Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton
Ningún otro debate en la historia de las elecciones estadounidenses en el siglo XX y lo que va del XXI, –salvo, quizá, el protagonizado... Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton

Ningún otro debate en la historia de las elecciones estadounidenses en el siglo XX y lo que va del XXI, –salvo, quizá, el protagonizado por Richard Nixon y John F. Kennedy en 1960-, generó tanta expectativa como el ocurrido ayer entre Hillary Clinton y Donald Trump. En buena medida, la inédita atención mediática recibida es obra del azoro con que el mundo mira, perplejo, la evolución de una carrera presidencial vertiginosa e impredecible.

El desarrollo del debate no fue propiamente sorpresivo. La evolución de los candidatos, únicamente reafirmó las deficiencias y ventajas de cada uno. Aunque es fácil advertir que el desempeño de Hillary Clinton fue correcto y eficaz, resulta insuficiente, incluso poco contundente, si se mira en perspectiva la incógnita que Trump representa en términos políticos y electorales: ¿Cómo vencer a un personaje que ha hecho de la ignorancia virtud, y de la estridencia de su discurso políticamente incorrecto, un activo para su campaña?

Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton

Clinton fue cerebral, administró con prudencia los ataques a Trump; supo distribuir el contenido de sus intervenciones, balancearlas con datos precisos y razonamientos sensatos, sin dejar de apuntar los deslices más controvertidos del magnate neoyorquino. La ex secretaria de Estado se esforzó en hacer patente el contraste entre sus 30 años de carrera política, y la improvisación manifiesta de Trump; así, pues, su estrategia logró exponer el discurso de Trump como lo que realmente es: un compendio de prejuicios, razonamientos vacuos y una lógica primitiva, básica.

A Trump, en tanto, el fenómeno mediático que ha hecho de la estridencia un recurso retórico omnipresente en sus intervenciones, se le vio desesperado, corto de miras y con una deficiente estructura argumental. Aspaventoso, hizo de su imagen corporal todo un arrebato gestual; como si precisara de sus brazos y manos para lucir enérgico, y dotarse así de alguna credibilidad, las movió sin tino ni concierto. La pobre calidad de sus intervenciones y las obvias mentiras en las que fue sorprendido, le descolocaron y lo exhibieron. El brillante improvisador fue derrotado en su propio terreno: la polémica.

Incluso, el nivel de lenguaje y la coherencia retórica entre ambos candidatos, estableció otra importante distancia. Mientras el discurso de Clinton, si bien exclusivamente lógico –es decir, poco propenso a la empatía-, fue coherente y factual, el de Trump lució caótico, superficial, más proclive a la anécdota que a la construcción detallada de propuestas y argumentos sólidos. Era de esperarse; el modelo discursivo de Trump es efectivo para contextos donde el contraste de ideas queda descartado –mítines y actos de campaña donde él es el protagonista-; en escenarios distintos –como un debate-, su discurso adolece de los recursos necesarios, como datos duros y hechos comprobables, para dotarse de alguna coherencia e ilación argumental .

Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton

Los momentos del debate

Las distancias entre Trump y Clinton fueron explotadas en aras de resaltar la experiencia de esta última. A cada saeta lanzada por Trump, la ex secretaria de Estado desplegaba una condescendiente sonrisa; mientras Trump se agazapaba tras el podio, con el hombro izquierdo caído, Clinton lucía erguida y bien plantada. A ratos, el debate parecía la comparecencia de un alumno inquieto y bravucón (Trump), ante una prefecta estricta (Clinton), y un director juicioso y neutral (el periodista Lester Holt).

Esa fue, en buena medida, la lógica de las intervenciones durante el debate. Cuando Trump señaló la ausencia de la candidata demócrata durante algunos días, Clinton puso sobre la mesa la inexperiencia en la política del multimillonario de la siguiente manera: “Creo que Donald acaba de criticarme por preparar este debate. Y sí, lo preparé. ¿Y sabe para qué más me preparé? Me preparé para ser presidenta.”

Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton

En otro momento estelar del debate, Trump hizo una apología sobre su temperamento, poniendo de relieve su exitosa carrera empresarial: “Yo tengo mejor temperamento para ser presidente. Soy un ganador, tú no”, a lo que Clinton respondió que el del multimillonario “no es el temperamento adecuado para ser comandante en jefe”, y puso sobre la mesa su larga experiencia diplomática, así como los acuerdos celebrados durante su gestión al frente de la Secretaría de Estado. Trump pudo reconocer la larga experiencia de Clinton en materia de política internacional, no sin antes acotar que “ella (Clinton) tiene experiencia; pero es una mala experiencia”.

De acuerdo con datos de la casa encuestadora Public Policy Polling, 51% de los estadounidenses que vieron el debate sostienen que ganó Hillary Clinton, frente al 41% que considera que lo hizo Donald Trump. En tanto la cadena de noticias CNN, señaló que a partir de su propio sondeo, 62% de norteamericanos le dan la victoria a Clinton, frente al 27% que se la concedió a Trump. Poco después de que se conocieran resultados como los aquí citados, el multimillonario afirmó, rotundo, desde su cuenta de Twitter @RealDonaldTRump: “Gané en todas las encuestas sobre el debate de anoche, salvo en la insignificante de la CNN”.

Primer debate presidencial en EU: triunfo agridulce para Clinton

Están por celebrarse dos debates más, y faltan menos de 45 días para el 8 de noviembre, día de la elección presidencial. Al menos, por ahora, Clinton retoma una campaña ascendente gracias a la victoria sobre Trump en el primer debate. El triunfo de Clinton fue una concesión al raciocinio en medio de un proceso electoral que ha sido marcado por el perjudicial y anti intelectual discurso de su contrincante republicano. ¿Será suficiente enfrentar la lógica y la razón, a la estridencia y el contrasentido? Ya veremos.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.