TLCAN: aprobación contra el tiempo TLCAN: aprobación contra el tiempo
Más allá de los excesos verbales de Donald Trump, y la influencia efectiva de estos en el contexto de la renegociación del TLCAN TLCAN: aprobación contra el tiempo

Más allá de los excesos verbales de Donald Trump, y la influencia efectiva de estos en el contexto de la renegociación del TLCAN, el gobierno mexicano tendrá que lidiar con una variable impredecible: el tiempo. En efecto, el calendario electoral, y el incierto desenlace de los próximo comicios presidenciales, constituyen un componente a considerar en la compleja coyuntura de la renegociación.

En las últimas declaraciones del secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, parece traslucir tal preocupación. En entrevista  con Radio Fórmula, Guajardo declaró: “en el mejor de los escenarios, si podemos darnos el apretón de manos en enero próximo, la aprobación e implementación del acuerdo sería a finales de 2018 o a principios de 2019”. Días antes, durante la ceremonia de presentación del equipo técnico negociador –quienes participarán de las pláticas de renegociación con los representantes de Estados Unidos y Canadá-, el funcionario afirmó que “hay incentivos para que la renegociación concluya a tiempo”.

La “urgencia” del gobierno mexicano por cerrar el trato lo antes posible, podría radicar en las dudas sobre los resultados de las próximas elecciones presidenciales. De nueva cuenta, el desempeño de Andrés Manuel López Obrador condiciona, en alguna medida, el actuar gubernamental de cara a las renegociaciones.

Sobre el tema, el líder de Morena ha declarado: “Nosotros tenemos una posibilidad, si hay una mala negociación se puede de acuerdo a nuestra constitución, se puede revisar cualquier tratado comercial; entonces, aunque digan que van a manejar todo en secreto y aunque el gobierno de Peña se someta al gobierno estadunidense”.

TLCAN: aprobación contra el tiempo

Sin embargo, como en otros tópicos, la postura del tabasqueño ha sido fluctuante; es decir, bien podría moderarse si las exigencias políticas y coyunturales así lo exigen.

Otro de los “incentivos” para apresurar el desenlace de la renegociación del TLCAN, resulta de la influencia de dicho proceso en el desenvolvimiento del peso mexicano en el mercado de divisas. En las últimas tres semanas, destaca un análisis de Banco BASE, la moneda nacional ha mostrado pérdidas derivadas por determinadas acciones tomadas en el equipo económico de la administración estadounidense.

“El pasado 17 de julio –resalta el estudio-, el peso comenzó a perder terreno paulatinamente, después de que la Oficina del Representante de Comercio de Estados Unidos publicó el resumen de sus objetivos para el inicio de la renegociación del TLCAN”.

No se trata de una circunstancia novedosa o desconocida. La interacción entre el comportamiento económico y las coyunturas políticas –como ciclos de movilización o procesos electorales- ha sido una constante. Sin embargo, tal y como se prefigura, las próximas elecciones presidenciales distan mucho de la estabilidad deseable, y apuntan más a un proceso complejo y polarizador.

Así pues, si la presión sobre el gobierno federal para transitar por una renegociación que procure un mínimo de estabilidad económica era relevante, con el calendario electoral a cuestas, y la previsible polarización propia de cualquier ejercicio electoral, toda aspiración a la estabilidad parece una quimera que, aunque deseable, puede descartarse.


La Redacción

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