Trump vs. Trump Trump vs. Trump
Semana tras semana, desde su malhadada toma de posesión, el mundo entero contuvo la respiración. Asombrados por su triunfo Trump vs. Trump

Semana tras semana, desde su malhadada toma de posesión, el mundo entero contuvo la respiración. Asombrados por su triunfo, líderes y pueblos miraban atónitos e indefensos la evolución de su administración, anticipando catástrofes, situaciones límite que pondrían a prueba a la civilización occidental misma. No nos equivocamos en las aprensiones, sí, por el contrario, en nuestras previsiones.

A tono con su narcisismo galopante, el mejor antídoto frente Donald Trump ha sido él mismo. A estas alturas, su inestabilidad y legendaria ineptitud que como jefe de Estado demuestra día con día, han resultado el mejor valladar contra su programa político. Más que acostumbrarnos al terror, ahora lidiamos con la sorpresa.

Trump sorprende, no hay duda. Nunca atinamos a predecir qué tan bajo caerá en su decrépita carrera por hundir, aún más, el extraviado prestigio de la Presidencia. En ello ha sido implacable. Tal fue su proyecto durante la campaña. Mostrarse ajeno a la clase política norteamericana fue su más consistente promesa. Promesa, por cierto, que cumple todos los días de su administración.

Trump vs. Trump

Bajo esa consigna, Trump ha roto con todos los códigos y premisas que configuraban la rígida liturgia del poder. A la Casa Blanca arribó un profanador, cuya brújula no es más que la soberbia y patanería del “imbécil”, según el concepto acuñado por el filósofo estadounidense Aaron James.

El rasgo característico del “imbécil”, según James, es su proclividad por la impunidad; es decir, su nulo respeto y apego a las reglas establecidas por considerarlas inaplicables a su persona. Tal cálculo está definido por un pensamiento de narcisismo rotundo: las reglas sólo son aplicables para los seres humanos promedio; yo no lo soy, yo tengo mis propias reglas.

Sin embargo, la “imbecilidad”, aunque fenómeno propio del narcisismo, no exime a su portador de cierto ánimo tribal. Nunca le faltarán aliados al imbécil.

A ese ánimo tribal tendríamos que achacar las decisiones que llevaron a  Trump a elegir al personal que lo sigue en esta aventura. En ellos se cifra, con mayor precisión, el talante de Trump, su ideario y aspiraciones.

Hasta hace algunos días, Anthony Scaramucci fungía como director de comunicaciones de la Casa Blanca. Ya no lo hace más. El regusto del poder apenas lo colmó diez días. Su error: una declaración. Puede parecer descabellado, a estas alturas, que una declaración en el entorno de Trump sea lo suficientemente grotesca para sorprender al insensible auditorio mundial. Mas, ya se sabe, no hay margen de degradación, por extremo que este sea, que no pueda ser superado por la ralea de los imbéciles.

Trump vs. Trump

Scaramucci expectoró, ante un periodista del New Yorker a quien le habían infiltrado información sin mucha trascendencia, lo siguiente: “Yo no soy como Steve Bannon –estratega de Trump-. Yo no intento mamármela como él. Ni trato de construir mi propia marca. Estoy aquí para servir al país”.

El funcionario despedido tenía tanta experiencia en la administración pública como Trump mismo, o sea, ninguna. Pero las similitudes entre ambos personajes no se detienen ahí, y tampoco son insignificantes. Scaramucci, como Trump, era anfitrión de un programa televisivo, además de que ambos son considerados como “tiburones” de las finanzas. Y como el magnate, el defenestrado Scaramucci es también divorciado –justo en la víspera del escándalo por sus declaraciones.

Trump nunca mintió. Su patanería ha sido coherente desde el comienzo. Igualmente nítida fue su torpeza. La misma condición que ahora le estorba. Para fortuna de todos, y para condena de su patológico ego. Trump, en efecto, es su peor enemigo.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.