¿Repetirá el PRI en la Presidencia en el 2018? ¿Repetirá el PRI en la Presidencia en el 2018?
El Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa una dura crisis política. En el pasado proceso electoral del 5 de junio, el partido tricolor sufrió... ¿Repetirá el PRI en la Presidencia en el 2018?

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa una dura crisis política. En el  pasado proceso electoral del 5 de junio, el partido tricolor sufrió uno de los mayores reveses en su historia, al perder en 7 de las 12 gubernaturas en juego[1], lo que representó prescindir del  54% del control político del país, y gobernar, a partir de la toma de posesión de los candidatos electos, el 46% del territorio nacional. Por primera vez en la historia moderna de México, el PRI no gobernará en la mayoría de las entidades del país.

Con una derrota así, aunada a una severa pugna al interior y un complejo horizonte económico, el PRI se apresta a hacer frente a los procesos electorales locales del próximo año -Estado de México, Coahuila y Nayarit elegirán gobernador-, y a las elecciones presidenciales del 2018; por ello, en un panorama particularmente adverso, cabe preguntarse: ¿podrá el PRI repetir en la presidencia?

Un partido, partido

Entre las primeras consecuencias que tuvo el fracaso electoral priista del 5 de junio,  se encuentra la renuncia de Manlio Fabio Beltrones como presidente nacional del PRI; sin embargo, a la luz del posterior actuar del sonorense, y del manejo mediático que dio a su salida, la derrota de junio fue endosada al presidente de la República, Enrique Peña Nieto, y a su grupo político, por el rumbo que había tomado el sexenio en últimas fechas y la imposición de candidaturas cercanas a “Los Pinos”.

Con ello, se abrió una fisura importante entre el partido y el presidente de México, misma que fue profundizada por la imposición de Enrique Ochoa Reza –un tecnócrata desconocido por la militancia priista-, como nuevo dirigente nacional.

No bien se oficializaba la llegada de Ochoa Reza, el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruíz,  hizo patente su desacuerdo con la decisión tomada, y en una carta pública externó que “los priistas (están) siendo testigos de cómo una vez más se secuestran las decisiones más importantes para el partido por la reducida cúpula que, encumbrada por la militancia, no  es capaz de voltear hacia ella”.

¿Repetirá el PRI en la Presidencia en el 2018?

En el mismo sentido, un grupo de ex legisladores priistas, entre los que se encontraba el pasado secretario de Educación Pública en la administración de Peña Nieto, Emilio Chuayffet, y Francisco Rojas, ex director de la Comisión Federal de Electricidad y de Petróleos Mexicanos, manifestaron al nuevo dirigente nacional un diagnóstico sobre la debacle partidista en las pasadas elecciones. Entre las circunstancias que, atribuyen, los llevaron a la derrota, se encuentra la concentración de las decisiones en compactos grupos cupulares, quienes impusieron candidatos que, a la postre, fueron derrotados.

A todo ello habría que sumar, apuntan, el patente distanciamiento entre  su partido y la administración federal; una crítica similar, pero soterrada, fue aportada por Beltrones al momento de presentar su renuncia ante la Comisión Política Permanente. En aquél entonces, sostuvo que los gobiernos emanados del PRI –entre ellos el federal, naturalmente-, deberían “comunicarse y comprometerse más con su partido”.

Por otro lado, además de la crítica importancia que tuvo la pérdida de las entidades de Veracruz, Chihuahua y Quintana Roo, gobernadas, respectivamente,  por Javier y César Duarte, además de Roberto Borge, han sido activados procesos estatutarios que buscan su expulsión del PRI, esto por las acusaciones hechas en su contra por diversos actos  de corrupción. Con ello, ha sido aún más patente la ruptura en las filas priistas.

La ruptura y el “factor Beltrones”

De acuerdo a los usos y costumbres priistas, la candidatura presidencial tendría que construirse desde el gabinete. En tal proceso, el presidente de la República enviaría las señales adecuadas para hacer patente su decisión, y operaría políticamente para que el partido la acate, infiriendo que, poco a poco, los liderazgos en el PRI se plegarán a sus deseos. Eso, llamémosle así, es el “modelo priista” para construir una candidatura rumbo a las elecciones.

Sin embargo, en un contexto rupturista, como el que atraviesa el PRI, las viejas reglas podrían ser conculcadas en aras de salvaguardar los intereses hasta ahora relegados por el presidente.  Así las cosas, es dable asumir –como lo demostraron tras la designación de Ochoa Reza- que los políticos agraviados articulen un polo opositor dentro del partido, y enfrenten la designación presidencial.

Manlio Fabio Beltrones

Manlio Fabio Beltrones

En una coyuntura como la descrita, pocos actores suscitarían más consenso en torno suyo que Manlio Fabio Beltrones, quien podría reactivar su dilatada red de alianzas y operadores políticos, hacer redituable para sus ambiciones el patente alejamiento con la figura presidencial, y así revivir su viejo proyecto para hacerse de la candidatura priista, mismo que fue abortado en el 2012, frente al arrastre que suscitaba Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México.

