“Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”. “Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”.
Doctor en Matemáticas, Premio Juan Rulfo a Primera Novela 1999, finalista del Premio Rejadorada de Novela Breve 2008 España, Premio Nacional de Novela Corta... “Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”.

Doctor en Matemáticas, Premio Juan Rulfo a Primera Novela 1999, finalista del Premio Rejadorada de Novela Breve 2008 España, Premio Nacional de Novela Corta Juan García Ponce; esta semana leeremos un poco de Isaí Moreno, quien asegura que la inspiración de escribir siempre ha estado ahí, latente en su camino. Es autor de El suicidio de la mariposa, Adicción y Fósforo.

Diana López: Sí, es una locura, pero ¿podrías mencionarnos tus cinco libros favoritos y por qué lo son?

Horizontum. “Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”.Isaí Moreno: Seguro que es una locura, pero pertinente. La pregunta me obliga a revisar el librero y pensar en lo que me llevaría en una huida precipitada, selecto de entre lo selecto. Estos libros se irían sin duda conmigo:

La muerte de Virgilio, Hermann Broch

El libro de cabecera, Sei Shonagon

Tractatus Logico-Philosophicus, Ludwig Wittgenstein.

El libro de las preguntas, Edmond Jabès

Moby Dick, Herman Melville

En resumen, estas obras maestras se cuentan entre mis preferidas por lo siguiente: La muerte… es una novela densísima, lírica y hermosa, de la que Einstein le dijo a Broch que sería grandiosa, porque había enigma en ella. Los de Shonagon y Wittgenstein son libros fetiche para mí, los releo siempre y ambos dan fe del orden con que registraban su asombro por el mundo una japonesa y un austriaco, distanciados casi por mil años: la primera con listas interminables, el otro con proposiciones lógicas asépticas y minimalistas. El libro de las preguntas es una obra poética interminable que podría hojearse siempre y en cada caso encontrarse un binomio majestuoso de lenguaje e ideas: una poesía que posee ambas cosas está destinada a la eternidad. La obra monumental de Melville, además de emblemática no deja de maravillarme por el arrojo de su autor, su obsesión por conocer todo de los claroscuros del alma y todo sobre el mar y todo, absolutamente todo sobre las ballenas.

DL: ¿En qué momento de tu vida decidiste incorporar la lectura como un acto cotidiano?

IM: Seguro que fue una decisión inconsciente. Quizás ocurrió cuando leí la Biblia completa de adolescente, apegándome a una agenda diaria bien programada (dos libros más que leí con ese método fueron Los miserables de Víctor Hugo y El Quijote).

DL: ¿Siempre deseaste ser escritor o qué otro trabajo te hubiera gustado desempeñar?

Horizontum. “Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”.IM: Me he desempañado en oficios varios, entre ellos la carpintería, y al menos en dos profesiones, pero escribiendo siempre a la par. La aspiración por escribir siempre estuvo ahí, y ahora la deleitosa obligación.

DL: Imagínate en otro país, que no sea tu tierra natal (o si lo estás haciendo), que no tenga nada que ver con las costumbres occidentales, ¿qué otra profesión u oficio te interesaría realizar que no esté relacionada con la lectura y escritura?

IM: Decoración de interiores, estoy convencido de ello. O bien, diseñador gráfico.

DL: ¿Qué es lo que te hace dejar la lectura de un libro?

IM: Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso. O ésos en los que el autor no logra involucrarme con su tema, aunque se trate de los míos propios. Si un libro no me muestra algo que sólo podría conocer mediante él mismo, también lo cierro.

DL: ¿Qué lugares son tus preferidos para leer, ya sea en tu casa o fuera de ella?

IM: Fuera de casa leo mejor, ante todo en cafés y autobuses. También lo hago, y mucho, en mi cubículo de profesor universitario, entre clase y clase. En casa, leo en la cocina, después del desayuno, a modo de sobremesa: en otros sitios del hogar me distraigo o me duermo.

DL: ¿Tienes alguna bebida favorita mientras lees, cuál y por qué?

IM: Café, por supuesto: muy cargado y muy dulce.

DL: ¿Cuáles son las manías que consideras que tienes como escritor (escribes sólo por las noches, fumas mucho, lees muchos libros antes de redactar, sales a caminar, escuchas música, etc)?

Horizontum. “Suelo abandonar un libro cuando es pretencioso, pero no ambicioso”.IM: Escribo en total silencio, luego de ejercitar mis dedos (soy disléxico). Por lo regular empleo todos los dispositivos electrónicos a mi alcance, pues creo en la tecnología. Terminar una novela, o “destrabarla” me obliga a salir de casa y de la ciudad, quizás porque al escribir algo en forma definitiva —o darle el formato final— busco cierto grado de neurosis. En ocasiones, aunque cada vez menos, muerdo una goma de mascar, luego otra y después otra, y así sucesivamente…

DL: Cuéntanos algún dato curioso de ti como lector.

IM: Leo varios libros a la vez, tanto de papel como electrónicos. Coloco rigurosamente post-its en mis pasajes preferidos, alineados con rigor fanático en el primer renglón del párrafo elegido. Nunca subrayo libros, ni doblo las esquinas ni los abro demasiado mientras leo.

Diana López

Diana López

Comunicóloga y etnohistoriadora. Se ha desempeñado como promotora cultural independiente, RP para editoriales y eventos culturales. Fue coeditora web en la sección cultural del periódico Reforma y paleógrafa del Archivo General de la Nación. También ha sido asesora pedagógica de fomento a la lectura. Oficio que mejor la define: mochilera.