“Todavía hay gente que piensa que los actores somos millonarios”, Miguel de Miguel Carrasco “Todavía hay gente que piensa que los actores somos millonarios”, Miguel de Miguel Carrasco
Miguel de Miguel, es un tipo cordial y de trato sencillo. Llega puntual a nuestra cita y, no pasa demasiado tiempo “Todavía hay gente que piensa que los actores somos millonarios”, Miguel de Miguel Carrasco

Uno de los protagonistas de La reina del sur nos ofrece su visión de la industria cinematográfica y televisiva en España y los atractivos del mercado latinoamericano

Miguel de Miguel, es un tipo cordial y de trato sencillo.  Llega puntual a nuestra cita y, no pasa demasiado tiempo hasta que lo abordan en plena calle, foto y saludo. Y es que, aunque Miguel también sabe muy bien lo que es hacer cine y teatro, sus apariciones en televisión como actor en un sinfín de series de amplísimo éxito, en diferentes programas y últimamente como presentador, hacen de su cara la de alguien muy conocido por el gran público.

Miguel de Miguel Carrasco

Miguel de Miguel Carrasco. Fotografía por: Carmen Mejías

Cuando Horizontum me planteó la posibilidad de escribir sobre el mundo del cine en España, pensé que abordar el tema desde el punto de vista de un actor con experiencia internacional podría aportar una visión más amplia de cuáles son las circunstancias que rodean al mundo de la producción cinematográfica, en general, y a nuestros actores, en particular

Para Miguel de Miguel Carrasco, aunque ahora disfruta de las mieles del éxito, el camino para convertirse en un profesional relevante en la esfera internacional no fue  fácil.

Enamorado de la escena desde pequeño, estudió arte dramático en Málaga y se lanzó a Madrid para comenzar a trabajar en publicidad y moda. Más tarde vino el teatro y, después, el gran salto como protagonista en la serie de televisión Arrayán. Posteriormente llegaron trabajos como “Código Fuego”, “Hospital Central”, “Al salir de clase”, “Un paso adelante”, “Los Serranos” y varias series más, hasta que en 2010 dio el salto a la escena latinoamericana con una coproducción Antena3/Telemundo llamada “La reina del sur”, que se convirtió en el que probablemente sea el mayor éxito de la televisión latina, con una relevancia tal, que incluso dio origen a todo un género: el que hoy conocemos como “narconovelas”.

Después participó, con gran aceptación por parte del público, en producciones como ”Made in Cartagena (Bazurto)”, con Carmen Villalobos, “Quién mató a Patricia Soler”, “La esquina del diablo” y, recientemente, “La esclava blanca”, una serie emitida en 87 países y traducida a 7 idiomas.

Su próximo trabajo es otra serie, “De pura cepa”, que rodará en Miami para Telemundo.

Antonio Reina (AR) Desde tu perspectiva como actor ¿cuál es hoy el verdadero estado del cine español?

Miguel de Miguel Carrasco (MMC): Tengo excelentes amigos en el mundo del cine, actores, guionistas, directores, productores… y todos coinciden, desde Antonio de la Torre hasta Eduardo Noriega, en que sacar adelante una película es muy difícil, incluso para grandes como Almodóvar o Amenábar. Pero cuando digo que es muy complicado, lo que quiero decir es que desde que un proyecto se empieza a gestar hasta que se proyecta en una sala pueden pasar, con suerte, cuatro años. En este estado de cosas, dependiendo muchas veces de subvenciones, afectados por un IVA desproporcionado, dedicarse a este negocio es, como mínimo, propio de lo que todos somos un poco: locos enamorados de esta profesión. Hacer cine hoy en España es muy complicado.

(AR) ¿Por qué crees que no tenemos actualmente una generación de cineastas como aquella que brillo en los 80’s y 90’s, con gente como Trueba, Bigas Luna, Garci o el propio Almodóvar, entre muchos otros?

