Rituales del mal: las iniciaciones sangrientas desde la prehistoria hasta el siglo de los narcotraficantes mexicanos Rituales del mal: las iniciaciones sangrientas desde la prehistoria hasta el siglo de los narcotraficantes mexicanos
A lo largo de toda la historia humana, tanto tiempo atrás que es imposible calcularlo con exactitud, los rituales que presuntamente permiten Rituales del mal: las iniciaciones sangrientas desde la prehistoria hasta el siglo de los narcotraficantes mexicanos

A lo largo de toda la historia humana, tanto tiempo atrás que es imposible calcularlo con exactitud, los rituales que presuntamente permiten a una persona entrar a un mundo “sobrenatural” y adquirir poderes extraordinarios son muchos y aparecen en todas las culturas. Según un reportaje publicado por El País el 29 de junio de 2017, Göbekli Tepe, en Turquía, con unos once mil quinientos años de antigüedad, es el templo más arcaico que se haya encontrado hasta el momento. (Hasta hace poco se pensaba que era Stonehenge, en Gran Bretaña, con unos 6 mil años de antigüedad)

Göbekli Tepe duplica esa edad. Lo constituyen varios corredores circulares, en el centro hay dos columnas. Allí los constructores, ¿quiénes?, representaron figuras humanas junto a animales peligrosos, amenazadores, mortales: leones, escorpiones, y otras fieras que no se distinguen muy bien debido al deterioro causado por tantos siglos.

Los arqueólogos encontraron fragmentos de tres cráneos con hendiduras profundas y un agujero abiertos en el hueso con herramientas de piedra.

Göbekli Tepe

Göbekli Tepe

 

Es todo lo palpable, lo tangible… Muy poco. Lo que si sobran son las especulaciones. Las preguntas. ¿Qué religión se practicaba allí? ¿Cuáles eran los rituales? ¿Qué “muro” trasponían los adeptos? ¿Para qué? ¿Para investirse de algún poder sobrenatural? Es probable, quizás lo necesitaban para cazar y matar tanto a animales comestibles como a fieras depredadoras. Ellos eran grupos de cazadores, asevera el mismo reportaje de El País. Quizás imaginaban que sólo un ritual muy poderoso les daría la capacidad de enfrentar a las bestias o a otros grupos humanos.

 

Pero viajemos en el tiempo desde aquel remoto templo de Göbekli Tepe, a una era más próxima, y hagámoslo de la mano de la gran escritora francesa Marguerite Yourcenar. Abramos su gran novela “Memorias de Adriano” más o menos a la mitad. Nos vamos a encontrar con el mitraismo, una religión mistérica que adoptó buena parte de las legiones romanas para llenarse de un poder “sobrenatural” a la hora del combate. Esto es, en castellano simple y llano, “para matar más y mejor”.

Estamos en el Siglo I de Nuestra Era. Miremos cara a cara al hombre más importante de ese momento, al todavía inminente Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus, simplemente, el Emperador Adriano. El pasó por los ritos iniciáticos del mitraismo y practicó esta religión. ¿Qué buscaba? Poder. Poder. Poder. Poder aniquilar de manera sangrienta, rápida y feroz a sus enemigos.

Emperador Adriano

Emperador Adriano

 

Adriano participó de los extraños ritos del mitraismo. Parece ser que el futuro emperador, el hombre culto que leyó la gran epopeya de Eneas y admiraba a Homero, vivió momentos bestiales en ceremonias espeluznantes, muchas aún desconocidas, que se celebraban en la parte central del Mitreo, o templo de Mitra.

Marguerite Yourcenar, con prosa magistral, nos introduce en el recinto sagrado, y a través de sus palabras contemplamos a Adriano sometiéndose al rito del taurobolium o bautismo de los fieles con la sangre de un toro. El joven general, en éxtasis, está en un hueco, arriba hay un toro negro. Sacerdotes hieráticos, sanguinarios, degollaban al animal. Una lluvia de sangre cae sobre el español que más tarde regirá los destinos de regiones tan amplias que abarcaban la mayor parte de Europa, grandes territorios de Asia, y todo el norte de África.

