Ser madre en México: la sobrecarga invisible Ser madre en México: la sobrecarga invisible
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Una madre mexicana dedica la mayor parte de su tiempo a realizar trabajos no remunerados. La mitad de su vida transcurre preparando comida, lavando o limpiando y la otra mitad llevando y trayendo a sus hijos de la escuela, haciendo compras de alimentos o de productos de limpieza del hogar… Una madre mexicana, siete de cada diez mujeres mayores de 15 años, duerme mucho menos que su pareja, en caso de tenerla. También come muy poco y casi no dispone de tiempo para sí misma. Una madre mexicana, sin dudas, debe tener superpoderes para criar varios hijos pequeños a la vez, trabajar en lo que pueda o aparezca, mantener el orden de su hogar, pagar las cuentas y dormir unas cinco horas diarias, si lo logra.

Según la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 63% de quienes realizan los trabajos no remunerados pertenecen al género femenino, y los principales beneficiarios resultan sus hijos. Ellas dedican, en promedio, 49.55 horas a la semana en atender a menores de 15 años, además de 12.23 horas semanales en preparar o servir alimentos para la familia. También invierten 10.59 horas en limpiar la casa, lavar y planchar la ropa de la familia y 4.05 horas en hacer las compras para la comida o la limpieza.

Una semana tiene 168 horas. Si se dedican unas 40 horas, como promedio, al trabajo remunerado, de tenerlo, y otras 56 a dormir, suponiendo ocho diarias de sueño, sólo restan 72 horas semanales. Y si a ese lapso le restamos los cálculos del INEGI, a las madres mexicanas no les queda tiempo ni para respirar.Horizontum, Ser madre en México: la sobrecarga invisible

Para Mabel Guadalupe Haro Peralta, presidenta de la Asociación Iberoamericana para el Desarrollo de la Igualdad de Género (AIDIGE), las madres, principalmente las que también tienen que hacer el rol de padres, se enfrentan además a la precariedad económica, la desigualdad laboral y a la discriminación en diversos ámbitos por haber decidido ser mamás y trabajadoras en un país como México, donde aún no se dignifica a la maternidad.

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda del  INEGI,  el país tiene 32.7 millones de mujeres con, al menos, un descendiente. De ese total,  cuatro de cada diez, son jefas de familia.  También dos de cada diez, resultan ser madres solteras y están más propensas a entrar en un ámbito de pobreza extrema. Otro dato es que el  35% de las mujeres con hijos trabajan en el sector informal. Lo que les impiden tener acceso a servicios de seguridad social, un sueldo garantizado mensualmente para el desarrollo de sus pequeños, además de tener horarios inestables que les impiden prepararse profesionalmente, abunda Haro Peralta, a propósito del día que se festeja a las mamás mexicanas.

La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), ha señalado también a México como el país entre sus miembros, con la tasa más alta de madres adolescentes, lo cual genera riesgos de salud, tanto en las jóvenes como en los bebés, deserción escolar y aumento de la pobreza.

Ser madre en México: la sobrecarga invisible

Entre 2011 y 2015 se registró un promedio anual de 2.47 millones de nacimientos. De esa cifra, 456 mil 504 resultaron hijos de menores de 19 años, y 54 mil 614 pequeños de madres con menos de 15 años. Cada día ocurren 30 nacimientos en este último rango de edad. No son pocos los que alertan que la maternidad temprana trunca, la mayoría de las veces, la trayectoria escolar de las niñas, además de poner en riesgo su salud y colocarlas en una situación de vulnerabilidad permanente. Al no poder regresar a las escuelas, se les dificulta acceder a empleos dignos. El ciclo de la pobreza se reproduce una y otra vez.

Aunque ya la tasa global de fecundidad ha ido descendiendo (de 7 a 2,21 por mujer), este avance aún no resulta significativo. Para esta década ya se esperaba que esa tasa se ubicara por debajo de los dos hijos promedio por mujer. De acuerdo con el INEGI, de los 32.7 millones de mujeres madres, sólo el 20% tiene un hijo; el 27%, dos;  el 23%, tres; 11%, cuatro; mientras que el restante 20% tiene cinco hijos o más.

Como promedio, el primer hijo se tiene en México a los 21 años, según esta encuesta del INEGI. También, 28 de cada 100 madres viven sin parejas. De ese cálculo, 28.7 son madres solteras y 21 mujeres separadas, divorciadas o viudas.  Menos de la mitad de las madres mexicanas, el  43.4%, tiene un empleo, aunque  de ese porcentaje, el 31.5% labora en el sector informal.

Pero este panorama resulta mucho más complejo al interior del país. Según la organización Save the Children en su reporte Embarazo y maternidad en la adolescencia 2016, Chiapas, Guerrero, Durango, Hidalgo y Puebla son los peores estados para ser madre, de acuerdo con sus estadísticas de mortalidades materna e infantil y condiciones educativas, económicas y políticas. En Chiapas, por ejemplo, mueren 68 madres por cada cien mil partos de nacidos vivos.

Ser madre en México: la sobrecarga invisible

Este estudio revela además que entre 2006 y 2014 hubo casi cien mil nacimientos probablemente relacionados con abusos a niñas, menores de 15 años. Igual expone que no son deseados seis de cada diez embarazos de adolescentes, con un nivel socioeconómico bajo. Tampoco son planeados una tercera parte de los partos que ocurren por año.

No obstante, ya se perfilan cambios en la concepción de la maternidad. Cada día son más las mujeres que prefieren desarrollarse profesionalmente y posponer los embarazos y la crianza de los hijos para tiempos mejores. Sobre todo, aquellas que han alcanzados niveles más altos de estudios y tienen un empleo o profesión con altas demandas de horas laborables.

También son más las que eligen no ser progenitoras por las malas condiciones económicas y de inseguridad, cada vez más crecientes. Ser madre en México, significa además, serlo en el país más letal después de Siria. Cada 24 horas, 56 personas son asesinadas. Todas tienen madres. Igual sus victimarios.


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.