Sangre, mexicanidad y vampiros Sangre, mexicanidad y vampiros
Con Tenebroso, el último inmortal (Planeta, 2016) el novelista Juvenal Acosta suspende momentáneamente la conclusión de su trilogía Vidas menores Sangre, mexicanidad y vampiros

Entrevista a Juvenal Acosta a propósito de “Tenebroso, el último inmortal”

Con Tenebroso, el último inmortal (Planeta, 2016) el novelista Juvenal Acosta suspende momentáneamente la conclusión de su trilogía Vidas menores (conformada hasta el momento por El cazador de tatuajes, 1998 y Terciopelo violento, 2003), y este año entrega una crónica vampírica con atisbos de fábula urbana para establecer una lectura sobre la ciudad que le vio nacer en 1961 y partir hacia San Francisco, a mediados de la década de los 80. En este relato divido en tres partes, el narrador, ‘Tenebroso Acosta de la Cruz’, es una especie de Cioran a la mexicana (es decir, un moralista) que critica a la bohemia capitalina así como cuestiona las eternas contradicciones de la idiosincrasia nacional.

Sangre, mexicanidad y vampiros El personaje principal y el autor no solo comparten apellido sino una mirada particular sobre el exDF y sus dinámicas. Así lo explica el propio Acosta, en entrevista con Horizontum: “Es un comentario de alguien que ha vivido muchos años fuera y que tiene la oportunidad de crear un personaje poco común, un outsider: alguien que, dentro de la novela, no está dentro del mismo círculo de relaciones e intereses que tiene un grupo de artistas. Los humanos somos fundamentalmente tribales y nos agrupamos por una cuestión de superviviencia y como somos tribales siempre vemos al “otro” como algo ajeno. Yo he vivido como exterrado por muchos años, como una persona que viene de una tribu distinta y se asienta en un lugar al que no pertenece. El haberme ido del país me permitió ver con un poco de distancia, de extrañeza e incluso cierto divertimento por los usos y costumbres del mundo de las letras mexicanas”.

“Yo me fui de la Ciudad de México en 1986 y mi última visión fue de Apocalipsis, dejé una ciudad en proceso de destrucción (por el terremoto de 1985), una ciudad sumida en un dolor terrible y esa es posiblemente una de las cosas que más han permeado en lo que he escrito sobre esta ciudad. Dentro de la novela hay un capítulo (El palacio de los gatos) que sucede justo en un edificio en ruinas. Es increíble que después de más de tres décadas todavía existan este tipo de ruinas que son un testimonio mudo de este instinto destructivo de la urbe; y si no los hemos recuperado es porque son un comentario sobre nuestra relación con la propia ciudad”.

Juvenal Acosta. Fotografía por Nahum Torres

Juvenal Acosta. Fotografía por Nahum Torres

 

Al igual que el país, ‘Tenebroso’ nació un 15 de septiembre de 1810, por lo que la novela también se deja leer como una radiografía de la identidad mexicana a través de una voz masculina que vive en incertidumbre. Luego de fallar en la intentona por preservar su especie con ‘Isabel Tallulah’ y tras un par de tragos de tequila en un bar del Centro Histórico, ‘Tenebroso’ (ese personaje cínico, casposo y con mal aliento) se envalentona y encuentra una revelación total: convertirse en un ángel exterminador de esos “demonios menores”, como los corruptos, los asesinos y los secuestradores. Sin embargo, la misión no fructificará. Lo que el lector descubre es un personaje que a cada capítulo rompe el molde arquetípico de los seres míticos inmortales. Acosta relata la estrategia: “Soy profundamente anticolonial y me molesta que culturas tan ricas en Latinoamericana siempre estemos viéndonos en relación con Estados Unidos. Estamos obscenamente cerca de EU y los grandes capitales y como diría López Velarde deberíamos ser más fieles a nosotros mismos porque me parece que debe haber una manera más honesta y sincera de vernos a nosotros mismos sin ese racismo y clasismo que tenemos en México. “La visión que yo ofrezco del vampiro es alterada para convertirla en algo más mexicano. La idea fue recuperar al inmortal cihuateteo o al nahual, al monstruo mitológico azteca pero familiarizarlo con rasgos más cercanos al vampiro de la cultura popular; me pareció que era una estrategia para poder hablar de ese mestizaje que nos guste o no nos identifica: somos el producto de este encuentro brutal entre dos culturas opuestas”.

Juvenal Acosta

En la novela, que se presenta el miércoles 27 a las 19 horas en la Sala Adamo Boari del Palacio de Bellas Artes, Acosta también habla de la relación de los humanos con la sangre, un elemento de vida vinculado también al horror y la muerte: “Esta relación aún está irresuelta porque nos presenta muchos conflictos a nivel psicológico y culturales. (En México) tiene mucho que ver con sacrificios vinculados a ritos religiosos aztecas que no estoy del todo seguro que se haya perdido porque cinco siglos no son suficientes para borrar el DNA de una cultura como la azteca. Sergio González Rodríguez ha escrito un libro maravilloso, El hombre sin cabeza, en el que ha explorado esta relación antiquísima de los aztecas antiguos y los mexicanos modernos así como otras culturas con el sacrificio y la decapitación”.

Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.