Trump y Putin: Relaciones peligrosas Trump y Putin: Relaciones peligrosas
Bill O’Reilly, periodista norteamericano conocido por sus posturas conservadoras, cuestionó, durante una entrevista en Fox News, a Donald Trump por su patente debilidad para... Trump y Putin: Relaciones peligrosas

Bill O’Reilly, periodista norteamericano conocido por sus posturas conservadoras, cuestionó, durante una entrevista en Fox News, a Donald Trump por su patente debilidad para con Vladimir Putin, el presidente de Rusia. En la formulación de su pregunta calificó de “asesino” al ex agente de los servicios de inteligencia soviética, y así respondió el mandatario norteamericano: “hay muchos asesinos, muchos asesinos, ¿te crees que nuestro país es tan inocente?”.

La declaración del presidente Trump, inusual por donde se vea, rompió con la añosa tradición del excepcionalismo estadounidense; una postura que abreva del jingoísmo norteamericano, y que postula la imposibilidad de que Estados Unidos replique las conductas punibles de sus eventuales adversarios.

Pero más allá de la impostura –un presidente que demuele mitos nunca es bien visto-, la reacción de Trump reafirmó la larga trama de guiños y alianzas que entre su gobierno y el ruso se ha develado a la luz de una serie de nombramientos, como el de Rex Tillerson –amigo de Vladimir Putin- como secretario de Estado, o de la intervención directa del espionaje ruso, según revelaron los servicios de inteligencia estadounidense, durante las elecciones presidenciales para frenar las aspiraciones de Hillary Clinton.

Sin embargo, una precipitada sucesión de episodios parecen echar por tierra el maridaje entre Washington y Moscú.

Trump y Putin: Relaciones peligrosas

El pasado 13 de febrero, a las 11 de la noche –consignaron distintos medios-, Michael Flynn, consejero de seguridad del presidente Trump, renunció a su cargo. Su dimisión se debió, explicó el ahora ex asesor, a la información deficiente que transmitió al vicepresidente Mike Pence, en relación con sus encuentros con el embajador ruso en Estados Unidos, Sergei Kislyak.

“Desgraciadamente –cuenta Flynn-, debido a la rapidez de los acontecimientos, di involuntariamente al vicepresidente electo y a otros información incompleta sobre mis llamadas al embajador ruso. Me he disculpado sinceramente con el presidente y el vicepresidente y ambos han aceptado mis disculpas”.

Entre Flynn y Kislyak -reveló The Washington Post-, durante una reunión en diciembre, habrían abordado el tema de las sanciones impuestas por el gobierno de Barack Obama a la administración rusa tras conocerse la intromisión de su inteligencia en las campañas electorales. Con ello, el general retirado habría violado una ley que sanciona el involucramiento en asuntos diplomáticos sin conocimiento del presidente en turno, en ese caso, el propio Obama.

Por si fuera poco, a la ya de por sí enrarecida ecuación internacional, provocada por la cada vez más evidente injerencia del régimen ruso en la política interna de Estados Unidos, habría que sumar la instalación, a despecho de las advertencias norteamericanas, de un nuevo sistema de misiles de crucero con un alcance de entre 500 y 5,500 kilómetros.

Trump y Putin: Relaciones peligrosas

La instalación de los misiles, revelada por The New York Time, implicaría la violación de un tratado bilateral vital, en su momento, para la desactivación del conflicto heredado durante la Guerra Fría. El acuerdo, firmado en 1987 por el presidente Ronald Reagan y el secretario general del Partido Comunista soviético, Mijail Gorbachov, implica la prohibición para ambos países de desarrollar misiles balísticos, como los presuntamente instalados ahora por Rusia.

En medio de la creciente tensión, tampoco resulta casual la detección de un barco espía merodeando la costa este de los Estados Unidos el 14 de febrero. De acuerdo con Fox News, se trataba del SSV-Viktor Leonov, una embarcación habilitada para interceptar las comunicaciones de los servicios de inteligencia, además de calcular la amplitud de los sonares estadounidenses.

Los agresivos mensajes del Kremlin  desnudan su interés por la reconfiguración de la relación entre Rusia y Estados Unidos. Con sus acciones, el gobierno ruso  perturba la correlación de fuerzas existente, de tal forma que la condición hegemónica se desplace, o al menos se distribuya, favorablemente hacia sus ambiciones, jamás abandonadas, de dominación hemisférica.

La injerencia operada por el gobierno ruso durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos tenía, según se desprende de los acontecimientos actuales, el propósito de llevar hasta la primera magistratura del país más poderoso de occidente a un hombre particularmente vulnerable a los defectos de la improvisación y la visceralidad, y, por ello mismo, inerme ante el liderazgo de Vladimir Putin. De acuerdo con los últimos episodios, tal condición personal se traduce, peligrosamente, en la comprometida posición geopolítica del gobierno estadounidense, transido de confusiones y sin rumbos definidos.

Finalmente, la inexperiencia política de Donald Trump comienza a tener consecuencias trascendentales en el plano internacional. Por ahora, el inverosímil presidente de los Estados Unidos luce cautivo en la trama geopolítica urdida por un viejo lobo de mar, especialista en intrigas y confabulaciones. Finalmente, ex agente de la KGB.

Todo esto ocurre a menos de un mes de que Donald Trump jurara el cargo de presidente de los Estados Unidos. A menos de un mes.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.