles en el futuro”.

La respuesta de Clinton para el presidente mexicano ha comprometido, aún más, su ya de por sí endeble posición frente a Estados Unidos y ante el público internacional que miró absorto la visita de Trump a México, reservando para sus hombros, y ahora sin posibilidad de remienda, el pesado fardo de haber contribuido a enderezar la percepción que de Trump tenía el electorado estadounidense.

#TrumpEnMéxico: El peor error de Peña Nieto

Exhibió, de igual forma, a Peña Nieto como el único Jefe de Estado que, de una u otra manera, respaldó abiertamente las aspiraciones de Trump hacia la Casa Blanca, justo en un momento en que ni algunos conspicuos miembros del Partido Republicano lo habían hecho. Y todo ello fue posible, gracias a la innegable pericia política de Clinton, templada en las intensas artes de la diplomacia, quien sin mencionar directamente la torpeza del Gobierno mexicano, le propinó un duro golpe a su credibilidad y prestigio internacional, si es que de ello algo quedaba.

Si el panorama ya era delicado, la encuesta de Ipsos-Reuters, publicada 3 días después de la visita de Trump a México, lo complica aún más. En dicho ejercicio, 40% del electorado estadounidense se manifiesta proclive a votar por Trump, en tanto que por Clinton lo haría el 39% de los ciudadanos. Si bien el virtual empate no es atribuible a la polémica decisión del mandatario mexicano, pues el sondeo fue levantado del 26 de agosto al 1 de septiembre; sin embargo, la palestra inigualable que brindó Peña Nieto a Trump, como escaparate mundial para probar su falsa valía como político de alto perfil, podría terminar por apuntalar la carrera presidencial del multimillonario; circunstancia, por cierto, que de verificarse, serviría de negativo antecedente para identificar al mandatario mexicano como promotor internacional de la campaña presidencial del repudiado político.

Para reafirmar, aún más, la sensación de que detrás de la visita de Trump a México no se desarrolló estrategia alguna, el presidente Peña Nieto, asistente a la Cumbre de Líderes del G20 realizada en Hangzhou, China,  justificó frente a Barack Obama su decisión de invitar al candidato republicano, ansioso por congraciarse con el socio burlado, y explicar una determinación que vulneró la relación bilateral entre ambas administraciones. Como el alumno avieso que, sorprendido en falta, no tiene más salida que disculparse.

En la trinchera interna, el encuentro entre Trump y el presidente detonó una soterrada crisis en el gabinete presidencial, ya de por sí transido de ambiciones en conflicto de cara a las elecciones presidenciales del 2018. De acuerdo a versiones diversas trascendidas a la prensa, el origen de la iniciativa recayó en Luis Videgaray, secretario de Hacienda y Crédito Público, hombre, por lo que se ve, cercano y todopoderoso en el ánimo presidencial, tanto así que pudo pasar sobre la opinión en contra que de la iniciativa tenía, presuntamente,  la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, y el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. Los dos, afirman medios de comunicación, presentarían su renuncia al cargo: Ruíz Massieu para hacer patente su desacuerdo, y Osorio Chong, como parte de una estrategia de “chivo expiatorio” que buscaría distender las tensiones acumuladas tras la visita.

Como cualquier imprudencia, la acción no sólo era innecesaria, sino evitable; bastaba con no invitar a Donald Trump a México y, si acaso, ajustar las estrategias comunicacionales para contrarrestar la xenofobia y racismo de sus dichos. Los recursos y caminos para enfrentar los sinsentidos de su discurso eran vastos y suficientes para ser explorados y vulnerar así su estrategia, sustentada en prejuicios y lugares comunes propios de la ausencia de ideas y la ligereza de criterio. Pero no, se decidieron por la estrategia menos redituable y más riesgosa.

La derrota es en todos los frentes. El interno, porque la imagen del presidente quedó uncida a la de un hombre altamente repudiado; externa, porque el presidente es visto ya como un inexplicable aliado de Donald Trump en el hemisferio. La medida comprometió, asimismo, cualquier otra estrategia de enfrentamiento que se decida tomar en el futuro, es decir, el Gobierno Federal desautorizó, anticipadamente, cualquier intento por enfrentar los posicionamientos de Trump: rindió la plaza. No hay justificaciones ni paliativos: fue el peor error del sexenio.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.