Publio Elio Adriano, el general, se convirtió años más tarde en el Imperator Caesar Divi Traiani filius Traianus Hadrianus Augustus y Divus Hadrianus. Él, para los romanos, era simplemente un dios. ¿Fue por el rito del taurobolium? No, fue por su sagacidad política y su valor militar, pero probablemente la fe en aquel baño de sangre le dio una fuerza psicológica adicional. A Adriano nunca le tembló la mano a la hora de exterminar hasta el último de sus enemigos, pero también hizo grandes obras públicas en el gigantesco territorio que gobernaba como mismo Júpiter regía el cosmos infinito. Sus reformas administrativas y agrarias otorgaron riqueza y prosperidad a sus súbditos. Y aquí vale la pena detenerse un instante, y mencionar, por primera vez, el tema hacia el que vamos: Adriano sí fue benéfico para la mayoría de los habitantes del imperio romano. Sólo perecieron sus enemigos, y estos eran minoría en comparación con la enorme cantidad de personas beneficiadas por su gobierno.

Los narcotraficantes mexicanos, organizados en cárteles, también realizan rituales de iniciación sangrientos, que en unas líneas más, abordaremos con mayores detalles.

A diferencia de Adriano, nadie, excepto los políticos corruptos, sale beneficiado de los actos violentos de los narcotraficantes que operan en nuestro territorio.

ritos Los Caballeros Templarios

Cuenta la leyenda que en el momento de su incineración, en la sagrada pira, un águila llevó el alma del imponente Divus Hadrianus hasta el Monte Olimpo, donde desde entonces mora, y en los banquetes sagrados se sienta muy cerca de Júpiter, de Marte, y de otros poderosos inmortales.

Aunque estamos hablando a nivel de leyendas, de mitos, los únicos animales que quizás transporten las almas de los narcos muertos podrían ser las sanguijuelas, los gusanos, u otras sabandijas de similar índole.

Sí, ellos, los Zetas, La Familia, y toda la gama de delincuentes que se dedican al asesinato, la tortura, y al envenenamiento de la población a través de la venta de estupefacientes, sólo podrían estar ligados, simbólicamente, digamos, con una rata enferma de lepra.

Sin embargo, al igual que Adriano, al igual que los anónimos creyentes de Göbekli Tepe, hace casi 12 mil años, lo que buscan los narcotraficantes con sus ritos iniciáticos es “poder sobrenatural”.

Según información publicada por BBC Mundo, el 21 de abril de 2014, el grupo de asesinos y narcotraficantes de Michoacán, que adoptaron el legendario nombre de Los Caballeros Templarios, extraía órganos de sus víctimas como ritual de iniciación de sus nuevos integrantes.

Dice el artículo de BBC Mundo que “Las autoridades han reconocido que investigan testimonios de personas que aseguran haber estado en ceremonias encabezadas por el fallecido Nazario Moreno, El Chayo o El Más Loco, fundador del cartel”.

“Los rituales se convocaban por la noche en algún lugar seguro para la organización. Las llamaban “cenas”, aseguró el comisionado para la Seguridad y el Desarrollo de Michoacán, Alfredo Castillo. Pero estaban muy lejos de ser un encuentro normal”.

“Como un proceso de iniciación utilizaban los órganos, en este caso el corazón, en donde obligaban a las personas a comérselo”, dijo el funcionario.

la familia michoacana

Los Caballeros Templarios, el corazón… No es cualquier cosa. Al menos los dirigentes de estos crueles ritos estaban enterados de la leyenda misteriosa que rodea a la desaparecida orden de los “Pauperes Commilitones Christi Templique Salomonici”, popularmente conocidos como “Orden del Temple” o “Caballeros Templarios”. Monjes militares, hombres que tergiversaron el mensaje de paz y amor de Cristo para convertir la cruz en una espada y matar a diestra y siniestra. No sólo hacían esto, también rezaban siete veces al día.

El Papa los  invistió de poderes y licencias que nadie tenía en la época. Los templarios eran prácticamente invulnerables y se decía que invencibles… claro, mientras no apareció por aquellos resecos territorios el sultán  Al-Nāsir Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb (Saladino) que muchas veces hizo a los Pauperes Commilitones literalmente papilla, a pesar de sus siete horas de oración diarias.