Estado de México, elección vital

El 4 de junio del 2017, tendrá lugar la elección para la gubernatura del Estado de México. Más allá de tener la lista nominal más grande de todo el país -11,023,636 potenciales electores- y ser uno de los bastiones históricos del PRI –el estado no ha conocido la alternancia desde hace cerca de 90 años-, su importancia política en este momento, radica en ser la entidad que Enrique Peña Nieto gobernó del 2005 al 2011. Buena parte del capital político que le franqueó las puertas de “Los Pinos” al ahora presidente, lo acumuló en su paso por la gubernatura mexiquense, por ello, la definición misma de la candidata o candidato –prerrogativa que no será del toda segura para el presidente-, y lo que ocurra en esa elección, impactará de lleno el futuro político de Peña Nieto.

Una derrota en el estado natal del presidente –o la designación de un candidato o candidata priista ajeno a su grupo- reduciría sensiblemente el margen de maniobra política de Peña Nieto, además de comprometer la viabilidad de su presidencia y el control que tenga sobre la sucesión presidencial que, para esas fechas, estará a menos de un año de concretarse; por el contrario, la victoria le permitiría reafirmar su control sobre el proceso de sucesión, y afianzar su posición hacia el, históricamente complicado, último año del sexenio.

Los suspirantes

Hasta el momento, los perfiles mejor posicionados dentro del PRI –o al menos los que más comúnmente son considerados como opciones sólidas y viables-, para alcanzar la candidatura de su partido son Miguel Ángel Osorio Chong –secretario de Gobernación-, Aurelio Nuño Mayer –secretario de Educación Pública-, y Luis Videgaray Caso –secretario de Hacienda y Crédito Público-.

Los tres enfrentan un horizonte político poco halagüeño, atendiendo a la coyuntura de los procesos políticos y económicos en los que se ven involucrados. Por una parte, el secretario de Gobernación, y el de Educación Pública, tienen en sus manos la conducción del convulso y complejo conflicto que la implementación de la reforma educativa ha traído consigo; la resolución, satisfactoria o no a sus intereses, podría desgastarlos lo suficiente como para hacerlos abandonar la carrera presidencial. Por otro lado, la impopular conducción económica, en particular el alza de los precios en energéticos –luz eléctrica y gasolina-, impactaría negativamente al capital político del secretario de Hacienda.

Miguel Ángel Osorio Chong

Miguel Ángel Osorio Chong

Frente a las duras condiciones políticas que enfrentan los miembros del gabinete mejor posicionados, figuras emergentes como la del secretario de Desarrollo Social, José Antonio Meade, o la de José Narro, secretario de Salud, comienzan a ser vistas por algunos círculos políticos, como posibles alternativas en la carrera priista por la candidatura presidencial.

Encuestas y conclusiones

De acuerdo a las encuestas publicadas hasta el momento, en particular a la difundida el pasado 5 de julio por El Universal, en colaboración con la casa encuestadora Buendía & Laredo, ningún candidato priista encabeza las preferencias electorales. El único que se acerca es Miguel Ángel Osorio Chong, quien en todas las combinaciones realizadas por la encuestadora, se ubica en segundo o hasta tercer lugar, manteniendo un porcentaje de entre el 20% y 19% de potenciales votantes. El primer lugar es disputado, alternativamente, por Margarita Zavala, del Partido Acción Nacional, y Andrés Manuel López Obrador, del Movimiento de Regeneración Nacional.

El otro político del PRI que podría disputar a Osorio Chong el primer lugar en las preferencias de ese partido, es Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México. Según la encuesta de Buendía & Laredo, Ávila cuenta con el 11% de la aprobación priista, frente al 23% del secretario de Gobernación, una distancia de más del doble de puntos entre ambos contendientes.

Cabe señalar que en las encuestas  nada es lineal o inflexible, pues sólo están acreditadas para medir las preferencias electorales en un momento determinado, por ello, únicamente podrían anticipar como posibles los movimientos que se dieran en el futuro.

Aún faltan dos años para el 2018, e importantes aduanas electorales que podrían modificar de manera considerable la correlación de fuerzas rumbo a las elecciones presidenciales. En todo caso,  tal y como se ha desenvuelto la coyuntura política hasta el momento, el PRI tiene ante sí un escenario complejo, lleno de obstáculos que podrían impedirle refrendar el poder en el 2018; sin embargo, aún tienen consigo recursos inapreciables a los que acudir, como las prerrogativas propias de ser el partido en el poder o una comprobada experiencia para unificarse en torno a un proyecto político que garantice su permanencia en los circuitos de decisión del Estado mexicano. Como sea, nada está escrito.

[1] De doce gubernaturas en juego, el PRI fue derrotado en Veracruz, Quintana Roo, Tamaulipas, Durango, Chihuahua y Aguascalientes, estados que dejará de gobernar. En contraste, logró hacerse del poder en Oaxaca y Sinaloa, donde era oposición. Por otro lado,  refrendó en las gubernaturas de Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas. El estado de Puebla mantuvo sus preferencias por el Partido Acción Nacional.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.