“Sólo me interesan las profesiones donde uno está en riesgo de perder la vida o en riesgo de perder la razón…”, Xalbador García “Sólo me interesan las profesiones donde uno está en riesgo de perder la vida o en riesgo de perder la razón…”, Xalbador García
Xalbador García (Cuernavaca, 1982) es un apasionado del amor, la familia, el arte, el fútbol, el trabajo, porque no concibe la vida sin esa... “Sólo me interesan las profesiones donde uno está en riesgo de perder la vida o en riesgo de perder la razón…”, Xalbador García

Xalbador García (Cuernavaca, 1982) es un apasionado del amor, la familia, el arte, el fútbol, el trabajo, porque no concibe la vida sin esa fuerza irracional, como no concibe la literatura sin la búsqueda de una experiencia estética.

Doctor en Literatura Hispanoamericana, este escritor y periodista mexicano en los últimos cinco años se ha desempeñado como profesor de Español y de Literatura en reconocidas universidades de México, Filipinas y Estados Unidos. En México ha impartido varios talleres de escritura creativa y textos suyos han sido publicados en revistas especializadas de su país, así como de Cuba, España, Estados Unidos.

Es autor de media docena de libros, entre ellos el de poesía Paredón Nocturno (UAEM, 2004), y de otros textos como La isla de Ulises (Porrúa, 2014). Entre sus ensayos más recientes está Leopoldo María Panero o las máscaras del Tarot (Suburbano Ediciones, 2017) y su columna “Vientre de cabra” apareció en La Jornada Morelos durante más de diez años, dedicada a la divulgación cultural y a la crítica literaria.

Xalbador García

-¿A qué edad comenzaste a escribir?¿Cuál fue tu primer libro?

-En realidad desde siempre he escrito, sobre todo en la niñez mi pasión era la poesía. La escribía con toda la ingenuidad y desconocimiento de un niño. Pero en realidad, una escritura profesional la empecé en la juventud. A los 18 años entré al taller literario de Luis Francisco Acosta, discípulo de Juan José Arreola, y un año después tuve la suerte de empezar a trabajar en el periódico La Jornada Morelos, mientras cursaba la Licenciatura en Letras. Desde estas tres afluentes —el periodismo, la creación y la academia— inicia formalmente mis primeros proyectos de escritura formal.

“El primero de ellos vio la luz cuando yo tenía 22 años de edad. Su título es Paredón nocturno, un poemario bastante malo y, por fortuna, hoy inconseguible. Lo mejor de ese libro fue la edición. La obra tiene una calidad extraordinaria, cuidada por supuesto por el mismo Luis Francisco, un profesional en ese sentido. De ahí estuve en silencio en el ámbito de creación por más de 10 años y me avoqué al periodismo y a la academia.

“Durante ese lapso nunca dejé de desarrollar proyectos de cuento, novela y ensayo, pero mis energías estaban enfocadas a los textos de investigación que además me satisfacen mucho profesionalmente. No quería publicar nada que no me satisficiera completamente, pues estaba buscando una voz propia que, en mi más reciente libro: Leopoldo María Panero o las máscaras del Tarot, ya se percibe y que sigo exponiendo en otro libro de ensayos sobre fútbol que estoy terminando y en otra obra de narrativa (cuentos) que también estoy por cerrar. A la par de lo anterior, mi tesis de doctorado que pronto se editará como libro y que yo llamo mi obra maestra en cuanto a investigación literaria se refiere. Finalmente el tiempo ha labrado mi literatura y hoy me siento satisfecho con el resultado”.

Xalbador García

-¿Qué temáticas te apasionan a la hora de escribir literatura?

-Veo a la literatura como un objeto estético. Cada uno de mis proyectos es semejante a una maquinaria de reloj, por tanto cada pieza debe estar funcionando perfectamente para que el objeto cumpla su objetivo: provocar una experiencia estética en el lector. Una de esas piezas son precisamente los temas que abordo. Se trata de temas diversos porque cada obra es única y responde a pasiones personales, académicas o históricas. Van desde fútbol hasta los poetas malditos, y desde la historicidad de grupos literarios hasta la literatura hispanofilipina.

“Asimismo, como lector, a cada momento estoy descubriendo temas, personajes y datos que de inmediato me exigen atención. En este momento planeo una nueva investigación sobre intelectuales mexicanos de finales del siglo XIX y principios del XX, y su relación geográfica con otros intelectuales latinoamericanos. El decadentismo y el modernismo son dos de los temas que siempre me han apasionado y ahora tendré la oportunidad de abordarlos, lo cual me entusiasma”.

-¿Tu obra se mueve entre la narrativa, la poesía y el ensayo? ¿Cuál género prefieres y por qué?

-El género que más me gusta es el ensayo. Creo que el ensayo es el género del siglo XXI. Su principal objetivo es pensar el mundo desde un soporte artístico, por lo que las propuestas creativas son infinitas. Más allá de contar una historia, el ensayo se trata de ofrecer una mirada única a un tema sin importar cuánto se haya hablado del mismo y, en ese proceso, yo concibo la máxima expresión de la palabra elevada a un estatus estético. Es por eso que, es en el ensayo, donde percibo las mejores propuestas literarias de las últimas décadas.