(MMC) Es cierto, esa fue una época en la que todos apostábamos por lo nuestro. El cine fue un instrumento al servicio de aquellos tiempos de cambio y triunfó de lleno. Hoy en día, desde los 90’s hasta hoy, es cierto que hay menos posibilidad de despuntar, en buena medida porque el cine español apenas tiene un 15% de cuota de pantalla frente al bombardeo de las grandes películas extranjeras, sobre todo americanas. Al final, lo que das al espectador es lo que este consume y demanda. Esto es lo que obliga a competir con producciones multimillonarias, hoy por hoy, muy alejadas de las posibilidades reales de financiación que tiene el cine español en general, con los resultados que todos conocemos.

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Fotografía por: Carmen Mejías

 

(AR) El año pasado, nueve de las diez películas más vistas en España y que acapararon el 70% de la taquilla, eran producciones de Mediaset, Atresmedia y TVE. ¿Qué futuro tiene el cine español fuera de los grandes grupos mediáticos?

(MMC) Competir con las grandes superproducciones es complicado. Tal vez, en tanto consigamos los circuitos financieros necesarios para abordar ese tipo de cine con garantías, el futuro pase por contar historias que enganchen a la gente. Eliminar clichés, como el del lenguaje vulgar que en un momento dado pudo estar de moda, diseñar personajes creíbles. Lo cierto es que este mundillo, bastante pequeño y muy cerrado, tiene una idiosincrasia propia que no solo resulta muy difícil de superar, sino que contribuye a poner las cosas aún más complicadas para la gente que llega con ideas nuevas y transgresoras.

(AR) ¿Cuáles son los grandes retos que hay que acometer para devolver el cine español a la esfera internacional?

(MMC) Se hacen concursos, se hacen cortometrajes… pero yo creo que se debería apostar un poco más por el talento nuevo, por la sangre nueva. Eso no quiere decir que haya que olvidarse de los grandes como Almodóvar, por citar un ejemplo, grande y revolucionario en su momento, pero necesitado en mi opinión y a juzgar por sus últimas películas, de otro tipo de historias. Yo, probablemente, si me llamase Almodóvar estaría encantado de trabajar con él, pero creo que hay otra manera de hacer cine, representada por gente como Alberto Rodríguez, que apuesta por historias diferentes, por thrillers contados de forma diferente y con una realización y una dirección exquisitas, sin necesidad de invertir 20 millones de dólares.

 

(AR) En Italia, Francia, Alemania y Reino Unido, se está produciendo un cine muy competitivo. ¿Qué están haciendo mejor que nosotros?

(MMC)  Pues, básicamente un fuerte apoyo institucional y la obligación que se impone por ley de mantener una cuota de pantalla en torno al 40%. Eso, sin duda, contribuye a que el espectador se familiarice con un cine que es el más próximo a su forma de ver la vida y, poco a poco, termine por considerarlo un producto a proteger. En España todavía hay gente, reflejo de la división política entre derecha e izquierda que es secular en nuestro país, una parte al menos, a la que le molesta el cine español y prefiere una película francesa antes que una hecha en nuestro país, simplemente porque no le llega, porque lo ha identificado con una ideología diferente a la suya o a costumbres o maneras de pensar que le son ajenas, en algunos casos repulsivas. Somos así, pero eso tiene que cambiar y el cambio pasa por hacer un cine más transversal, que busque un punto capaz de atraer a todo tipo de público.

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Fotografía por: Carmen Mejías

 

(AR) Piratería, IVA, desgravaciones fiscales, subvenciones… ¿Hasta qué punto son un problema para la industria?

(MMC) Es necesario reinventarse. En ese sentido, plataformas como HBO o Netflix están ofreciéndonos una verdadera revolución comparable a Spotify, con la música, por citar un ejemplo. Yo creo que, pese a que todavía existe el señor que se baja una película, esto es algo que está en retroceso y, poco a poco, surgirán nuevas formas de consumir contenidos.

En cualquier caso, el cine, la cultura en general, es un bien a proteger. Sin cultura no somos nada.

