Putin y el terrorismo electoral que hizo ganar a Trump Putin y el terrorismo electoral que hizo ganar a Trump
El conflicto postelectoral en los Estados Unidos ya es asunto de seguridad nacional y de lucha contra el ciberterrorismo...- Putin y el terrorismo electoral que hizo ganar a Trump

 

“Es una pobre memoria ésta que sólo va hacia atrás”, observó la Reina.

“¿Qué clase de cosas recuerda usted mejor?”, preguntó Alicia.

“Oh, cosas que ocurrieron la semana después de la próxima”, dijo la Reina en tono despreocupado.

Lewis Carroll, Through the Looking Glass, and what Alice  Found There (1872) en Works.

El conflicto postelectoral en los Estados Unidos ya es asunto de seguridad nacional y de lucha contra el ciberterrorismo. Al menos eso indica el que sea Lisa Mónaco, consejera en antiterrorismo y seguridad del gobierno de Obama, quien anunció que se revisará la intromisión rusa en los comicios estadounidenses. En este drama electoral, Vladimir Putin fue un protagonista que ni la mente de Shakespeare habría concebido.

Pero no sólo Putin intervino en la elección norteamericana, también Julian Assange de Wikileaks, lanzó bombas mediáticas con la publicación de correos de la cuenta personal de Hillary Clinton, en los que se trataban asuntos considerados “de seguridad nacional”. Este ciberterrorismo de Assange, reforzó la idea nacionalista de “protegerse”, incluso de Hillary Clinton, a quien algunos vieron como una amenaza política.

Lo que sorprende es la tardanza en la reacción de los demócratas, cuando previo a las elecciones, el electo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, arengaba a Julian Assange para que diera a conocer más información relacionada con los correos de Clinton. El triángulo formado por Vladimir Putin, Julian Assange y Donald Trump, era evidente.

Putin y el terrorismo electoral que hizo ganar a Trump

Pero Barack Obama lo intentará, como aporte final para blindar la política internacional, como último recurso para acotar el poder tanto de Donald Trump como de Vladimir Putin, pero también para intentar restarle legitimidad a la más deshonrosa elección presidencial en la historia de los Estados Unidos.

Obama está listo para pagar con la misma moneda de las teorías de la conspiración, que supo explotar en campaña el actual mandatario electo. Obama sabe que aún se puede forzar una prudente distancia y límites acotados entre la Rusia de Putin y el Estados Unidos de Trump.

Terrorismo de Estado en la Rusia de Putin

La única forma de no ser blanco del terrorismo, es convertirse en terrorista, por eso el presidente Vladimir Putin no se siente amenazado, se le observa paciente y en calma, porque el suyo es un régimen de terror que podría potenciarse con su par extremista en América, Donald Trump.

En un mundo globalizado, el proteccionismo representa terror. Trump ganó la presidencia de los Estados Unidos con el lema “América para los americanos”, pero Vladimir Putin piensa en grande, no sólo imagina una Rusia para los rusos, sino una Europa y un mundo para los rusos. El de Trump es un proteccionismo nacionalista, mientras que el de Putin es un proteccionismo global.

El viejo terrorismo además de proteccionista, es aislacionista. Desde los años 80´s, Rusia administró el terrorismo en los Balcanes, al aislar Sarajevo y Bosnia. Las vías de comunicación eran destruidas para evitar los flujos migratorios, aprisionar a la ciudadanía en la violencia de los bombardeos y de los milicianos, para condenarlos a la explotación sexual y la miseria. Es este terrorismo aislacionista el que ahora Estados Unidos y Rusia, también infringen a Siria y Turquía.

El atentado a las Torres Gemelas del 11 de septiembre del 2001 en Nueva York, hizo reaccionar en el inconsciente colectivo el miedo a la proximidad de un mundo lejano que se puede precipitar y destruir a otro en tan sólo minutos. De ahí surge el miedo que hizo vencedor a Trump. Fue el voto del miedo al terrorismo, a la apertura de la globalización; es la necesidad de cerrarse otra vez, como antes de que el mundo fuera tan complejo y su violencia tan incomprensible.

Putin y el terrorismo electoral que hizo ganar a Trump

Donald Trump está ansioso por gobernar a los Estados Unidos como se gobernó a la Rusia postcomunista, con un gabinete globalifóbico, millonario y militarizado, al más puro estilo de las viejas oligarquías rusas: enfriará las relaciones con Cuba, pese a los acuerdos, y dará calidez a su relación con Putin, pese a los históricos desacuerdos.

Ahora todo se repite a la inversa, pues Estados Unidos será el subordinado de Rusia. Trump puede cuestionar la dictadura cubana y su efecto, pero jamás cuestionará que el presidente ruso, Vladimir Putin, lleva 15 años en el poder. La democracia rusa hace permisible una dictadura de relevo que comenzó cuando el entonces presidente Boris Yeltsin, nombró a Putin como Primer Ministro en 1999. Desde esa fecha, Putin se reelige una vez como presidente, otra como Primer Ministro.

En un nuevo milenio, Vladimir Putin es capaz de promover el nacionalismo aislacionista en contra de la globalización, pero al mismo tiempo sabe llevar una agenda secreta de política internacional cuyo propósito es hacer del aislacionismo selectivo, una tendencia global.

Putin se visualiza como líder mundial, y para eso buscará reelegirse a la presidencia de su país, en el marco del Mundial de Futbol 2018.

Pero hay decisiones que Putin ya tomó a nombre del mundo y con la tranquilidad de que Estados Unidos no podrá cuestionarlo: una tiene que ver con Siria y su campaña “antiterrorista” de “pacificación”, cuyo interés evidente es geoestratégico, pues Siria no sólo hace frontera con Turquía y es entrada migratoria hacia la región asiática de Rusia, sino que también es un punto crucial en la disputa entre Israel y Palestina.

El anuncio que a finales de noviembre hace Vladimir Putin de retirar su firma del estatuto de Roma, argumentando ineficiencia por parte de la Corte Penal Internacional (CPI), es su permiso a ejercer terrorismo de Estado, a cometer genocidio y crímenes de guerra.

En Rusia, los medios de comunicación no son democráticos, sino oficialistas, mucho más que en la Venezuela de Chávez y en la Cuba de Fidel Castro. Rusia no conoce la libertad de expresión y quien disiente puede terminar preso.

Rusia es el epicentro que regula la economía informal del crimen organizado, es uno de los países europeos con más asesinatos en contra de la comunidad homosexual, y es la capital mundial para el tráfico de mujeres.

Pero la comunidad internacional no denuncia al régimen ruso, ni siquiera los señalamientos de los Estados Unidos han sido enérgicos.

Las relaciones criminales tienen un poder que unen y reconcilian lo imposible. Así, lo que no logren Putin y Trump en las negociaciones de la desgastada diplomacia, lo compensarán los negocios de apuestas, la prostitución y la venta de armas, que son sus intereses en común.


Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro

Yuriria Rodríguez Castro, es periodista especializada en criminalidad. Egresó de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la UNAM, es Maestra en Periodismo Político por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, y en ambas instituciones obtuvo Mención Honorífica. Actualmente cursa el Doctorado en Ciencias Penales y Política Criminal en el INACIPE.