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Agustín Carstens se va de BANXICO. En medio de las muchas incógnitas que se ciernen sobre el paisaje económico mexicano tras la llegada de... Renuncia inconveniente

Agustín Carstens se va de BANXICO

En medio de las muchas incógnitas que se ciernen sobre el paisaje económico mexicano tras la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, y la radical modificación que supone su inminente administración al esquema de la relación bilateral entre ese país y México, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México (BANXICO), anunció su renuncia -que será efectiva a partir del 1° de julio del 2017- al cargo que actualmente ostenta.

Según informó BANXICO, el gobernador decidió ocupar el cargo de Gerente General del Banco de Pagos Internacionales (BIS), a partir de octubre del próximo año. Al BIS se le conoce como el organismo financiero internacional más antiguo del mundo, fundado en 1930, y cuya función es la de brindar a los bancos centrales estabilidad financiera y monetaria. Un cargo, como se ve, de muy alta responsabilidad.

De acuerdo con un comunicado de prensa difundido por el propio BANXICO, la renuncia de Carstens al cargo de gobernador, fue presentada ante el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, agradeciendo –como casi todas las renuncias aparentemente tersas-  “la confianza otorgada y el irrestricto respeto que el Primer Mandatario ha mostrado hacia el carácter autónomo del Banco de México”; de igual forma, se ‘garantiza’ que el “doctor Carstens (…) durante los próximos siete meses continuará plenamente dedicado a la tarea de Gobernador del Banco Central, y junto con los demás miembros de la Junta de Gobierno de este Instituto, seguirán procurando la estabilidad del valor adquisitivo de la moneda, como lo ordena la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

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La institución financiera de la que Carstens se hará cargo a partir de octubre del próximo año, “ha sido –expone el comunicado- el espacio idóneo para el análisis, la renovación y el perfeccionamiento de la regulación bancaria global, estableciendo acuerdos que ha propiciado y fortalecido la estabilidad financiera en el mundo”. Pero, por si fuera poco el entusiasmo impreso en las líneas pasadas, la última aseveración dota al episodio de cierto aire histórico y nostálgico: “Cuando, en octubre del año próximo, el doctor Carstens inicie su nuevo cargo, será la primera vez que un banquero central de una economía emergente, como es México, ocupe esa elevada posición”.

Más allá del acento de cordialidad y parsimonia que procuró imprimirse en la sorpresiva salida del todavía gobernador de BANXICO, el anuncio de su renuncia tiene el incómodo ingrediente de haberse precipitado en un momento particularmente sensible para las perspectivas económicas del país. En efecto, apenas en octubre el Fondo Monetario Internacional redujo el crecimiento del país proyectado para el próximo año, de 2.3% al 2.1%; asimismo anticipó una inflación de 3.3% para el 2017, rubro que registra un aumento de cinco décimas porcentuales en comparación con el 2016.

Por otro lado, el desempeño del peso mexicano en el mercado de divisas durante las últimas tres semanas –desde que se conoció la victoria de Donald Trump, para ser precisos-, suscitó todo tipo de nefastos augurios, particularmente en lo que tocaba a la tormentosa relación entre el peso y el dólar, y la volatilidad que define dicha relación. Para muestra de ello, baste observar que tras darse a conocer la renuncia de Carstens, el dólar se cotizó, al final de la jornada, 19 centavos más caro que el día anterior, pasando de 19.97 a 21.16 pesos por dólar en ventanilla bancaria.

La renuncia de Carstens impactará, y no para bien, en las muchas variables que los mercados toman en cuenta para dirigir el flujo de dinero, y es que el aún gobernador brindaba cierta estabilidad, fincada en su sólida formación académica y en su paso por el servicio público, al dinámico mundo económico.

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No obstante las diversas lecturas que detonó la salida de Agustín Carstens de BANXICO, en las que se barajaba desde un desaguisado con la dirección económica del gobierno mexicano –particularmente con la Secretaría de Hacienda-, hasta las que asumieron cierta respuesta aventurada ante un presunto vendaval económico en ciernes, el propio gobernador afirmó, ante El País, lo siguiente: “De ninguna manera se debe leer mi salida a una reacción de mi parte de una situación coyuntural o a un desencuentro con Hacienda o el Gobierno federal. La decisión de tomar esta oportunidad es porque me interesa seguir sirviendo desde un ámbito más global. Todavía voy a estar siete meses y espero que la tormenta no dure tanto”.

En todo caso, con Carstens o no al frente de BANXICO, la utilización de ciertos sustantivos, como “tormenta” en este caso, pronunciados por uno de los actores más decisivos en el contexto económico, no augura nada bueno. Aunque la “tormenta –vaya descanso- no dure tanto”.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.