(AR) Eres un gran conocedor de la industria en Latinoamérica ¿Cuáles son los atractivos de aquél mercado?

(MMC) Es curioso que, mientras el número de producciones cinematográficas, en general, es muy inferior al español (conozco muchos actores y actrices que vendrían a hacer cine a España, encantados de la vida), en cambio la industria que produce para la televisión es muy grande, con capacidad para llegar a todas partes. El mejor ejemplo es el caso de “La esclava blanca”, como te contaba antes, vista por 200 millones de espectadores, mientras en España una serie puede llegar, con suerte, a los 3 millones. Aunque eso también está cambiando, todavía queda mucho por hacer.

Para los actores, la cosa también cambia bastante. En muchos países, los actores que funcionan no paran de trabajar, mientras en España es casi un milagro que un actor tenga trabajo continuo.

(AR) ¿Cuáles son las razones por las que recomendarías a un actor español probar suerte en Latinoamérica?

Bueno, empezar es complicado en todas partes, pero una vez que te introduces, si te mueves entre Colombia, Argentina, México y Miami o California, tienes un mercado enorme. En Bogotá se hacen todos los años muchísimas producciones de televisión y eso, evidentemente, multiplica las posibilidades de hacerse con un hueco como actor, sin duda. Mis compañeros de rodaje no llegan a estar parados durante un mes casi nunca, naturalmente, aprovechando las posibilidades que ofrece el mercado en todos los países que citaba antes.

(AR) Y ¿qué condiciones crees que se deberían dar en España para retener el talento de guionistas, actores, directores… gente del cine, en definitiva, que sale de nuestras fronteras a la búsqueda de mejores oportunidades?

(MMC) Creo que no está reñido lo de trabajar aquí con lo de hacerlo en cualquier parte. Mira, por ejemplo, una vez me dijo Carmen Maura, éramos compañeros en una serie, que no debería perder las oportunidades que se me estaban abriendo en Estados Unidos, sin ir más lejos, porque ella misma tiene un mercado en Francia que le ha permitido subsistir en momentos difíciles para rodar en España. Tomé buena nota, al fin y al cabo, el consejo venía de una de las muy grandes, una auténtica señora de nuestro cine.

Y es que todavía hay gente que piensa que los actores somos millonarios y esa no es la realidad, la mayoría lo pasan mal, algunos muy mal. Salvo cuatro excepciones que realmente lo hayan podido conseguir, ser actor solo te garantiza un camino de esfuerzo, el resto está supeditado a circunstancias que, en su mayoría, ni siquiera dependen totalmente de ti.

En definitiva, el actor tiene que ir donde esté el trabajo y no tener miedo a explorar otras fronteras.

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(AR) Tus últimos trabajos han sido éxitos rotundos en la esfera internacional. Después de protagonizar la serie de televisión “La esclava blanca”, ¿qué planes tienes para el futuro inmediato?

(MMC)  Me marcho a Miami a hacer una serie de 60 capítulos con Telemundo, que estrena estudios allí y está apostando por este tipo de producto, alejado de las clásicas producciones de 200 capítulos más del gusto de un espectador mayor que de las nuevas exigencias que plantea el público más joven, acostumbrado al consumo de contenidos bajo demanda que cualquiera tiene a su disposición en Internet. La apuesta de Telemundo pasa precisamente por series muy cortas, algunas de solo trece capítulos, más cinematográficas, con historias diferentes y mucho más potentes.

Por otro lado, Caracol me ha propuesto para los premios EMMYS. De momento tendremos que superar la primera criba para ser finalistas, pero para mí ya es un éxito haber sido propuesto. ¿Te imaginas que ganara un EMMY? Bueno, sería increíble.

Antonio Reina

Antonio Reina

Escritor, autor de la novela “En el mar de Dirac”. Fue director de marketing en el Centro de Innovación en Contenidos Audiovisuales de la Universidad de Córdoba (España), y es presidente de la asociación Acteos y CEO de la empresa tecnológica Vipharma. Contacto: @antonioreinaw facebook.com/antonioreinaw