Rulfo, el fotógrafo Rulfo, el fotógrafo
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Cuando pienso en Rulfo, pienso en muchos Juanes. Me viene a la memoria ese joven que, con infinita ternura, escribía cartas de amor a... Rulfo, el fotógrafo 5

Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de su aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo.

Juan Rulfo, en “Pedro Páramo”.

Cuando pienso en Rulfo, pienso en muchos Juanes. Me viene a la memoria ese joven que, con infinita ternura, escribía cartas de amor a la mujer de su vida: la hermosa Clara. Viene el recuerdo de ese reservado catedrático de literatura que conversaba poco dentro del Centro Mexicano de Escritores; el de aquel humilde vendedor de Goodyear que soñaba con un empleo mejor pagado para mantener a su esposa sin imaginar una brillante carrera en las letras internacionales; o bien, el del provinciano ingenuo que vivió en la esquina de Filomeno Mata y Madero, en pleno Centro Histórico, y que en su correspondencia con Clara retrataba su asombro ante las fiestas en casa de celebridades culturales -celebraciones cuyo glamour, por cierto, no le deslumbraba-.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Actriz de La Escondida. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

Cuando pienso en Rulfo, pienso en la visión desoladora y profunda de su “Llano en llamas”; en la soledad y el silencio de los personajes de “Pedro Páramo”, esos que están muertos aun cuando estén vivos. Pero encuentro, a la vez, al fotógrafo, viajero infatigable, poeta de la cámara que nos legó, a través de la lente, hondas huellas de un México contemporáneo. De ése, del cazador de imágenes, trata este artículo.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Pirámide de Tenayuca. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

Hace unos años, el Palacio de Bellas Artes montó una exposición para mostrar esta otra faceta del autor jalisciense. Entre las fotografías exhibidas, una quedó marcada en mi memoria, y debo reconocer que la evoco con frecuencia. Se trata de un muro de adobe que, ondulante como un reptil del desierto, asciende por una pendiente de tierra. Por cierto que la curaduría de aquella expo, en mi opinión, tuvo el gran acierto de acompañar la foto con una frase al pie, calzando ambas con precisión: “”El camino sube o baja según se va o se viene. Para el que va, sube; para él que viene, baja.”. La imagen adquiría así, junto al texto, un estado de parábola, de metáfora de lo relativo, pues si se analiza con cuidado, en esta fusión visual-literaria se condensa, a través del habla popular, la Teoría de la Relatividad de Albert Einstein. Para los detractores de Rulfo, que han querido ver en él un escritor rural y un tanto ignorante por la manera de utilizar el lenguaje popular, es necesario aclarar que se requiere un alto grado de abstracción para explicar de forma sencilla un asunto tan complejo, y la frase referida da muestra de ello.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Actor de La Escondida. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

Otros encuadres tras el ojo de Rulfo, por el contrario adquieren carácter de reflexión social, reflexión también evidente en su obra literaria, en cuentos como “Luvina” (uno de mis favoritos), donde entramos en la dimensión de un país pobre y en desamparo.

Basta leer las declaraciones del autor de “El llano en llamas” para comprender sus intenciones  estéticas: “Mientras no se resuelva el problema social o económico, no se resolverá nunca el problema político. Somos países con problemas sociales terribles, de contrastes tremendos entre la gran riqueza y la gran pobreza”. Las fotografías que tomó en esos años hablan por sí mismas: cascos de haciendas abandonadas, claroscuros de un sol desértico y  sombras ruinosas sobre la polvareda; niños que cargan baldes de agua en páramos remotos, mujeres de rebozo en umbrales provincianos que uno juraría metafísicos. No hay que olvidar que el México de aquellos años había sufrido horrores y violencia, primero con la Revolución, y luego con la Guerra cristera. Esa visión nihilista, desesperanzada, se sentía en toda la república; incluso era frecuente encontrar ranchos y pueblos abandonados ante el temor a los bandidos y la “bola” –un fenómeno que parece repetirse hoy en día con el arribo del narcotráfico  organizado en provincia-.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Ventana de un pueblo. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

La ilusión estaba quebrada, no existía ideal en el que pudiera creerse con convicciones firmes: “¿La ilusión? Eso cuesta caro. A mí me costó vivir más de lo debido”. Si alguien ha sabido capturar la tristeza del pueblo mexicano sin cursilerías ni miramientos, ese ha sido Rulfo a través de sus libros y sus imágenes. ¿Será que él mismo era un hombre triste, cuya nostalgia provenía de su temprana orfandad, o de fuentes remotas que le permitían entender la desilusión de los habitantes de las tierras jaliscienses?

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Actrices de La Escondida. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

En el sentido fotográfico, la obra de Rulfo es impresionante. Comenzó su carrera en 1940 (gracias a sus exploraciones como montañista). Recorrió el país, y reunió al final de su vida una cifra nada despreciable de más de 6,000 negativos, que hoy son resguardados como valor patrimonial por su familia. Muchos de esos negativos, como dato curioso, se avocan a obras arquitectónicas, la mayoría rurales (sospecho que en el fondo Rulfo ocultaba dos grandes pasiones no logradas: la cinematográfica, y el ejercicio de la arquitectura). El gusto por la arquitectura destila en muchas de sus imágenes, es posible apreciarlo cuando retrata pórticos, iglesias, capillas, muros ciegos. El gusto por el cine, puede decirse, por fortuna lo legó a Juan Carlos, su hijo, uno de los mejores documentalistas de la actualidad.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Atlantes de Tula. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

Rulfo el cuentista. Rulfo el escritor taciturno. Rulfo el gótico (para mí “Pedro Páramo” es una novela neo-gótica, dadas las características de sus elementos). Un hombre con múltiples rostros. Cuando pienso en Rulfo pienso en muchos Juanes. Uno de ellos el hombre maduro que montó su primera exposición en Guadalajara, en el año de 1960. El otro, el chico soñador e inquieto que contempla -en un autorretrato-  la llanura desde la cima de una montaña.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Filmación de El Despojo. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 

La obra fotográfica de Rulfo es una muestra de profundidad social y estética. En el alma del momento, en los personajes que Juan retrató, se condensa una frase de su cuento “Luvina”, cuando dice “Es que allá el tiempo es muy largo. Nadie lleva la cuenta de las horas ni a nadie le preocupan como van amontonándose los años. Los días comienzan y se acaban. Luego viene la noche. Solamente el día y la noche hasta el día de la muerte, que para ellos es una esperanza”. Ese tipo de atmósferas fantasmales, desoladas, son las que Rulfo salía a cazar con su pluma y su cámara fotográfica.

Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

Calle de Tapalpa, Jalisco. Copyright: Fotografía de Juan Rulfo. Propiedad de la Sra. Clara Aparicio de Rulfo. Prohibida su reproducción.

 


Ulises Ulises Paniagua

Ulises Ulises Paniagua

Ulises Paniagua (México, 1976) Narrador, poeta, videasta y dramaturgo. Tiene un posgrado en la especialidad de imaginarios literarios. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); así como de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel, (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015). Su obra incluye cuatro poemarios: Del amor y otras miserias (2009), Guardián de las horas (2012), Nocturno imperio de los proscritos (2013), y Lo tan negro que respira el Universo (2015).