Parlamento Abierto para reconstruir la confianza en el Poder Legislativo Parlamento Abierto para reconstruir la confianza en el Poder Legislativo
En nuestro país, entre febrero y abril y, luego, entre septiembre y diciembre, las Cámaras de Senadores y Diputados aprueban nuevas leyes, modifican las... Parlamento Abierto para reconstruir la confianza en el Poder Legislativo

En nuestro país, entre febrero y abril y, luego, entre septiembre y diciembre, las Cámaras de Senadores y Diputados aprueban nuevas leyes, modifican las existentes, nombran funcionarios públicos, aprueban ingresos y egresos, vigilan el funcionamiento del gobierno. Todo bajo el supuesto de la representación política, que es el principio democrático con el cual se analizan, discuten y se toman una serie de decisiones en nombre de la sociedad mexicana y para su beneficio general.

La opinión sobre el desempeño del Congreso es negativa, constantemente. Los resultados de la encuesta más reciente – mayo de 2015 – del Centro de Estudios de la Opinión Pública de la Cámara de Diputados muestran que sólo el 26 por ciento se siente representado por sus integrantes, y el 24 por ciento por la Cámara de Senadores. Y que sólo el 23 por ciento considera que las y los integrantes de las Cámaras se interesan en lo que piensa la gente.[1]

Hay varias razones para entender este problema. Entre ellas, el desconocimiento generalizado del trabajo legislativo – tanto de lo que debe hacer el Congreso como lo que no le corresponde –, un nivel de involucramiento exiguo por parte de la ciudadanía y, por tanto, la falta de exigencia de razones y justificaciones sobre las decisiones que toman.

El Poder Legislativo, como institución, y sus integrantes, en tanto representantes populares, son los responsables principales de esta situación porque no adoptan las medidas necesarias – normativas y prácticas – para transparentar suficientemente su trabajo, para incluir más opiniones e inquietudes en la elaboración de leyes y porque sus mecanismos de rendición de cuentas son limitados, principalmente porque no se orientan hacia la ciudadanía, con lo cual es prácticamente imposible conocer y entender los argumentos detrás de sus decisiones y acciones.

Parlamento Abierto para reconstruir la confianza en el Poder Legislativo

Por ello, desde hace varios años hay organizaciones de la sociedad civil que trabajan sobre este tema y, recientemente, algunas de ellas decidimos trabajar en conjunto para impulsar las prácticas de Parlamento Abierto en México[2], con el objetivo principal de transformar la relación entre representantes y representados y, de esta forma, contribuir a que la democracia funcione mejor, es decir que permita resolver los problemas comunes mediante procedimientos y prácticas participativas, transparentes e incluyentes.

Con base en la experiencia de trabajo de estas organizaciones, ‘Parlamento Abierto’ es un concepto integral con el cual se busca solucionar el problema de representación política con base en la interrelación de una serie de elementos específicos que se agrupan en cuatro pilares:

  • Transparencia y acceso a la información: el Poder Legislativo es un sujeto obligado por las leyes mexicanas en la materia, por lo que debe garantizar el derecho de acceso a la información, lo cual implica que tiene que implementar una serie de acciones para publicar y entregar la información que posee, resguarda y administra. Al hacerlo, permite a los grupos y personas interesadas conocer lo que sucede en su interior, por ejemplo si las y los legisladores asisten a las reuniones de las comisiones y del Pleno, el sentido de sus votos, sus biografías profesionales, la manera en que se organizan los Congresos tanto política como administrativamente, entre otras. La información legislativa es el insumo básico para la participación y la rendición de cuentas.

 

  • Participación ciudadana: hay dos razones fundamentales por las que este elemento es importante. En primer lugar, para tener la posibilidad de incluir aportaciones de las personas interesadas, expertas en los temas y aquellas que puedan ser afectadas por esas decisiones. La segunda razón es técnica, es decir que, mediante la participación ciudadana, las leyes que se elaboran y se aprueban en las Cámaras podrán atender de mejor forma los problemas públicos que buscan solucionar.

