Trump y la imbecilidad Trump y la imbecilidad
Donald Trump es muchas cosas. Un error, por ejemplo. Otros términos que podrían abarcarlo con precisión son los de “ricacho palurdo”, o bien, demagogo... Trump y la imbecilidad

Donald Trump es muchas cosas. Un error, por ejemplo. Otros términos que podrían abarcarlo con precisión son los de “ricacho palurdo”, o bien, demagogo irresponsable y ser humano repulsivo, entre una dilatada lista de conceptualizaciones. Sin embargo, una de las condiciones que mejor podrían definirlo, por haber dado, hasta el momento, abundantes pruebas de ello, es la de ser un rotundo imbécil, de acuerdo a la clasificación que al respecto elaboró el filósofo norteamericano Aaron James, en su libro Trump. Ensayo sobre la imbecilidad, de la editorial Malpaso.

James es pionero, y una autoridad solvente, en los estudios “imbeciológicos”, una rama del pensamiento filosófico contemporáneo que se ha detenido en comprender y diseccionar los elementos, causas y consecuencias de la imbecilidad en el mundo. No cabe duda, se trata de una muy fértil vereda intelectual para el campo de los estudios humanísticos, que en la esfera de lo político ha encontrado un vigoroso campo de análisis, y que en Trump ha visto a un objeto de estudio intrigante. Todo un reto a desentrañar.

Trump y la imbecilidad

Trump es un imbécil, diríamos, típico, que colma sobradamente la clasificación adelantada por el filósofo James: “(…) el imbécil es un tipo (por lo común suelen ser varones) que se arroga de manera sistemática una serie de ventajas en las relaciones sociales totalmente convencido –aunque no tenga razón- de que está en su derecho, cosa que lo inmuniza frente a las protestas de los demás”. Aquí, el también profesor universitario lanza tres de sus características definitivas; así, pues, encuentra que el imbécil

“1) se permite, de manera sistemática, ventajas particulares en las relaciones sociales;

2) se ve motivado por el convencimiento (firme y errado) de que tiene derecho, y

3) se siente inmune a las quejas del prójimo”.

Con esa premisa de por medio, James comienza a dilucidar los elementos constitutivos de Trump, y ubica las tres condicionantes bajo las cuales, el multimillonario ha justificado su aparente impermeabilidad a las críticas y ataques: “Soy rico. Soy un triunfador. Soy el mejor”. A partir de ello, el autor de Assholes: A theory – su primer acercamiento teórico a la imbecilidad-, logra desentrañar el enigma irresoluble que ha representado Trump para las democracias en el mundo, que miran su ascenso con el impertérrito terror de verse sujetas a los designios de un lunático, en el malhadado caso de que una sorpresa –pocos esperaban la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, o el escandaloso “no” en Colombia para dar por terminada la guerra civil- lleve al magnate a la posición geopolítica más importante de occidente.

El filósofo teje su ensayo en torno a las interrogantes más acuciantes que la figura de Trump ha sembrado en esta campaña presidencial: ¿Qué hizo de Trump un candidato viable para la presidencia de los Estados Unidos, según la óptica de un importante sector social?, ¿a qué se debe que pese a su comprobado desaliño en la probidad y veracidad de sus declaraciones, pueda cambiar de parecer con total impunidad, y sin el menor desdoro?, ¿qué secretas pulsiones aborda Trump para llegar al sitio en el que se encuentra?, ¿por qué un tipo con un peinado así puede aspirar a la presidencia del país más poderoso de este lado del mundo?

Trump y la imbecilidad

Los cuestionamientos arriba expuestos, son algunos de los tópicos abordados por James, quien, para justificar y en ocasiones contextualizar sus respuestas, acude a las obras de dos filósofos políticos clásicos, sustentadores del aparato ideológico que pergeñó al Estado Democrático: Thomas Hobbes, con su Leviatán, y Jean-Jacques Rousseau y su Contrato social. El abordaje a sus teorías no es casual, pues ¿quién mejor para refutar el peligro que entraña la imbecilidad filosófica y hasta personal de Trump, una de las mayores amenazas actuales a la perspectiva democrática de la sociedad, que aquellos que soportan teórica e ideológicamente el discurso democrático?

La obra de James abreva de la legítima alarma por comprender, urgentemente, las razones profundas que catapultaron a un sujeto como Donald Trump, a ser considerado por una porción importante de la sociedad norteamericana como apto para el ejercicio de gobierno. La inmediatez por hacerse de una explicación necesaria al respecto, responde a diversos factores; uno de ellos pasa por entender a cabalidad, el hecho de que una sociedad que votó en dos ocasiones a un afroamericano, de discurso inclusivo y progresista -el actual presidente Barack Obama-, considere viable llevar a la presidencia a un supremacista blanco, xenófobo y misógino, como el magnate neoyorquino.

Otra de las causas que llevó al filósofo a procurar explicar la imbecilidad como fenómeno – trasluce de su texto-, resulta de la efervescencia mundial de imbéciles que, en el mundo entero, han hecho de la política un circo, y del gobierno, un festival de ocurrencias peligrosas.

El de James es un libro necesario; un pretexto oportuno para, a través de diseccionar a Trump, ensayar un acercamiento a las circunstancias que han redundado en los obscuros tiempos que cruzan el horizonte democrático y, en lo posible, disiparles, aconseja el autor, con una ciudadanía crítica y participativa como antídoto a la imbecilidad congénita de algunos políticos. Finalmente, la imbecilidad es también un fenómeno social y consuetudinario.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.