“Además, en los últimos años me cuesta demasiado leer narrativa. Exijo mucho como lector. Si la obra no me seduce en las primeras líneas irremediablemente la abandono. Claro, con múltiples excepciones, percibo a la narrativa actual demasiado insípida. Muy pocos narradores tienen la fuerza prosística para llevar a buen puerto sus historias. Y en esa misma línea de mediocridad veo a los críticos. Unos están cegados por su enfoque elitista para percibir buenas propuestas, y otros son demasiado condescendientes que hasta parece que estamos rodeados de obras maestras. Así que me refugio en el ensayo.

“Por su parte, a la poesía yo la considero un universo aparte. Aunque ya no la escribo siempre me gusta leer poesía. Es como entrar a ese espacio donde la palabra crea nuevos mundos siempre sorprendentes, siempre únicos. Posiblemente el próximo año regrese a la poesía, sin importar que algunas veces escriba algún poema decente”.

Xalbador García

-Tu blog Vientre de Cabra aborda distintos personajes o pasajes de la literatura desde ángulos a veces insospechados ¿Cómo surge este proyecto?

-El blog es en realidad la exposición virtual de la columna cultural que, con el mismo nombre, empecé muy joven en La Jornada Morelos y que publicaba los domingos. Este ejercicio como columnista fue muy enriquecedor. La disciplina de escribir todas las semanas sin ningún tipo de censura pulió mi labor literaria. Cuando el periódico desapareció, decidí mantenerlo e incluso cambiar el formato de presentación.

“Actualmente se sustenta en el concepto ‘Literatura desde la tercera cuerda’, como una especie de homenaje a la lucha libre, una expresión deportiva, social y artística que identifica a México en el mundo. Lo cual va encaminado a sustentar mi propuesta literaria, sobre todo la de creación, cuyo objetivo es mezclar la cultura popular con la cultura de élite; todo ello, matizado con un tono irónico.

“El objetivo de la columna es precisamente eso: mostrar historias, personajes y obras desde una perspectiva fresca, que seduzca al lector. Aunque con ciertas frustraciones, creo que ha cumplido su función”.

-¿Podrías recomendar a los lectores cinco libros que hayan contribuido a tu formación literaria?

-Siempre son difíciles estas listas porque los títulos que contribuyen a la formación de cada autor se aumentan a cada día y también su significado depende de la edad y la situación en que se leyeron.

“Sin ser una nómina definitiva me gustaría mencionar cinco de cada género para ser más justos:

“Ensayo: La tumba sin sosiego, de Cyril Conolly; Los bárbaros. Ensayos sobre la mutación, de Alessandro Baricco; Las experiencias del deseo, de Jesús Ferrero; Campo de guerra, de Sergio Rodríguez Fernández y El arco y la lira, de Octavio Paz.

“Narrativa: Bajo el volcán, de Malcolm Lowry; La vida breve, de Juan Carlos Onetti; El complot mongol, de Rafael Bernal; Pedro Páramo y El llano en llamas, de Juan Rulfo.

“Poesía: Last river together, de Leopoldo María Panero; Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca; Los perros románticos, de Roberto Bolaño; Acapulco Golden, de Jeremías Marquines, y Los cuatro cuartetos, de T. S. Eliot”.

Háblanos un poco más de ti…

Xalbador García-Creo que soy un tipo que siempre se ha volcado a llevar una vida apasionada. Sin pasiones no podría vivir. La pasión es lo que me ha permitido llevar a cabo una carrera literaria justo en un momento y bajo condiciones que me exigían tomar otros caminos. No concibo mi existencia sin pasiones: el amor, la familia, el arte, el fútbol, el trabajo, tiene que desembocar en esa fuerza irracional sin la cual todo para mí estaría vacío.

“En el mismo sentido me encanta haber construido una vida en torno a una de mis pasiones predilectas: la literatura. No concibo vivir haciendo un trabajo que esté fuera de los ámbitos literarios. Veo como héroes a las personas que se meten 8 horas en una oficina o que desarrollan un oficio. Yo no podría. Sólo me interesan las profesiones donde uno está en riesgo de perder la vida o en riesgo de perder la razón, y la literatura cumple precisamente con esos dos riesgos.

“Además por medio de la literatura me he dado cuenta de lo que verdaderamente importa en la vida: amar y compartir con una mujer extraordinaria como es la escritora Dainerys Machado; el peso que tiene el amor y la convivencia con mi familia; la riqueza de compartir una buena cerveza con amigos a los que quiero una eternidad, conocer lugares maravillosos con los que nunca ni siquiera soñé y, por supuesto, aprender a reírse por todo para no perderse en el abismo de la estupidez.

“La literatura no es mi vida, sino la forma de vida que me permite disfrutar de la belleza que aún existe en este mundo cada vez más deprimente”.


Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.