 

  • Rendición de cuentas: las y los servidores públicos, de cualquier sector o ámbito de gobierno, tienen la obligación de informar, explicar y justificar a la ciudadanía, las razones y argumentos detrás de sus acciones y decisiones, además de sujetarse a la posibilidad de recibir una sanción – formal o informal, legal, política, social – de forma tal que su desempeño y poder siempre pueda controlarse.

 

  • Uso estratégico de las tecnologías de la información: este pilar es necesario para hacer más eficaz y eficiente la implementación de los otros tres. Si bien en países como el nuestro el acceso a internet – por ejemplo – no es universal todavía, la tendencia de uso es creciente y – esperamos – inevitable. Por ello, las instituciones legislativas deben implementar las herramientas necesarias para ampliar el alcance de la transparencia, la participación ciudadana y la rendición de cuentas.

En México hay algunos avances sobre esta agenda, principalmente en el Senado de la República, aunque principalmente con base en la convicción individual de algunas senadoras y senadores, y no institucionalmente. En 2014, las autoridades del Senado firmaron un acuerdo para establecer la ‘Alianza para el Parlamento Abierto’ con el entonces Instituto Federal – ahora Nacional – de Acceso a la Información Pública y las organizaciones de la sociedad civil que impulsamos esta agenda.

Sin embargo, el único resultado de ese acuerdo, hasta el momento, es la elaboración del primer ‘Diagnóstico de Parlamento Abierto en México’ que elaboramos conjuntamente las mismas organizaciones con el objetivo de tener una fotografía inicial del estado de apertura parlamentaria de las treinta y cuatro instituciones legislativas del país – dos Cámaras federales, treinta y un congresos estatales y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. En el Diagnóstico desarrollamos los ‘Diez principios de Parlamento Abierto’ que se desagregarán en noventa y cinco variables, que son los elementos básicos que se deben cumplir.

Los resultados son, en general, negativos: con base en la revisión que hicimos a finales de 2014, notamos que ningún Congreso en México cumplía con los estándares mínimos de transparencia, participación, rendición de cuentas y uso de las tecnologías. Cabe aclarar que, de a poco, en algunos de ellos sí ha habido modificaciones para mejorar sus condiciones de apertura. El problema es que se diseñaron e implementaron de manera unilateral, es decir que no fueron parte de planes de acción en conjunto con organizaciones de la sociedad civil.

La resistencia a la apertura se debe a razones variadas, que en ocasiones se combinan: las rutinas políticas, burocráticas y administrativas de los Congresos, la falta de recursos financieros, técnicos o humanos, el desconocimiento de los temas en cuestión, el desinterés de las autoridades, entre otros. Acaso la más importante es que las instituciones legislativas funcionan como órganos colegiados, cuya dirigencia política y de gestión se modifica rotativamente, con lo cual cambian también las prioridades institucionales y el desarrollo de este tipo de ideas se trunca.

Si bien, cada vez hay más legisladores y Congresos que conocen y se interesan por el Parlamento Abierto, existe el riesgo de que se mantenga la práctica excluyente de implementar acciones sin participación ciudadana, lo que limita el potencial de transformación democrática, tanto en lo técnico – cómo identificar qué tipo de problemas existen – como en lo político y social – cuál es el impacto en la relación del Congreso con la sociedad.

 

[1] Encuesta Nacional de Opinión Pública: Representación política y participación electoral’, mayo de 2015 [Versión electrónica disponible en http://bit.ly/1PQhQ2D]

[2] Arena Ciudadana, Borde Político, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, GESOC, Fundar, IMCO, Impacto Legislativo, OPI, Social Tic, Sonora Ciudadana, Transparencia Mexicana, Visión Legislativa.


Guillermo Ávila Resendiz

Guillermo Ávila Resendiz

Guillermo Ávila Resendiz, investigador del área de transparencia y rendición de cuentas en Fundar, Centro de Análisis e Investigación. @FundarMexico