¿Se alían las izquierdas para el 2018? ¿Se alían las izquierdas para el 2018?
Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Mancera han dejado abierto el camino para una eventual alianza entre el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) ¿Se alían las izquierdas para el 2018?

Andrés Manuel López Obrador y Miguel Ángel Mancera han dejado abierto el camino para una eventual alianza entre el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), rumbo a la elección presidencial del 2018. Atendiendo a circunstancias políticas particulares, ambos dan por sentado la necesidad de unificar sus fuerzas y construir una opción electoral sólida que enfrente, competitivamente, la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) –junto con el gobierno federal-, y la del Partido Acción Nacional (PAN).

Al parecer, el enfrentamiento de ambos personajes, desatado tras el conflicto por definir quién controlaría políticamente la capital del país, comienza a quedar atrás. Luego de dos elecciones  -2015 y 2016- que confirmaron a MORENA como la fuerza política más aventajada en la Ciudad de México, la antigua disputa tiene visos de ser zanjada  -al menos por el momento- debido, en buena medida, a importantes cambios en la coyuntura y horizonte político de los dos actores.

Los actores

Por un lado, López Obrador ha comenzado un importante viraje hacia posiciones menos “radicales” –por llamarles de alguna manera-, empleando un discurso que privilegia la estabilidad por encima de la confrontación. Su intervención al finalizar la marcha del 26 de junio,  donde hizo patente su respaldo al movimiento de disidencia magisterial encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), representa un punto de inflexión elocuente. Ahí, sobre la avenida Reforma, el antiguo jefe de Gobierno transmitió un mensaje con el que procura posicionarse como un factor de estabilidad hacia el 2018; en contraste con el gobierno federal, particularmente con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong –su más cercano competidor, según algunas encuestas, en la carrera por la presidencia-, a quien pidió renunciara luego de los hechos violentos que en Nochixtlán, Oaxaca, provocaron la muerte de 8 personas el 19 de junio pasado.

Andrés Manuel López Obrador

Andrés Manuel López Obrador

Apelando a esa nueva veta discursiva, el político tabasqueño podría conculcar los duros ataques al PRD, en aras de mostrar un rostro menos combativo y más conciliatorio, además de las ventajas que representaría para sus propósitos atraer, de nueva cuenta, al partido del sol azteca bajo su órbita de influencia.

En lo que toca al jefe de Gobierno actual, las circunstancias son muy distintas al empoderamiento emergente del líder de MORENA. Las antipopulares medidas desplegadas en la capital del país –el acecho constante a las manifestaciones públicas, los nuevos esquemas para la aplicación de multas, entre otras-, aunadas a la errática administración de la crisis ambiental en la Ciudad de México, han colocado a Miguel Ángel Mancera en una posición políticamente comprometida. En efecto, la gestión de la política ambiental en últimas fechas, lo ha enfrentado con el gobierno federal, abriendo frentes políticos inesperados: la muerte del gorila Bantú, en un traslado del Zoológico de Chapultepec al de Guadalajara, originó un desaguisado entre la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Secretaría del Medio Ambiente local, a cargo de Tanya Müller, funcionaria señalada como responsable de las controvertidas medidas tomadas en torno al programa “Hoy no circula”.

Debilitado rumbo al 2018, Mancera necesita de aliados políticos cruciales para garantizar la viabilidad institucional del gobierno de la Ciudad de México, con algún margen de maniobra política, para los próximos dos años que restan a su gestión. De ahí la necesidad de dejar plasmadas sus intenciones para una posible alianza con López Obrador.

Los discursos

El 14 de julio pasado, en entrevista con Ciro Gómez Leyva durante su espacio radiofónico de las mañanas, López Obrador insistió en la línea discursiva que planteó durante la movilización en apoyo a la CNTE. Sostuvo que al 2018 el país debía llegar “con estabilidad y paz social”, de tal manera que la “estafeta” fuera entregada –a él, se entiende- en “un ambiente de normalidad política”. Fue en ese espacio donde dio cabida a una posible alianza entre MORENA y el PRD; para ser factible, por principio de cuentas, el partido del sol azteca debía deslindarse de la “mafia del poder”  y del gobierno federal, además de tener “un proyecto claro de transformación del país”.

Mancera, por su parte, declaró a Televisa, en entrevista para el noticiario matutino del 18 de julio, que “una alianza con Morena dependerá de los condicionamientos o de las posturas radicales, dependerá de muchas cosas, de lo que consideren todos los partidos en la construcción de un verdadero proyecto”. Sobre la izquierda, dijo que “tiene una gran posibilidad de estar junta, de trabajar, de ir avanzando”.

Sucesión en el PRD: las señales de la alianza.

Miguel Ángel Mancera

Miguel Ángel Mancera

Ahora bien, Miguel Ángel Mancera no milita oficialmente en el PRD; sin embargo, es un hecho bien conocido que su influencia es tal, que permitió imponer a una colaboradora suya en la presidencia del partido: Alejandra Barrales, ex secretaria de Educación Pública de la Ciudad de México.

La distancia que el jefe de Gobierno se esfuerza en mantener con el partido, le permite hacerse de cierta independencia y maniobrabilidad política, al margen de las limitaciones propias que adherirse de lleno a un instituto político acarrea. Además, el asumirse – al menos discursivamente- ajeno al PRD, le ha servido como catalizador del descontento social hacia su administración, para traspasarlo al partido, aunque con resultados no siempre homogéneos o satisfactorios.

La administración partidista de Barrales apenas comienza; no obstante, recientes intervenciones públicas permiten anticiparse a la postura que adoptará en el tema que, muy probablemente, definirá su paso por la presidencia partidista: la política de alianzas que establezca de cara a las próximas elecciones. En tal sentido, la nueva presidenta del PRD ha dicho del “Pacto por México” – una iniciativa presidencial orientada a deliberar y aprobar las llamadas “reformas estructurales”, fuera de los cuerpos deliberativos del Estado -, que éste no cumplió con los objetivos para los que fue diseñado, por lo que deberían de “reconocer, que hay rectificar, que hay que replantear qué hacer”. Con ello, la nueva presidenta perredista dio cumplimiento a una de las condiciones que López Obrador pidió para celebrar una alianza entre MORENA y el PRD: deslindarse del “Pacto por México” y sus promotores.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.