Sonata para una ausente, Denisse Bermúdez Sonata para una ausente, Denisse Bermúdez
La joven escritora Denisse Bermúdez acaba de publicar su ópera prima Sonata para una ausente, una novela con prólogo de Armando Sonata para una ausente, Denisse Bermúdez

La joven escritora Denisse Bermúdez acaba de publicar su ópera prima Sonata para una ausente, una novela con prólogo de Armando Vega-Gil, del sello Indie, Acribus. Ella es egresada de la Escuela Mexicana de Escritores, y en esta entrevista nos habla de su obra y sus preocupaciones literarias.

-Denisse,me llama la atención tu saber libresco y la profesionalización con que tratas los temas editoriales, me podrías platicar, ¿cuáles son las influencias literarias en Sonata para un ausente?

-En el ejercicio de escribir, el creador necesariamente tendrá que entablar una conversación íntima y profunda con otros autores, sin el mínimo afán de compararse, sino como el eco de una voz que todos llevamos dentro.

“Sin lugar a dudas, una de las voces con las que Sonata para un ausente dialoga constantemente es con la de José Revueltas en El luto humano, donde la narración misma se convierte en una suerte de rezo doloroso y ensordecedor, en el que la muerte es la gran protagonista, permeando con su presencia la vida y las decisiones de los personajes; y en cierto modo, en congruencia con esto, la intención era que el ritmo de la narración se sintiera como un sonsonete, que remitiera a la densidad del vacío que experimenta Lía.

“En ese sentido, esta novela también está fuertemente ligada a la tragedia griega, no sólo por el hecho palpable de que exista en ella un coro al estilo de Eurípides, sino porque, desde la perspectiva de la protagonista, tanto el infortunio como la voluntad de Dios (o los dioses) está siempre presente, y la protagonista vive cada acontecimiento como un designio inamovible del destino, lo cual necesariamente la llevará a salir redimida y siendo otra persona del camino por el que transita a lo largo de la historia, siguiendo la lógica del viaje del héroe.

Horizontum - Sonata para una ausente, Denisse Bermúdez“Por otro lado, tiene también una intensa conversación con la obra de Carl G. Jung y sus sucesores, como Marie-Louise von Franz, respecto al aspecto más oscuro del arquetipo de la Gran Madre, como una manera de aproximación al sentir de la protagonista y su relación con las figuras femeninas que la rodean y la definen. Es una mujer que es percibida por su madre y por Gustavo como “pura” y sin embargo ella corrompe esta visión. El arquetipo está también presente a partir de la necesidad de la protagonista de contar una figura nutricia que la proteja y de la que siempre hay ausencia.

“En sus inicios, esta historia tuvo una aproximación interesante con La atadura, de Vanessa Duriès, pues de algún modo la protagonista está familiarizada con la violencia y se siente atraída hacia ella. No obstante, pronto me alejé de la idea de una historia sadomasoquista como tal, pues las motivaciones de los personajes, a mí parecer, no seguían ese camino. Si acaso, lo que pudo haberse mantenido próximo a La atadura, es el final, donde ella es consciente de qué la ha llevado hasta ahí y toma una decisión”.

-¿Y su relación con la literatura mexicana contemporánea?

-Pese a que en Sonata para un ausente la mayor parte de los hechos son una alegoría, podríamos decir que, desde el punto de vista autobiográfico y guardando toda proporción, se emparenta con algo de la obra de Guillermo Fadanelli, donde la narración es cercana al lector por su oralidad y contexto, además del carácter de monólogo interior de la historia.

“Desde otro punto de vista, he sentido cercana a la obra de Fadanelli por el pesimismo-derrotismo de sus personajes, que buscan hacer llevadera la vida y habitar de la mejor forma la realidad; estos personajes, como los míos, viven sus historias sin juicio, con lo crudo de sus circunstancias, saboreando y adaptándose a la incomodidad.

“Y, sin duda, no podría reseñar Sonata para un ausente sin mencionar la influencia directa que tuvieron en su creación Arturo Córdova Just, Antonio Santiago, Fernando Fernández, Valeria Almada, Julio Hubard, José Molina, Pablo Soler Frost, Maricruz Patiño, Eduardo Parra Ramírez, Eduardo Menache, Mario González Suárez, Gabriela Ynclán, Alejandro Hosne, Bárbara Colio y Roxana Erdman, todos ellos profesionales de las letras en activo y maestros de la Escuela Mexicana de Escritores. Si bien no quisiera emparentar esta novela con la obra de alguno de ellos en particular, sus aportaciones en mi formación como escritora son fundamentales en cada parte de la historia, desde su concepción y estructura, hasta la creación de los personajes y su manera de pensar.

“El alumbramiento de una novela es imposible sin aquello que otorga el estudio de tópicos como la poesía, la psicología, la narrativa o la mitología, por mencionar sólo algunos. Se trata de una suerte de alquimia interna que le permite al creador ir hilvanando con mayor precisión cada aspecto de su obra”.

-Siguiendo a Imre Kertéz, con el título Kaddish por el hijo no nacido, ¿Es Sonata para un ausente una especie de rito para nombrar las ausencias o bien un canto para convocar al personaje que se niega a aparecer? ¿Es la ausencia más potente que la presencia?

-A pesar de no haber sido una influencia literaria directa, Sonata para un ausente guarda un fuerte lazo con Kaddish por el hijo no nacido, ya que la protagonista no sólo invoca la presencia de su padre, a partir de esta narración-rezo-confesión, sino que invoca también la presencia de un hijo que no pudo tener y que ha cavado una huella profunda en su manera de actuar y de relacionarse con el mundo. Asimismo, es una invocación a la presencia de su madre, como una especie de ritual de perdón y reivindicación ante ella.

“No es necesariamente un canto para convocar al ausente; yo lo definiría más bien como una catarsis para dejarlo ir, perdonarlo y perdonarse, que, visto desde ese lado, también guarda cierta relación con la obra de Kertéz, pues busca liberarse de algún modo de esa carga, que no es la ausencia en sí, sino la culpa. Sonata para un ausente es, pues, una ceremonia de adiós que al mismo tiempo une a la protagonista con su padre y le entrega la paz que ha buscado a lo largo de su vida.

“Más que un diálogo del presente con el ausente es un abrazo de consuelo, un asidero en medio del extravío.

“Respondiendo a si es la ausencia más potente que la presencia, yo opinaría que, en el caso de la protagonista de mi novela, sí, no nada más por la ausencia obvia de su padre muerto, sino por la ausencia (más pesada aún) de su madre deprimida, del hermano alcohólico y del mismo amante. La indiferencia es otra forma de estar ausente. Esta concatenación de ausencias convierten a la protagonista en un guijarro que se va erosionando cada día un poco más hasta que no es capaz de reconocerse a sí misma.

-¿Qué cambio ha operado en ti como autora la publicación de este libro?

-De manera profesional me ha impulsado a seguir preparándome y escribiendo, además de creer en lo que hago. Sin duda ese ha sido el cambio más importante; me ha ayudado a dejar de dudar y de achicarme, sobre todo ante la vista de otros escritores noveles. Mi meta es que el siguiente libro sea mucho mejor que éste en todos los aspectos.

“Desde luego la publicación de este libro me ha permitido ver una pequeñísima parte de lo que es la industria editorial y el mundo real de los escritores.

“A nivel personal ha representado una liberación y el cierre definitivo de temas que tenía sin resolver en mi vida. Me ha ayudado también a identificar a la gente que realmente está ahí para apoyar y que tiene la intención de verme crecer”.

 

Sidharta Ochoa