“Sólo hay que esperar el momento justo (…) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles “Sólo hay que esperar el momento justo (…) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles
Hermann Gil Robles (Culiacán, 1983) es un narrador y periodista que busca, entre lo real y lo imposible, una salida para el hombre en... “Sólo hay que esperar el momento justo (…) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles

Hermann Gil Robles (Culiacán, 1983) es un narrador y periodista que busca, entre lo real y lo imposible, una salida para el hombre en las virulentas sociedades modernas. Su literatura desnuda crueles ciudades surrealistas, tal vez éstas que habitamos, donde las leyes del mercado borran a las personas “como despojos y el único acto humano posible es la resistencia”.

“Sólo hay que esperar el momento justo (...) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil RoblesEste autor, cuya obra se caracteriza por la solidez de sus estructuras narrativas, también se desarrolla como editor web y se especializa en inbound mkt. Fue becario del FONCA 2013 en Residencias Artísticas, es miembro fundador de los EICAM´s, y Premio Binacional de Novela Joven 2016 Frontera de Palabras.

Es autor de los libros de cuentos: No hay buen puerto y Fuera de la memoria; y de las novelas: Los Sueños de los últimos días y La ciudad del olvido. Además, dirige el portal diario Cultura.mx.

-¿Cuándo comenzaste a escribir literatura?

-Desde pequeño, creo que desde siempre. Cuando eres niño, juegas a inventar historias, a “jugar en real”, creas una trama donde existen los héroes, los villanos, los antihéroes, las princesas y siempre hay que rescatar a alguien, luchar por algo, aunque sea por uno mismo.

“No sé exactamente cuándo comencé a generar literatura, no sé si ahora mismo lo haga, lo que sí me queda claro, es que la necesidad de contar historias nació desde hace mucho. Entonces encontré en las lecturas la empatía que necesitaba para seguir contando las historias. Tal vez en la preparatoria fue cuando hice el compromiso de llevar estas filminas a un campo más real y verosímil. Tomé la máquina de escribir de mis padres y redacté los primeros cuentos, una suerte de anécdotas entre reales y ficticias que narraban las historias de mis amigos. A partir de ahí, procuro no abandonar la tinta y el papel”.

-Tu literatura está cargada de surrealismo y tiene un poco de novela negra, ¿Cómo es tu proceso creativo, cómo concibes tus textos?

“Sólo hay que esperar el momento justo (...) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles-El surrealismo parte de una realidad que está más allá de un mundo que, aunque no conocemos, sabemos que existe. ¿Qué otra cosa es esto si no los mundos fantásticos y la ciencia ficción vista a través de los personajes?, ¿qué más surreal que lanzar una apuesta hacia el comportamiento humano frente a fenómenos de infección, drogas y hedonismo?

“Mis textos parten de una idea en particular y a partir de aquí van creciendo. Me interesa analizar a profundidad temas como el surrealismo, el hedonismo, lo bello, lo sublime… Me interesa colocar apuestas sobre tratados filosóficos y llevarlos a una suerte de hiperrealismo donde los personajes se encuentren en carne propia con experimentos imposibles, con la realidad tomada de los libros”.

-¿Qué temas te apasionan y/o te preocupan a la hora de escribir?

-Busco la relación entre lo real y lo imposible. Lo mágico. La apuesta hacia un futuro. Una distopía. Pero todo eso visto desde los personajes, a través de ellos, llevándolos a un campo que guarde respeto por las acciones verosímiles, vaya, que el lector encuentre congruencia en la trama y, que al mismo tiempo, viva en ese universo que estoy planteando a través de las letras.

-De tus textos ¿cuál es tu favorito y por qué?

-Creo que siempre será el más reciente. Uno trata de superarse cada vez que prepara algún proyecto, de cierta forma, como trabajo completo, La ciudad del olvido marca el vómito no solo de letras, si no de personajes que, como si se tratara de arcilla, moldeamos hasta formar una escultura decorosa.

-¿Podrías recomendar a los lectores cinco libros que hayan contribuido a tu formación literaria?

“Sólo hay que esperar el momento justo (...) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles-Dan Simmons. Hiperion e Ilión.

Rodrigo Fresán. El fondo del cielo.

Tolkien. El Silmarillion.

Horacio Quiroga. Cuentos de amor, de locura y de muerte.

José Saramago. Las intermitencias de la muerte.

Luis Noriega. Donde mueren los payasos.

– Háblanos un poco de ti… cuéntanos tus inquietudes…

-En ocasiones es difícil hablar de uno mismo, pareciera que, aunque escribimos historias todo el tiempo, la que más se dificulte es la de nosotros.

“Procuro llevar un ritmo de trabajo continuo, una suerte de rutina para escribir y leer. Aunque no me dedico cien por ciento a esto –trabajo en una agencia de marketing digital en campañas de contenidos-, intento darle su espacio, esto es en las mañanas, antes de tomar la mochila y salir a la urbe regia, antes incluso de hacer otra cosa, me levanto, enciendo la computadora y me preparo un café, comienzo a escribir, a investigar, a revisar los temas en los que me quedé pendiente la mañana o noche anterior.

“Sólo hay que esperar el momento justo (...) para que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan”, Hermann Gil Robles“Digamos que dedico un par de horas por la mañana, en las noches es cuando procuro leer, voy a un café y me aíslo hasta avanzar las páginas necesarias. Luego regreso a mi departamento, para ver un momento la tele y luego dormir.

“Sin embargo, con el tiempo, todo esto termina por hartarme y mando al carajo la estabilidad y el trabajo, busco alguna beca, hago ahorros y abandono el camino ‘estable’ que llevaba por un tiempo. Me largo. Creo que eso es lo más enriquecedor de la vida. No me arrepiento de ni uno de los viajes que he hecho. No me arrepiento de ese joven serio y estable que abandono cada tantos años. Al contrario. Al regresar, me doy cuenta de qué tanto necesitaba eso.

“Ese escape. Claro, arrancar los motores para incorporarme de nuevo a esta suerte de vida estable, resulta problemático. Sin embargo, con el tiempo vas comprendiendo mejor y te das cuenta de que no es tan difícil, que lo volverías a hacer, sólo hay que esperar el momento justo, el momento idóneo para tomar toda el agua y la piel necesarias, que el camino se alargue hasta que las vísceras nos sostengan.


Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.