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Así llegan Trump y Clinton a las elecciones

Llegó la hora. Luego de los de largos y angustiosos meses que pusieron en vilo al mundo entero, que miró atónito la errática evolución de un inverosímil proceso electoral, por fin conoceremos la conclusión de la campaña presidencial más controversial en la historia de los Estados Unidos. No es para menos. Más allá de las naturales repercusiones internas,  la elección de la ciudadanía estadounidense definirá, por cierto, el panorama político de occidente y la correlación geoestratégica en el mundo entero. Sencillo.

El intempestivo arribo de Donald Trump a la contienda por la Casa Blanca, aunado a su personalidad abrasiva y al innegable arrastre de su figura en los medios de comunicación, trastocaron sensiblemente el ideario político estadounidense; su discurso y programa político – de alguna manera hay que llamarle- modificaron las coordenadas del debate electoral y lo situaron en torno a tópicos aparentemente superados. Fue, pues,  necesario reivindicar el papel de los migrantes en los Estados Unidos, y ratificar su condición como sujetos de derecho.

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La figura de Trump fue lo suficientemente anómala, que se permitió atentar contra sólidos pilares de la idiosincrasia norteamericana, sin disminuir sensiblemente su base de apoyo electoral. Ahí están, por ejemplo, sus comentarios denigratorios contra la familia de Humayun Khan, un soldado musulmán caído en Irak durante el 2004, considerado “héroe de guerra”; la retahíla de acusaciones, vertidas por diferentes mujeres, que lo señalaron como acosador sexual; o el apoyo público, aunque rechazado, que Trump recibió del Ku Klux Klan.

Como fuera, y a despecho de lo mucho que debe y puede decirse del “fenómeno Trump”,  el plazo ha llegado: Estados Unidos decidirá si Hillary Clinton, o Donald Trump, llega a la Casa Blanca.

¿Cómo se vota en Estados Unidos?

El modelo de votación estadounidense es indirecto, al menos en la elección presidencial. Así, los ciudadanos norteamericanos, al depositar en la urna la boleta marcada por su candidato o candidata favorita, en realidad escogen a un “elector” que, en caso de que su partido sea el más votado, emitirá el sufragio en favor del candidato que se haya hecho con la victoria en el estado.

De acuerdo con su densidad poblacional, cada entidad contribuye con un determinado número de electores, quienes entre todos los que aportan los estados, suman 538 electores o compromisarios. A ese conjunto de electores se le denomina Colegio Electoral. Así, pues,  los estados que más compromisarios aportan son: Florida y Nueva York, con 29 electores respectivamente; Texas, con 38; y California, con 55.

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Para que los electores de cada uno de los 50 estados que conforman la Unión Americana, voten en un sentido o en otro, es necesario que una candidata o candidato presidencial se alce con la victoria en ese estado. Por ejemplo, si la mayoría de los ciudadanos de Nebraska vota por Trump, todos los electores que aporta esa entidad -cinco- se sumarán a la lista del candidato republicano; por el contrario, si fuera Clinton quien gane en Nebraska, los cinco electores pasarían a su cuenta. Para alcanzar la presidencia, son necesarios reunir, al menos, 270 votos.

Quién con Clinton, quién con Trump

Entre los cuatro estados que más electores aportan, dos se inclinan sólidamente por Clinton: California -que aporta 55 compromisarios-, y Nueva York –con 29 electores-; en tanto, Trump se alzaría con la victoria en Texas –que suma 38 votos en el Colegio Electoral. Sin embargo, tanto en elecciones pasadas, como en la actual, Florida, el otro estado que más votos suma, resulta clave para la definición presidencial.

Florida determinó, por ejemplo, el triunfo electoral de George Bush en las elecciones del año 2000, y en las del 2004; lo mismo que en la primera elección de Barack Obama, en el 2008, y en su reelección, en el 2012. De acuerdo con el portal especializado en estadísticas electorales, Real Clear Politics (RCP), para estas elecciones Trump está por arriba de Clinton, por menos de un punto porcentual -0.2 %-; es decir, llegan prácticamente empatados a los comicios.  Para Trump es vital ganar en Florida pues, destacan algunos especialistas, el magnate sólo puede hacerse con la presidencia sí, y sólo sí, gana en el estado sureño.

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El otro estado que, de acuerdo con la tradición y a la alquimia electoral, define las elecciones presidenciales es Ohio. Desde 1964, durante las elecciones en las que resultó electo presidente el demócrata Lyndon B. Johnson, el candidato que se ha alzado con la victoria en esa entidad, ha replicado su triunfo a nivel nacional. Para estos comicios, el portal RCP le da una ventaja a Trump del 3.5 % sobre Clinton.

Con la anticipación de los datos pasados –la ventaja de Trump en Florida y en Ohio-, podría aventurarse un resultado para estas elecciones; sin embargo, este proceso electoral modificó de tal forma las dinámicas políticas estadounidenses, que las viejas inercias electorales podrían resultar inútiles para este proceso. Así, pues, nada está dicho.

¿Cómo llegan los candidatos?

Al 5 de noviembre pasado, cerca de 40 millones de estadounidenses sufragaron anticipadamente –una modalidad prevista en la legislación electoral- para estas elecciones; el volumen de votos actual superó al ejercicio que se llevó a cabo en el 2012, durante la segunda reelección del presidente Obama, cuando 32 millones de electores emitieron su voto.

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En esta ocasión, los latinos han sido quienes más votaron anticipadamente, mientras que la comunidad afroamericana no lo hizo así. La tumultuosa participación latina podría redituar favorablemente a la candidatura de Clinton pues, de acuerdo con la Asociación Nacional de Funcionarios Electos y Designados, el 76% de la comunidad latina se inclinó por la demócrata; no obstante, la poca participación de los afroamericanos podría beneficiar a Trump.

De acuerdo con RCP, Clinton cuenta con 203 electores asegurados; mientras que Trump registra 164. En juego se encuentran 171 compromisarios, provenientes de los estados de: Florida, Ohio, Michigan, Pennsylvania, Nueva Hampshire, Maine (I y II), Carolina del Norte, Virginia, Georgia, Colorado, Nevada, Nuevo México, Arizona y Iowa. De todos estos estados, Clinton se alza con la victoria en siete, mientras Trump lo hace en ocho.

Un final de película, le llaman.


Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.