Los templarios, fueron traídos a las modas y a los mitos de la actualidad por el escritor estadounidense Dan Brown, en el “Códice Da Vinci”.

La todopoderosa Orden del Temple, aprobada oficialmente por la Iglesia Católica en 1129 durante el Concilio de Troyes, cayó de la noche a la mañana el 12 de octubre de 1307, no por órdenes de ningún Sultán o Califa mahometano, sino por el golpe rápido y certero que les dio el rey Felipe IV de Francia.

En un solo día, el monarca de la dinastía Capeto, destruyó una obra de siglos. Ahí terminó la Orden del Temple, e inició la leyenda de sus rituales esotéricos y satánicos.

Se dijo de ellos que en lugar de adorar a Cristo le rendían pleitesía a un demonio o ídolo llamado Baphomet. También los acusaron de profanar la cruz y la Santa Eucaristía. ​A decir de los inquisidores un gato negro se les aparecía a los templarios en sus asambleas. Los Pauperes Commilitones, según sus enemigos políticos, veneraban una cabeza con tres caras, practicaban la brujería, las ciencias ocultas, y la homosexualidad entre ellos.

caballeros templarios michoacan

Los simpatizantes de la extinta orden, por el contrario, difundieron que los templarios custodiaban el objeto más poderoso del mundo: el Santo Grial. La copa donde José de Arimatea recogió la sangre divina de Cristo en el momento de la crucifixión. Y a través de esta larga elipse de la historia volvemos al mismo punto: el poder. El Santo Grial hacía, según el mito, todopoderoso e invencible a sus guardines.

No es raro entonces que los delincuentes comandados en Michoacán por Nazario Moreno se hicieran llamar “Caballeros Templarios”, profanando tal palabra, que durante siglos implicó un código de honor que obligaba a los portadores de esa investidura a socorrer a los más necesitados.

Es necesario también hacer hincapié en esa ceremonia que según testigos consistía en comerse el corazón de sus enemigos. Tiene demasiado parecido con los sacrificios efectuados por sacerdotes aztecas, en los cuales abrían el pecho de las víctimas, arrancaban el corazón palpitante, y lo ofrecían al sol.

La lista de horrores relacionada con los rituales de iniciación de los narcotraficantes mexicanos no termina aquí.

Según información publicada el 20 de julio de 2017 por el periódico Excelsior el, ¿difunto?, Heriberto Lazcano, “El Lazca”, líder del cártel de los Zetas, practicaba el canibalismo ritual.

narcotraficantes-en-mexico-2

Algunos de sus sicarios, ya prisioneros, confesaron sin ningún pudor que al “Lazca” “le gustaba la nalga y los chamorros, los consumía en tamales, pozole, y como carne tártara”.

El Cártel Jalisco Nueva Generación hizo del canibalismo un requisito para sus iniciados. Si no comían carne humana no eran aceptados en tal grupo criminal.

Juan Sánchez Limón, delincuente preso en Puente Grande, Jalisco, afirmó a Infobae que en el Cartel de los Zetas la costumbre era que de los glúteos sacaban los bisteces.

“Una vez estuvimos en una reunión en la que se juntó a toda la gente; fue en una posada que se hizo en Ciudad Victoria, esa vez (El Lazca) mandó hacer pozole y tamales. Los que colaboraron con la carne fueron tres centroamericanos que se pasaron de listos. A mí me tocó ver cómo los prepararon para ponerlos en el pozole y en los tamales”, aseveró Sánchez Limón.

La lista de atrocidades es innumerable, y su lectura puede provocar a la vez asco y horror. Y la certeza, esa sí espeluznante, de que quienes hacen esto tienen unos ojos, unos labios, unas manos, una cabeza, un cuerpo, semejante al nuestro.

 


Nahum Torres

Nahum Torres

(Ciudad de México, 1977) ha colaborado en medios impresos y electrónicos con textos sobre cine, arte contemporáneo, literatura y música. Actualmente es editor en el sello Librosampleados.