Sagradas emociones con Lucas Cranach en México Sagradas emociones con Lucas Cranach en México
  Lucas Cranach El Viejo, y toda su escuela llega a México. Varias de sus obras son expuestas en el Museo Nacional de San... Sagradas emociones con Lucas Cranach en México

 

Lucas Cranach El Viejo, y toda su escuela llega a México. Varias de sus obras son expuestas en el Museo Nacional de San Carlos, que organiza por primera vez una exposición dedicada a uno de los pintores más relevantes del Renacimiento alemán.

Carmen Gaitán Rojo, directora de la institución, enfatizó en la presentación de las obras que no resultó nada fácil reunir las 25 piezas que conforman esta muestra internacional, titulada Lucas Cranach. Sagrada emoción.  En la misma se incluyen obras del pintor y de algunos de sus contemporáneos como Alberto Durero, Bartolomeo Bruin y Lucas Cranach El Joven.

Sagradas emociones con Lucas Cranach en México

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Gaitán detalló que la expo tuvo un costo de 3.5 millones de pesos, obtenidos gracias al apoyo del patronato, en particular de Miguel Alemán. Consideró que fue un esfuerzo colosal traer esas obras al país. A este empeño se unieron los museos de Arte de Filadelfia, Nacional de Bellas Artes de Cuba, el Franz Mayer, Soumaya y las colecciones Pérez Simón e Hilario Galguera.

También comentó que con la mirada de Cranach se inauguró una manera de ver al mundo, ya que fue un pintor que rompió con la Iglesia Católica y empezó a crear arquetipos sobre todo el fenotipo de la mujer, con el que creó una escuela y un gran estilo.

En esta idea de que San Carlos tiene que divulgar a los maestros europeos, el museo se propuso organizar esta exposición íntima, con grandes piezas como el tríptico de la Crucifixión, prestado por el Museo de Bellas Artes de La Habana, Cuba, así como el retrato de Joaquín II, el gobernador de Brandenburgo, de 1529, procedente del Museo de Arte de Filadelfia.

En la muestra se puede apreciar que Cranach trabajó tres temas: el retrato, la alegoría y los temas religiosos. Pero también, para el beneplácito de los visitantes, se observa la firma del artista en sus obras. Sello con el anagrama de la serpiente alada otorgada por Federico III de Sajonia, con un anillo en la boca, por lo general inserto y camuflado en la composición.

Entre las obras expuestas están los óleos sobre tabla San Jerónimo escribiendo en un paisaje boscoso y Caridad, de la colección Pérez Simón; Adán y Eva, del propio San Carlos, y La adoración del Niño, del Franz Mayer.

Hasta febrero de 2017 estará abierta esta expo, curada por Ana Leticia Carpizo González, en la cual  hay un homenaje explícito a los artistas germanos que apostaron por el naturalismo y el franco ahínco por la fidelidad de las formas.

Para la curadora “los notables grabados de Martin Scchongauer, Durero y Cranach reprodujeron la realidad e incorporaron en sus composiciones simétricas, contextos austeros, granjas viejas rodeadas de humildes visitantes, cuya atmósfera idílica destaca el fruto de la rígida disciplina de los gremios de Nuremberg, que contrastaron con la libertad plástica de los modelos italianos”.

Lucas Cranach nació en Alemania en 1472. El nombre artístico se lo debe a su pueblo natal, Kronach. Se dice que su verdadero apellido pudo ser Sünder, escrito también como Sunder, Sonder o Süündä. Su hijo lleva igual nombre, sólo con el epíteto de El Joven.

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Se especializó en los géneros de retrato, refiere Ana Carpizo. También en escenas religiosas y temas mitológicos. Igual desarrolló el desnudo femenino a manera de un canon estético. “El fenotipo de mujer propuesto por el burgomaestre ostenta una figura esbelta, de piernas enlongadas, senos menudos, cabello ensortijado de color cobrizo, ojos ligeramente alargados y tez rosada. Las jóvenes mujeres cranachianas próximas al hieratismo de las cariátides, permearon generaciones hasta conformar un taller dinástico, basado en el modelo estético primigenio de Lucas Cranach El Viejo”.

Este pintor desarrolló su labor creativa en el período conocido como Renacimiento, del siglo XV al XVI. Fue testigo de la hostilidad y desasosiego de la Iglesia Católica. Al estallar la reforma luterana, Cranach estuvo al lado de ese movimiento. Fue amigo de Martín Lutero, quien lo introdujo al entorno político y diplomático.

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La pauta epistémica de los luteranos impactó en las creaciones de este segmento del Renacimiento, incluido Cranach, quien junto a Durero y Matthias Grünewald, heredó los cánones góticos de composición, colorido y decorativismo cercano al Alto Medioevo, pero sus imágenes  artísticas fortalecieron la piedad y acercaron al pueblo a las sagradas escrituras en un afán didáctico.

Federico de  Sajonia, el Magnánimo, lo eligió como su pintor de cámara por su destreza, y compartió con él sus días de exilio en Weimer, tras la derrota de sus tropas protestantes ante Carlos V. En esa misma ciudad, Lucas Cranach  falleció en 1553. En su lápida reza como epitafio: “el más rápido de los pintores”.


Katia Monteagudo

Katia Monteagudo

Licenciada en Periodismo, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Especializada en temas políticos, globales, económicos y sociales, y en el uso de técnicas narrativas, investigativas, manejo de las nuevas herramientas digitales para la búsqueda, procesamiento, publicación y distribución online de información, junto a la capacidad de articular comunidades a partir de estrategias comunicativas 2.0. Dominio de procesos de edición de medios impresos, digitales y en el fotoperiodismo.