Sistema penitenciario en crisis Sistema penitenciario en crisis
La crisis en el sistema penitenciario mexicano es un problema latente pero velado. Ocasionalmente, casi siempre a la zaga de algún hecho violento o... Sistema penitenciario en crisis

 

La crisis en el sistema penitenciario mexicano es un problema latente pero velado. Ocasionalmente, casi siempre a la zaga de algún hecho violento o escandaloso, la crítica circunstancia de los penales en México es evidenciada. En esta ocasión, la rápida sucesión de hechos que constatan su fragilidad, pone de relieve, de nueva cuenta, su vulnerabilidad y lejanía de su ulterior propósito, la reinserción social de quienes purgan alguna sentencia.

En menos de un mes, una cauda de sucesos colocaron en entredicho al sistema penitenciario en todo orden. El 23 de marzo 29 residentes del centro penitenciario de Ciudad Victoria, Tamaulipas, escaparon por medio de un túnel. Herencia, al parecer, adquirida de Joaquín Guzmán Loera, quien años antes escapó de la misma manera. Luego, el 25 de marzo, un altercado en el mismo lugar dejó como resultado un herido de gravedad y tres muertos. Un día antes, pero en Cancún, Quintana Roo, tres reos fueron heridos y uno más acabó muerto.

Horizontum. Sistema penitenciario en crisis

Apenas el lunes 27, en Nuevo León, cerca de 600 reos se amotinaron; en tanto, seis internos fueron heridos. Sin embargo, por si no fuera del todo evidente el grave problema que esos hechos representan, el 16 de marzo, los reos Juan José Esparragoza Monzón, Alfonso Limón Sánchez, Jesús Peña González, Rafael Guadalupe Félix Núñez, y José Francisco Javier Zazueta Rosales, abandonaron el Centro de Ejecución de las Consecuencias Jurídicas del Delito (Cecjude), en Culiacán, Sinaloa. Más que su evasión, los detalles del festejo que tuvo lugar en la víspera de que escaparan, supera con creces la extendida certeza de que la corrupción define, sistemáticamente, la vida en las cárceles.

De acuerdo con datos consignados por el diario El País, apenas en enero se registraron, según información aportada por la Comisión Nacional de Seguridad, 204 “incidencias”, en las que participaron 365 reos. La mayor parte de los “incidentes” fueron desencadenados por riñas, decesos, agresiones, entre otros episodios.

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Además, según reveló  Guillermo Zepeda Lecuona –especialista en la materia- a la periodista Zorayda Gallegos, en el 60% de las cárceles mexicanas hay “autogobierno”, es decir, que las reglas de los centros penitenciarios están determinadas por los reos, no por las autoridades.

En respuesta a la crítica avalancha de vulnerabilidades en el sistema penitenciario, el gobierno federal, a través del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, pidió a las administraciones estatales que resuelvan la crisis en sus estados.

“Se trata de un tema –dijo- que todas y cada una de las entidades debe atender de forma prioritaria, y aquí el llamado es voltear a ver las prisiones y establecer orden y disciplina, antes de que haya más situaciones que lamentar. Se necesita invertir en personal, equipamiento e infraestructura. El gobierno de la República ha destinado recursos a las entidades para ello, por ello, no es aceptable que esos recursos no se apliquen o sean reprogramados a otras áreas”.

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Aunque con tímidos avances al respecto – la nueva Ley de Ejecución Penal fue aprobada apenas el año pasado-, la realidad de las cárceles mexicanas dista mucho de alcanzar los estándares deseables para cumplir su objetivo hipotético: la reinserción social.  Así pues, a pesar de la alarma actual por la concatenación de hechos vista en los últimos días, el pantano penitenciario en México corre el riesgo de caer, de nueva cuenta, en el olvido. Finalmente, parece un hecho consumado el que no existan incentivos institucionales sólidos –la exigencia social al respecto parece descartada- para modificar de raíz la inercia corruptora que carcome al sistema penitenciario mexicano.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.