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Entrevista a Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad, sobre efecto para México del cambio de presidente  en EE UU Puede ser más violento 2017

Entrevista a Alejandro Hope, especialista en temas de seguridad, sobre efecto para México del cambio de presidente  en EE UU

La llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos fue intempestiva y sorprendente. En buena medida, el período de inestabilidad política y económica que le sucedió, se explica por las escasas probabilidades que los pronósticos de entonces le conferían al magnate para alcanzar la Casa Blanca. En la ecuación sistémica, Trump era una anomalía que tarde o temprano, se suponía, quedaría descartada.

Así, pues, en casi todo el mundo –luego se sabría que en Rusia los planes y pronósticos eran distintos-, los gobiernos ajustaban sus planes y la relación con Estados Unidos en torno a quien debería andar por la misma vereda de Barack Obama: la candidata demócrata Hillary Clinton. De alguna manera, en la hoja de ruta de los gobiernos del mundo, Clinton continuaría con las directrices de gobierno que Obama había establecido; finalmente, la ejecutora de esos objetivos fue Clinton, la secretaria de Estado de la administración saliente.

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Más allá del habitual interés que genera cualquier elección presidencial en los Estados Unidos, los impredecibles matices que alcanzaba acrecentaron exponencialmente la atención mediática del mundo. Sin embargo, en México, como pocas veces, el proceso electoral norteamericano adquirió un papel central en la agenda interna por varias razones. La primera de éstas fue el insistente discurso antimexicano que Trump proyectó como tópico central a lo largo de su campaña. Tal fue la preponderancia del tema en los círculos de decisión, señaladamente en el gobierno mexicano, que el presidente Enrique Peña Nieto invitó, en medio de críticas y encendidas polémicas, al aún candidato republicano a la residencia oficial de Los Pinos.

Entonces, como ahora, una propuesta llamó particularmente la atención por las implicaciones políticas y económicas que acarrearía, y que vendría a trastocar sensiblemente el delicado equilibrio establecido tras complejas negociaciones en el plano bilateral de ambos países: la construcción de un “muro” fronterizo entre México y Estados Unidos, y la intensificación de las medidas de seguridad en la frontera.

La medida, más allá del componente demagógico que le distingue, y de las dificultades de llevarla a cabo bajo el esquema planteado por Trump –que el costo del “muro” sea absorbido por México-, entraña un problema aún más complejo para el país en el escenario de violencia generalizada y al alza que lo ha caracterizado desde hace casi 10 años.

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¿Qué puede pasar en materia de seguridad con Trump en la Casa Blanca?

En términos de seguridad, las afectaciones que traerá consigo la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos son de diverso género, “en primer término de seguridad fronteriza; no es previsible que construya un muro de tres mil kilómetros, pero sí puede endurecer la frontera de múltiples maneras: con más personal en la patrulla fronteriza, con más tecnología, con mayores controles aduaneros y migratorios en las puertas de entrada, etc”; así lo comentó en entrevista para Horizontum Alejandro Hope, especialista en materia de seguridad.

“Esto tiene una implicación para México, mientras más dura sea la frontera y más difícil cruzarla, más valiosas se vuelven las rutas y modalidades de tráfico ilícito. Eso se traduce en mayor disposición al conflicto del lado mexicano”, manifestó Hope.

“Sucedió algo similar después del 11 de septiembre del 2001 –el ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York-, por lo que se endurece la frontera gradualmente. Se volvió mucho más difícil cruzar drogas, armas o migrantes por las rutas tradicionales, entonces se empiezan a explorar rutas alternativas; el valor de esas rutas alternativas se vuelve mayor, y hay un mayor conflicto de diversos grupos criminales por controlar esas rutas. Por ejemplo, el valor de Ciudad Juárez creció mucho, esa es una de las razones que explican la violenta disputa que marcó esa ciudad durante cuatro años”, explicó.

Por otro lado, en cuanto a las deportaciones que Trump se ha comprometido en llevar a cabo, el también licenciado en Ciencia Política por la Universidad de Pennsylvania sostuvo que “lo que planteó Trump de dos millones a tres millones (de deportaciones) es el piso y no el techo, y muy probablemente sea fuera del marco del programa de repatriación ordenada (…) Considerando que Obama logró deportar a 2.8 millones en ocho años, pues no es impensable que Trump deporte a muchos más”.

De acuerdo con Hope, las implicaciones que eso traería para México son las siguientes: “en la medida en que esas personas sean simplemente arrojadas en la frontera, eso puede generar un caldo de cultivo para el reclutamiento de las bandas criminales”.

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De igual forma, la administración Trump podría acabar con los términos de “la cooperación más amplia” entre ambos países. Así lo explicó el especialista: “Esto significa el final de la ‘Iniciativa Mérida’. Suspender la asistencia a México es una manera simbólica de hacer pagar por el muro. Eso no cambia mucho la ecuación, pero sí desinstitucionaliza la relación en materia de seguridad. Y no es que se acabe con la cooperación, pues seguirá existiendo de múltiples maneras, pero dicha cooperación va a ser mucho más dependiente entre pares de agencias, por ejemplo la Administración para el Control de Drogas (DEA) con la Marina, y más dependiente por las relaciones entre funcionarios de ambos lados de la frontera”.

“Dependiendo de qué tanto se tensione la relación, podríamos volver a la era de los años 80 y 90, cuando la relación estaba marcada por las recriminaciones mutuas y la desconfianza”. En concreto, señaló Hope, la administración de Trump “podría echar para atrás la relación de seguridad de 10 a 20 años”.

El narco mexicano ¿en Estados Unidos?

En cuanto a la supuesta operación, particularmente en lo que a distribución de droga  se refiere por parte de los cárteles mexicanos en Estados Unidos, el ex funcionario del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) afirmó al respecto que “ese es uno de los grandes mitos de la DEA, que la distribución interna en Estados Unidos se controla desde México. Lo que hay es una distribución mucho más descentralizada, lo que hay son importadores de aquel lado, y exportadores de este lado, y el que es importador a su vez distribuye, ese importador puede o no ser mexicano, pero ciertamente no forma parte de la misma organización”.

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¿Quién es quién en la guerra contra las drogas en Estados Unidos?

De poco en poco, Trump ha dado a conocer quienes formarán parte de su gabinete. De entre los elegidos se encuentra Jefferson Beauregard Sessions, mejor conocido como “Jeff Sessions”, senador por el estado de Alabama, ampliamente conocido por su ideología conservadora y por su constante oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo. Sessions ha sido designado por el presidente electo para ocupar el cargo de Fiscal General de los Estados Unidos.

Sobre Sessions, Hope opinó lo siguiente: “Es un guerrero (…) con una retórica de la guerra contra las drogas. Ha sido un opositor a los experimentos de legalización de marihuana a nivel estatal (…) Este es un tipo duro”.

Por todo lo anterior, concluyó Hope, el 2017, “en términos de violencia criminal, sí va a ser un año con números superiores a los que hemos tenido en el 2016”.

2016: el año violento

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de enero a octubre del 2016 se han registrado un millón 297 mil 077 presuntos delitos. En materia de homicidios, los investigadores Carolina Torreblanca y José Merino, en el estudio “¿Por qué crecieron los homicidios en México en 2016?”, publicado en agosto de ese año en el portal por internet Animal Político, establecieron que, a partir de los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes sería de 18.3. De confirmarse la tendencia establecida por los investigadores, toda vez que no existen aún números definitivos sobre el número de homicidios en México, la cifra de ese delito podría llegar a 18 mil 210 víctimas al término del 2016.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.